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#BolitaPorFavor: Claudio Ranieri y el Leicester, cuando el romanticismo ya no vale

23 de febrero de 2017 23:00
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#BolitaPorFavor: Claudio Ranieri y el Leicester, cuando el romanticismo ya no vale

La historia fue maravillosa, una de las más bonitas del futbol actual; ese mismo que hoy tiene fuera al estratega italiano.

Dos personajes cruzaron por mi mente para la columna de esta semana: el primero, el legendario Francesco Totti, y motivado cuando fue confirmada su titularidad en el Roma-Villarreal de esta noche; el segundo, el fascinante Marcelo Bielsa, cuya figura resurgió en los últimos días gracias a los comentarios de Guardiola y, evidentemente, tras su confirmación como nuevo entrenador del Lille de Francia. Curiosamente, en ambos casos se encierra una filosofía -por llamarlo de alguna manera- sobre lo que no es el futbol.

Mientras observaba el lento andar de Totti y esperaba la anecdótica jugada que refuerza las letras, mientras memorizaba el fantástico discurso de Guardiola sobre el Loco, el rumor se confirmó: Claudio Ranieri fue cesado del Leicester City. La noticia nos cogió de sorpresa a todos.

Fue un golpe salvaje, brutal, demoledor contra la necedad de seguir creyendo en eso que nos juntamos a ver con los amigos, lo que salimos a practicar en la calle, el 'ta, ta, ta' de la pelota contra la pared del cuarto, la camiseta de cada semana, la polémica eterna de la sobremesa; lo que millones de ocasiones dicen que nos pertenece.

Y también fue una historia maravillosa; incluso, para algunos, la más bonita del futbol actual, ese mismo que hoy tiene al italiano fuera del mundo que él mismo construyó.

Lo admito: nunca fui un gran admirador de su hazaña, ni del estilo, ni de los fantásticos futbolistas que, de la noche a la mañana, fueron fruto del deseo de los grandes. Jamás fui un empedernido en hablar de la gesta que el 'Leista' había protagonizado en la Premier League; por el contrario, me mantuve ajeno de un barco al que no tenía derecho de abordar cuando lo ignoré durante semanas. Me obligué a observarlo de lejos y dejarle el gusto y regocijo a los que, a mi entender, sí lo merecían.

A mi entender, lo del Leicester no es una traición, no es ingratitud; el cese de Ranieri es, simplemente, un golpe de vuelta a la realidad. Cuando estás al borde del descenso, cuando tu marca y tu plantilla están a nada de devaluarse, cuando estás al borde del abismo en lo que rige al futbol actual, por increíble que parezca, ni mantenerte con vida en Champions League te salva de la guillotina.

El romanticismo ya no vale. Y cuando eso sucede, cuando la magia y la realidad vuelven a encontrarse frente a frente y surge el vencedor de siempre, el mejor recurso son los recuerdos imborrables, los de los triunfos esporádicos pero eternos, tales como el del mítico equipo de Ranieri, ese mismo que hizo millonario a un apostador borracho, que puso de cabeza al mundo entero y confirmó que, de vez en cuando, no ganan los de siempre.

Fuente: goal.com

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