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Argentina arrancó con todo ante Bolivia y le gana 2 a 0 con goles de Lamela y Lavezzi

15 de junio de 2016 02:40
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Con este resultado (e incluso con un empate) el equipo del Tata Martino termina primero y en cuartos de final va ante Venezuela.

Aquel que conoce cómo funcionan las neuronas de Gerardo Daniel Martino en estos casos sabe que lo último que haría es correr algún riesgo. El Tata está lejos de movilizarse por su arsenal emotivo. Ya comprobó en sobradas oportunidades, en épocas de técnico y jugador, que cuando se manejó por impulsos o arrebatos casi siempre se equivocó. A veces la pifió fea y en otras la disimuló porque algún jugador, como suele ocurrir con Messi, puso el botín zurdo para borrar lo que el técnico había escrito con el codo.

Todo esto viene a cuento para entender por qué en la conferencia de prensa que Martino brindó ayer en el estadio CenturyLink de Seattle no confirmó nada de cara al partido de hoy contra Bolivia. Se amparó en las ambigüedades del caso y optó por patear la pelota, como tan bien lo hacía cuando jugaba en Newell's, para no decir la alineación. Eso sí, esta vez sonó más convincente que en la previa ante Panamá con relación a la inclusión de Lionel Messi desde el principio: "Leo va a jugar", utilizó la misma frase de cabecera, aunque después le dio más sustento de credibilidad: "Van a pedir que juegue los últimos 20 minutos, pero eso no va a pasar". Traducido: Messi sería titular...

Además de la entrada de Leo, quien entraría por Augusto Fernández, es altamente probable que realice otros cambios. Todos atendiendo a que tiene que cuidar a Mascherano, Rojo y Gaitán, quienes junto a Augusto son los cuatros jugadores con amarillas en condiciones de estar contra los bolivianos. El otro es Angel Di María, pero como sufrió un desgarro en el aductor derecho ante Panamá sólo estaría disponible para una supuesta final. Las variantes para cubrir todos los frentes son variadas. Desde poner a Kranevitter por Mascherano hasta que Lamela, quien fue el sustituto contra Panamá, ingrese por Di María. Para cuidar a Rojo habría que mover la zaga de centrales y correr a Funes Mori a la izquierda de la defensa. Tampoco hay que olvidarse de que Gabriel Mercado ayer entrenó de nuevo de manera diferenciada y crecen las chances de que no esté. Facundo Roncaglia asoma como su reemplazante. Agüero es otro que está en las gateras pidiendo pista. Mucho más con el gol que le anotó a Panamá. En la práctica de ayer Leo estuvo en el inicio, pero después ingresó Banega y Lavezzi pasó a acompañar al Kun Agüero y al Pipita Higuaín.

De cualquier forma, serían demasiados toques juntos de un partido a otro y eso a la larga resiente la estructura. Por eso nunca es aconsejable desacomodar lo que medianamente viene funcionando, más allá de que en este caso sería por una fuerza mayor porque hay jugadores titulares amonestados y en riesgo de no jugar en la fase de cuartos de final.

Se impone aclarar que el técnico tampoco dejó alguna certeza sobre si hará una movida nominal parecida a la que realizó Pekerman con Colombia ante Estados Unidos y le salió pésimo al bueno de José. Es más, frente a los periodistas salió del pantano contestando políticamente correcto. Lo que se dice en término francés pour la gallerie: "Haremos lo que sea necesario y atendiendo todo: la necesidad de salir primeros en el grupo y también el tema de los jugadores que están amonestados".

Por esto debe entenderse que haría todo lo que esté a su alcance para no tropezar con la piedra que hizo caer a Colombia frente a Estados Unidos y la mandó a jugar contra Perú en cuartos. Y si algo necesita para convencerse, sólo tiene que entrar a Google y mirar lo que le pasó a Argentina contra Estados Unidos en la Copa América de 1995 en Uruguay. En aquella noche de Paysandú, el técnico Daniel Passarella guardó jugadores y cambió casi todo el equipo. El resultado fue que perdió 3 a 0 y tuvo que ir a cuartos contra Brasil, instancia en la que quedó eliminado por penales y que también es recordada por la manito de Tulio para anotar un gol. Justo 21 años después, Brasil vivió en carne propia lo que significa un despojo y el domingo le dijeron chau de la Copa luego de que el árbitro uruguayo Andrés Cunha ignorara una escandalosa mano del peruano Ruiz Díaz en el tanto que clasificó al conjunto dirigido por Ricardo Gareca. Por todas estas anormalidades es que Martino cruza los dedos y desconfía de que la Copa América Centenario venga tan bien sobre rieles para Argentina. Por algo ayer también habló del gol que no le cobraron a Ecuador contra Brasil cuando tuvo que contestar por la tempranera eliminación del equipo de Dunga.

Piensa para adentro el Tata. No va a hacer cosa que alguna macana evitable haga descarrilar lo que hasta el momento viene derechito hacia la estación programada cuando se armó la logística de la Copa América Centenario.

No parece que Bolivia, ya con los boletos de embarque en la mano para volverse a su país, sea el rival que modifique los planes de Argentina. Tendría que pasar algo similar a lo que ocurrió el día de la catástrofe en Paz y perder esta vez por 6-0, y que Chile le gane a Panamá. De esa manera, Argentina quedaría segunda y Chile primera. Es tan improbable que suceda eso que ni los jugadores del equipo de Juan Antonio Pizzi se lo creen. Es más, antes de encomendarse a la providencia primero tienen que ganarle a Panamá, aunque ya armaron toda la logística para jugar el sábado 18 en Santa Clara.

Igual, no va a ser cosa que por querer hacer la gran Patoruzú, de tirar el centro y también convertir el gol, algo se salga de eje contra Bolivia y cambie el mapa de lo que Martino tiene en la cabeza para afrontar la serie de cuartos. En ese sentido, el entrenador rosarino mira mucho la periferia y ve con sorpresa, pero con esa satisfacción bien entendida, que Brasil y Paraguay ya están de regreso a sus respectivos países, y que Uruguay anoche sólo jugó contra Jamaica para cumplir con el fixture del grupo C.

En atención a esto, para el técnico de la selección argentina no era lo mismo enfrentar a México que a Venezuela. Y con esto no se quiere entrar en detalles de las virtudes, matices o características de una u otra selección, que por supuesto las tienen.

Pero para Martino, como para la mayoría de los periodistas que están en Estados Unidos, el equipo del profesor Osorio atraviesa una etapa en la que la crítica lo posiciona como uno de los potenciales finalistas de la Copa. De ahí que recibió con mejores presagios que el rival en Boston para cuartos de final sea Venezuela.

Aunque, según le confiaron a Ovación, el Tata quedó gratamente sorprendido por cómo se plantó Venezuela anoche contra México, hasta el punto que cuando le mostraron las imágenes del encuentro (en ese momento estaba dirigiendo la práctica) soltó al pasar que no hubiera sido una injusticia si el adversario argentino el próximo sábado era México.

Lionel Messi también en su momento valoró el gran campeonato de Venezuela. Incluso, cuando le preguntaron por la eliminación de Uruguay, dijo que estuvo bien que se haya ido de la Copa por la derrota contra la Vinotinto, aunque agregó que nunca hay que confiarse de ningún rival en una Copa América. Si lo sabrá Leo que ya lleva disputadas cuatro, llegó a dos finales y no pudo ganar ninguna.

En teoría, el partido de esta noche contra Bolivia no debería complicarse en ninguna de las facetas que dominan el juego. Mucho menos si es que juega Lionel Messi, como adelantó Martino en la conferencia de prensa. Aunque, después de la avivada que se mandó el jueves en la previa de Panamá sobre la presencia de Leo, lo más acertado es esperar la planilla y ahí ver si al Tata le puede crecer la nariz como Pinocho.

A falta de seguridad de la formación argentina, Martino ya sabe que Venezuela será el rival el sábado en caso de que Argentina pase como primera del grupo. Una posición que se descuenta que será así. Sólo falta cumplir con el trámite que propondrá Bolivia, aunque recién hoy se sabrá con exactitud si Martino se copió de la página que utilizó Pekerman o si moverá lo justo y necesario para encarcelar a los imponderables.

Fuente: diariouno.com.ar

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