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Una aventura futurista que llega de la mano de Anna K. Franco

22 de abril de 2015 18:22
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La historia de Franco se ubica en 2056 con una muchacha llamada Lenah, quien resucitó con 16 años, en un mundo que desconoce, pero que en apariencia es perfecto.

"Después de la Tercera Guerra Mundial, la humanidad al fin aprendió ciertas lecciones: ya no hay enfermedades, maldad ni dolor. Pero el día en que Lenah conoce a Nahier, todo cambia. Él es un clon, un calco mejorado de su original, sus genes son perfectos y sus acciones están dominadas por la raza", adelanta el libro.

La escritora quilmeña se aleja de la novela erótico romántica -Una noche con ella y Camino al placer son algunos de los libros que firmó como Anabella Franco - con una historia basada en dos temas científicos de actualidad, la criopreservación (criogenia) y la clonación humana, en una trama de acción a la que los jóvenes protagonistas le suman romance y, por supuesto, algunas sorpresas.

En el nuevo mundo planteado por Franco, la perfección es pura apariencia: la clase política tiene un poder que la población, anestesiada de felicidad, desconoce; los clones ya no están dispuestos a ser simples marionetas de los humanos, los ánimos están caldeados, y los personajes centrales descubrirán que nada es lo que parece.

"Esta historia nació en 2006, un día que me dieron un periódico en la calle que traía una nota sobre criopreservación, una técnica de conservación de un cuerpo recientemente fallecido para ser 'resucitado' en el futuro, cuando se encuentre la cura a la enfermedad que lo llevó a la muerte", reseñó Franco en entrevista con Télam.

Respecto a si hubo mucha investigación o es pura creatividad, la escritora afirmó que si bien consultó los temas científicos que quería retratar en la novela, lo que hizo, en realidad, fue "desarrollar una hipótesis de futuro tomando como premisa que esos avances progresen".

Al abordar una temática tan poco explorada por el común de la gente "lo difícil es desprenderse de los mitos como, en el caso de la criogenia, el de 'Walt Disney congelado' -señaló-. Es ahí cuando hay que crear una hipótesis posible y verosímil, con más base filosófica, sociológica y científica que mítica".

Profesora de Literatura en un colegio secundario, Franco comentó que otro de los desafíos que tuvo que enfrentar fue "no aburrir a los adolescentes con temas tan complejos" y "contar una historia entretenida sin que por ello se pierda la profundidad".

"En el libro -comentó la joven autora- hay mucha acción, muchas sorpresas y una historia de amor que nace y crece despacio, algo que quieras o no acelera el ritmo de la narración y convierte al libro en una especie de película. Hubo momentos durante el proceso de escritura en que me estallaba la cabeza", recordó entre risas.

¿Qué leyó para tener una base de ciencia ficción? Clásicos de Asimov, Orwell, Wells, Huxley, Bradbury, enumeró, "siempre amé este tipo de libros, eran los que más me llamaban la atención junto con las novelas románticas, de modo que haber podido publicar mis propias creaciones en torno a ambas pasiones es para mí un enorme logro".

"Hablo mucho con lectores de 'distópica' (un subgénero del fantasy futurista apocalíptico) y creo que les fascina porque son textos entretenidos que a la vez te dejan algo: pensamientos, reflexiones, sentimientos; todo lo que buscamos en la adolescencia y además, se leen rápido", aseguró Franco.

La autora de "Nada más que una noche" comentó que también se juega la identificación con los personajes y con ese futuro posible en el que casi siempre aparecen las temáticas que captan la atención de los más jóvenes en la actualidad, como nuevas tecnologías o poder y medios masivos de comunicación.

"Tampoco puedo negar que existe un rasgo común en casi todos estos libros, que es la actitud de rebeldía ante una autoridad impuesta e injusta, y eso llama la atención. Me parece que la autoridad de los adultos está cambiando no sólo en las familias, sino también en las escuelas. Hay un nuevo modelo de autoridad y de enseñanza, mucho más cercano al alumno, más participativo, y ese deseo de conseguir una realidad mejor subyace en las distopías".

"Sé de muchos docentes y directivos que se quejan de que 'los chicos no leen' o de que 'leen novelitas juveniles' y estoy en desacuerdo con esto, creo que ninguno de nosotros empezó leyendo Shakespeare, además de que una de las finalidades de la literatura es disfrutar, si no la principal. Me parece que menospreciar las lecturas de los chicos es caer en soberbia", concluyó Franco.

"Rebelión" se presentará en la sala Alfonso Reyes de la Feria del Libro de Buenos Aires, ubicada en avenida Santa Fe y Sarmiento, el 1 de mayo, a las 18.30; tras lo cual la autora firmará ejemplares en el stand de Ediciones B, situado en en el 1320 del Pabellón Verde.

Fuente: telam.com.ar

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