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El análisis de la Casa Rosada del quiebre con Pérez

24 de marzo de 2015 12:23
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El análisis de la Casa Rosada del quiebre con Pérez

En la Casa Rosada comienzan a darle forma al plan electoral del 2015 y, en este sentido, la presidenta Cristina Fernández le ha hecho un encargo especial a sus soldados de La Cámpora: lograr candidaturas leales, pero en armonía con el PJ. De esta manera, buscan evitar que se produzcan quiebres como el que se dio en la provincia con Francisco Pérez.

Según consigna La Nación, en Buenos Aires sostienen que la pelea con el gobernador de Mendoza es una excepción y desmienten un enfrentamiento con otros gobernadores y los sectores más ortodoxos del PJ.

Desde la agrupación que comanda Máximo Kirchner señalan que la relación con Pérez se rompió por decisiones del gobernador y del operador del PJ Juan Carlos Mazzón, eyectado del gobierno nacional tras el cierre de listas en la provincia. A ambos les facturan haber elegido como candidato a gobernador al senador nacional Adolfo Bermejo, a quien no le perdonan que, tras la imputación contra Cristina Kirchner, haya dicho que se arrepentía de haber apoyado el acuerdo con Irán.

Por otro lado, el gobierno nacional tampoco soportó que Pérez se lanzara como primer precandidato a diputado nacional sin una consulta previa con la Casa Rosada.

Mientras tanto, las llamadas entran y salen, una detrás de la otra: los teléfonos celulares de los jefes de La Cámpora están al borde del colapso. Hablan con intendentes y gobernadores. También, con gremialistas y dirigentes de otras organizaciones de militancia kirchnerista.

La misión que le delegó Cristina Kirchner tiene un objetivo doble: garantizar la presencia de "candidatos del proyecto" en las listas electorales de todo el país y mantener el equilibrio entre los distintos sectores del kirchnerismo en cada provincia. "Buscamos racionalidad y no capricho. No puede haber desbordes, ni hacia un lado ni hacia el otro", dicen en La Cámpora.

La tarea que les encargó Cristina recayó sobre tres de los seis integrantes de la mesa nacional de la agrupación: el "Cuervo" Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora; José Ottavis , secretario general del PJ, y "Wado" De Pedro, secretario general de la Presidencia. El jefe directo de los tres es Máximo Kirchner, dueño de la última palabra. El equipo de armadores de la Casa Rosada lo completan el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

En forma paralela a esa función de armado, varios dirigentes de La Cámpora ganan protagonismo en el proceso electoral: con Mariano Recalde como precandidato a jefe de gobierno porteño, el secretario de Justicia, Julián Álvarez, en Lanús; "Juani" Ustarroz, funcionario de la Anses y hermano de De Pedro, en Mercedes, y los concejales Walter Festa, en Moreno, y Walter Vuoto, en Ushuaia.

El cuadro lo completa Axel Kicillof, que subió su perfil político y se cotiza como eventual candidato sorpresa en las elecciones presidenciales. Según el esquema que imagina el núcleo duro kirchnerista, el ministro de Economía sería el "candidato propio", casillero que por el momento no logró ocupar ninguno de los precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria. "Trabajan para ser parecidos a Cristina, pero les faltó", blanqueó Ottavis, la semana pasada, sobre Florencio Randazzo y Daniel Scioli.

Por fuera de esos casos puntuales, La Cámpora no busca hegemonizar las boletas de candidatos del oficialismo. El objetivo, aseguran en la mesa chica, no es disputarles el poder a los jefes territoriales del PJ. De hecho, Larroque, Ottavis y De Pedro asumieron un compromiso de reglas claras con los intendentes: este año no habrá listas colectoras en los municipios.

En los lugares donde se habilite la competencia interna, como en Lanús y Moreno, la disputa se resolverá en las PASO. La relación también procura ser cordial con los gobernadores, a quienes esta semana los habilitarían a desdoblar los comicios provinciales para evitarles el riesgo de confrontar con opositores locales que vayan colgados de las boletas de varios candidatos presidenciales de la oposición. Uno de los que llevaron la inquietud es el jujeño Eduardo Fellner, de muy buena relación con La Cámpora.

La influencia de los delegados de Cristina Kirchner abarca las boletas de legisladores nacionales y también las de las legislaturas provinciales. "En los poderes legislativos se condensa la idea de una fuerza política", repiten en La Cámpora. "La idea es que las listas representen al proyecto", agregan, y aclaran que eso implica la búsqueda de un equilibrio entre el PJ, los gremios y el resto de las agrupaciones de militancia, como el Movimiento Evita, Nuevo Encuentro y Kolina, entre otras.

Un ejemplo de esa búsqueda se dio en la confección de las listas provinciales en Santa Fe, a cargo del diputado camporista Marcos Cleri. Detrás de la candidatura a primer diputado de Héctor Cavallero, ex intendente de Rosario, hubo un reparto equitativo. Entre los diez primeros lugares figuran dirigentes del sector de Omar Perotti, precandidato a gobernador; de Alejandro Ramos, precandidato a vice; de Kolina, del Movimiento Evita, del PJ, de Smata y de la Federación Agraria. La Cámpora ocupa un solo lugar: el cuarto.

En Río Negro, donde las listas cierran mañana, hay un principio de acuerdo entre La Cámpora y el candidato a gobernador, el senador Miguel Pichetto.

Fuente: mdzol.com

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