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Alberto Balestrini: el adiós a un antiguo barón

11 de abril de 2017 18:22
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El 7 de abril de 2010 ya nada sería igual para Alberto Balestrini. No fue la siempre dura rosca interna del peronismo, ni el vendaval Cambiemos de 2015; la derrota al histórico dirigente del PJ vino por el lado de la salud. Un accidente cerebrovascular (ACV) lo retiró de la vida política. Desde entonces, las batallas que emprendió estuvieron lejos de las disputas del territorio bonaerense y del Congreso nacional, a las que dedicó su militancia. Ahora de lo que se trataba era poder hablar, comer, escribir. Caminar le llevó tres años. Fueron siete años de una interminable recuperación que se vio interrumpida hoy, de manera definitiva.

"El Loco" Balestrini fue hijo de un militar peronista al que lo obligaron retirarse por su participación en 1955 de la Revolución Libertadora. Estudió la carrera de magisterio y se graduó de maestro en el Instituto Padre Elizalde de Ciudadela, Partido de Tres de Febrero. Sus primeras armas militantes las forjó en el centro de estudiantes de la Universidad del Salvador, donde se graduó de abogado en 1975. Durante aquel período colaboró con la obra pastoral y social del cura tercermundista Carlos Mugica.

La vasta carrera política de Balestrini siguió el libreto, de menor a mayor. En los ochenta, avanzó posiciones de la mano de un peso pesado de La Matanza de entonces, Alberto Pierri. Bajo su ala, integró la lista en la que salió electo diputado nacional para el período 1989 y 1995, y luego senador provincial desde 1995 hasta 1999. En 1994, fue electo como convencional constituyente para la reforma de la Carta Magna que le terminó dando la reelección al presidente Carlos Menem.

En 1999 fue el punto de quiebre consagratorio. Menem buscaba la "re-reelección" y Pierri decidió respaldarlo en la interna contra Eduardo Duhalde. En ese contexto, Balestrini jugó fuerte y rompió con su padrino político, al aliarse con Duhalde, quien le reconoció como mérito ser un peronista "sin prontuario". Por entonces, ya andaba en un experimento político junto a Juan José Alvarez y Julio Alak, y se hacían llamar "Los Tres Mosqueteros". Duró poco.

Envalentonado por el clima de renovación política, aquel año se lanzó como candidato a intendente de La Matanza y venció a su adversario interno, Hector Cozzi, entonces jefe comunal del municipio y delfín de Pierri. Finalmente, ganó las elecciones generales al derrotar a su contrincante de la pujante Alianza, que llevaba en su lista a Lidia Satragno (Pinky).

Aquella campaña electoral con Pinky pasó a la historia. En el recuento de votos, y entusiasmada por los buenos resultados de San Justo, la legendaria conductora de TV se proclamó ganadora. Fue un paso en falso. Balestrini pidió esperar los sufragios de "La Matanza profunda". Finalmente, el peronista ganó. Días después, el intendente electo agradeció a su base con una frase de honestidad brutal: "Es una maravilla que nos sigan votando, si nunca les dimos una mierda", dijo.

Aunque pasaron décadas, Pinky nunca cerraría la herida. En 2015, lanzó un exabrupto en una entrevista en la que vinculó el ACV con una supuesta "venganza de La Matanza". Siempre creyó que hubo fraude del peronismo y que el radicalismo fue cómplice de la maniobra.

A partir de esa elección, Balestrini consolidó su poder territorial en el PJ matancero y amplió su influencia en el peronismo. Ninguna elección en la provincia tenía chances de resultar exitosa sin su acompañamiento. Ocupó la intendencia hasta el 10 de diciembre de 2005, cuando volvió a pasar al Congreso nacional. Robustecido en la interna peronista, ocupó la presidencia de la Cámara de Diputados hasta 2007.

Fuente: infobae.com

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