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Un amistoso con dolores de cabeza: en deuda

28 de mayo de 2016 04:57
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El equipo de Martino apenas mostró destellos de su calidad individual en el 1-0 ante Honduras, pero estuvo lejos en el juego de cara a la Copa América y Messi se retiró con un golpe

SAN JUAN.- Si a la lógica hay que respaldarla con fundamentos, faltaron los goles. La Argentina, a pesar del triunfo 1-0, quedó en deuda en la fría noche sanjuanina. Fue la crónica de un triunfo anunciado ante Honduras y el fútbol recompensó el atrevimiento de Messi. Pero no hubo mucho más. Fuera de eso y haciendo foco en el funcionamiento, la producción del elenco de Gerardo Martino resultó floja. De cara al debut en la Copa América Centenario ante Chile, el 6 de junio, la Albiceleste no reflejó la enorme diferencia futbolística con el equipo centroamericano. Los resultados cortos, característica del ciclo de Martino en los partidos oficiales, se trasladaron al amistoso en San Juan.

Si alguna vez Gallardo habló de "velocidad crucero" en River, la frase podría aplicar claramente al partido ante el equipo del colombiano Jorge Luis Pinto. A favor de la Argentina hay que decir que la principal virtud quedó supeditada a los arranques de Messi. El conjunto de Martino tomó la iniciativa ante un rival que defendió con mucha gente y apostó al contraataque. El primer tiro de esquina argentino recién llegaría a los 19 minutos, con Messi presionando dentro del área rival. Desde ese momento, el capitán y Lamela intercambiaron posiciones: incómodo por derecha, el rosarino arrancó desde el centro y provocó peligro. En ese sector de la cancha el 10 aceleró y fue trascendente, mucho más determinante. Todo lo que generaba la selección comenzaba en su botín izquierdo. Messi siempre fue opción de primer pase apenas se recuperaba la pelota.

La selección tardó demasiado en llegar al arco, pero con el transcurso de los minutos se mostró superior, con el control absoluto del balón. Honduras se plantó con un 5-4-1 y en el comienzo ofreció resistencia. A los 31, Higuaín extendió la fabulosa racha que trae desde Nápoli, con una notable resolución picándosela al arquero Escober. El delantero, que tiene conmovidos a los italianos luego de su fabulosa temporada, aprovechó la oportunidad brindada. Di María, en tanto, intentó mostrarse punzante por la izquierda. En un deporte donde habitualmente ocurren imprevistos, la Argentina mereció la victoria pero nunca terminó de desenredar el partido, faltaron dosis de fútbol. Principalmente por la magnitud del rival: Honduras es un equipo híbrido, sin figuras y lució con algunas limitaciones en los gestos técnicos.

Con el segundo tiempo el partido mantuvo su tónica, inclinado para Argentina. Jorge Luis Pinto -excéntrico, movedizo en el corralito de los entrenadores- nunca dejó de dar indicaciones. Mascherano, con su batuta, gobernó el medio campo. Hay jugadores que tienen el número puesto en la selección -el volante central es indiscutido- y otros que tienen que aprovechar las chances. Lamela forma parte de ese lote, pero el volante del Tottenham inglés tuvo una deslucida actuación. Al ex River si lo vio desconectado, aislado del circuito de juego. Su tarea era importante para enriquecer el fútbol en el medio, pero nunca consiguió hacerse cargo.

Argentina siguió sin encontrar goles ante un rival permeable y por momentos generoso para entregar espacios. Honduras, a medida que avanzaba el encuentro, parecía conformarse con el resultado.

Al comando de Martino en la dirección técnica, el equipo se caracterizaba por vapulear rivales en los amistosos: dos veces a Bolivia (5-0 y 7-0) y una a Hong Kong (7-0). Incluso, se venció al campeón del Mundo, Alemania, anotando cuatro tantos. Pero en San Juan, los 18.000 espectadores se quedaron con un sabor agridulce: felices por tener a Messi por primera vez en su casa -sumado a la buena producción del astro de Barcelona-, pero saliendo del estadio preguntándose por qué no habían visto más conquistas. Se quedaron sólo con la de Higuaín, se retiraron con sabor a poco.

Con la cabeza en la Copa América, la despedida del país fue con victoria. Un triunfo al que, como coincidían muchos en la platea del Bicentenario, le faltó un par de goles.

El seleccionado que dirige Gerardo Martino se entrenará hoy por la mañana en el estadio del Bicentenario. Por la noche viajará en vuelo chárter a San Francisco y desde el domingo se alojará en la Mansión Hayes, en Santa Clara.

Fuente: lanacion.com.ar

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