Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Argentina-Chile, final y revancha

26 de junio de 2016 11:49
16 0

Desembarca la Selección en este domingo 26 de junio como un equipo ganador, confiable por la solidez en defensa y también por una versatilidad estratégica que según la ocasión le permite mostrarse con diferentes caras en un mismo partido, a veces dominante y con tenencia, a veces astuto para presionar más atrás y luego volar con sus rayos de ataque...

Acarician los últimos antecedentes contra Chile, el rival que se repite en una nueva final. Se lo venció con reacción en marzo para dar vuelta un resultado y con aguante para sostenerlo en el segundo tiempo, en Santiago. Y volvió a ganarle aquí, en la apertura de esta competencia, en Santa Clara, con autoridad total y a pesar de padecer la ausencia de su máxima luz...

Llega fresco Messi, mucho más que a los cierres de Brasil 2014 y Chile 2015, con menos minutos que nunca en competencias de este tipo, gracias a esa lesión en la espalda que asustó pero que del mismo modo le sirvió para regular en la fase de grupos. Con el impulso de sus fantasías y de sus goles que lo transformaron en el máximo anotador celeste y blanco de la historia, Leo aterriza con aires de gran capitán, haciéndose sentir en el campo, pero también en las palabras, para cuestionar a la dirigencia por diversas irregularidades operativas y para referirse al juego con una claridad de discurso notable...

Y sí, con esta pintura que muestra a una construcción colectiva en crecimiento y al mejor futbolista del planeta en su verdadera dimensión, vale soñar con Argentina y con una noche por fin consagratoria. Tiene que ser hoy y aquí, en el MetLife de Nueva Jersey, a pasitos de la cautivante Nueva York. Hay que creer en un final feliz para esta historia que empezará a rodarse a las 21.

El desafío principal será ganarle a la cabeza, al pasado, a los fantasmas generados por las frustraciones acumuladas en instancias decisivas. Son demasiadas las estadísticas negras en finales. La Selección suma 23 años sin una conquista en mayores con seis perdidas en ese lapso. Mascherano padeció las heridas finalistas en la Copa América por triplicado (2004, 2007 y 2015) y en el Mundial 2014. Messi lo acompañó en las últimas tres. La parte más potente del grupo actual se sumó en las dos más recientes. Y el entrenador, antes de la caída en Chile del año pasado, había resbalado como DT de Paraguay en la Copa América 2011. Es pesada la herencia.

El partido mental se preparó muy bien, según lo cuentan los mismos protagonistas desde la intimidad. Hizo lo suyo el coaching. Al menos, de las palabras en “off” y en “on” brota sólo convicción.

Habrá que ver cómo la Selección resuelve los dilemas del juego. Martino repite que Argentina no es el mejor en la elaboración y en la presión alta. Insiste con razón en que Chile en esos aspectos la supera. Entonces, ¿repetirá la idea del debut en Santa Clara con la que construyó el triunfo: espera en tres cuartos, asfixia en esa zona, recuperación y salida fulminante? ¿O logrará por primera vez la Selección afirmarse en la posesión ante Chile, que en todos los cruces le ganó en ese ítem? ¿Cómo estará Di María, clave a pura explosión en aquella sonrisa del inicio? El Tata ayer lo paró entre los 11. ¿Soportará tras el desgarro curado en tiempo récord y luego de la sobrecarga del jueves?

Chile no es la misma que en aquel estreno. Levantó en forma ostensible. Asesinó a México con un 7-0 y en un ratito le sacó dos goles de diferencia a Colombia, en este caso nada menos que sin Vidal, quien había sido amonestado y ahora retornará, igual que Marcelo Díaz, quien derrochó confianza en rueda de prensa.

Híper atractiva, clave, será la pulseada en el medio. ¿Biglia minimizará a Vidal, quien suele merodear otras zonas? ¿Se ensuciará el primer pase de Díaz, el “Riquelme chileno” que juega de 5? Y lo más importante: ¿estará Banega para imponer su jerarquía y su pausa? Es obvio que su presencia es determinante. Para no sufrir, los volantes argentinos deberán abanicar con criterio, en especial hacia la derecha, para evitar que cuando Messi salga de la zona inicial de extremo no se genere un callejón que exponga a Mercado a situaciones de inferioridad numérica.

Chile arriba con menos urgencias, campeón y en alza. Argentina carga con las presiones, pero se afirma en su dulce actualidad. Si hay empate, se definirá en alargue (se podrá incluir ahí la novedad del cuarto cambio) o en penales.

Es la final más soñada, la de hace casi un año, ideal para sacarse esa y todas las otras espinas que viene clavando la historia. Mejor imposible. A creer. La Selección evolucionó y demostró que ahora sabe cómo quebrar a un rival que no lograba desentrañar. Messi es un placer. Que la cabeza le cierre la puerta al pasado y esta generación atrape la alegría que merece. Tiene que ser esta noche.

Fuente: clarin.com

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0