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Bombero y futuro cirujano: el joven de 19 años que hace todo por salvar vidas

2 de junio de 2016 17:32
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Bombero y futuro cirujano: el joven de 19 años que hace todo por salvar vidas

Es el integrante más joven del cuartel de Vicente López. Su vocación por ayudar lo ha llevado a ir a las clases de Medicina lleno de hollín luego de apagar un incendio. Una historia conmovedora de esfuerzo y servicio.

El sueño de cualquier niño suele pasar por convertirse en astronauta, médico o jugador de fútbol. Pero Delfín Achaval siempre tuvo en claro a qué quería dedicarse: bombero. Y vaya que lo logró rápido: desde hace tres años es el integrante más joven del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Vicente López. Hoy tiene 19 años.

“Empecé a imaginarme hacer ésto a los tres años y nunca cambié de parecer. A cada lugar donde iba de vacaciones me instalaba en los bomberos un tiempo, ya sea Salta o Puerto Madryn. Lo que siento es algo inexplicable, sólo quien lo vive y siente puede entenderlo”, indica.

Y resalta el apoyo y la confianza de sus padres. “A los 16 se cumplió mi primer sueño que era convertirme en bombero. Mis viejos siempre me apoyaron y eso se los agradezco un montón, nunca me dijeron que no. Primero creían que era una fantasía de chicos, como todos a esa edad, y ahora con casi 20 años me da orgullo decir que amo hacer mi trabajo”, destaca hoy en el Día del Bombero Voluntario.

​​No importa quién sea o qué esté pasando, yo ayudo. Me enloquece saber que, si tengo suerte, puedo salvar una vida"

Aunque cada gesto suyo describe la pasión que siente por la profesión, Delfín admite que no puede nombrar un único motivo que lo haya llevado a ser bombero. “Quizás sea las ganas que siempre tuve de dar una mano a los demás. No importa quién sea o qué esté pasando, yo ayudo. Tengo una adicción a esa adrenalina que te invade el cuerpo cuando estás en un camión con miles de litros de agua, yendo con la sirena a una intervención sin saber con qué te podés encontrar. Me enloquece saber que, si tengo suerte, puedo salvar una vida”, confiesa.

Una dedicación plena es la que sus compañeros resaltan que Delfín muestra todos los días en el cuartel. Pero la dedicación y el esmero también lo muestra con la carrera que estudia: Medicina.

“El día de mañana quisiera convertirme en cirujano. Y ejercerlo a la par de mi vocación de bombero. Mi curso por suerte me apoya cuando no puedo ir a clase o no llego a entregar un trabajo práctico por estar de guardia. En más de una oportunidad he ido a cursar un lunes lleno de hollín por haber estado en un incendio durante la madrugada”, revela.

Y agrega: “Como amo lo que hago no me quejo, es duro y cansador pero la satisfacción que te da hacerlo es insuperable. He llegado a estar 72 horas seguidas en el cuartel, cumpliendo una guardia voluntaria. Y al terminar, ir a mi casa y ya estar extrañando volver a la destacamento. Todos me decían que era imposible hacer las dos cosas a la vez, pero yo no voy a abandonar por nada en el mundo. Haré hasta lo imposible por lograrlo. Ahora entrando en el segundo año de la carrera de Medicina, quiero demostrar que se puede. Eso sí, hay que sacrificarse mucho pero estoy seguro de que valdrá la pena”.

En el trabajo cotidiano, sostiene que no hay mucho que pensar ante un incendio con personas adentro. “Tenemos fracciones de segundo para responder por la vida de otra persona, eso es lo que aprendimos. Acá debemos capacitarnos y mejorar a cada momento. Aprender de cualquier situación de riesgo”, señala sin poder (ni querer) disimular la emoción.

Delfín indica que en el cuartel no hay descanso para los bomberos. Ni siquiera cuando parece que se impone una cierta calma. “Cualquier instante puede ocurrir un siniestro que obligue a actuar. Cuando te vas a dormir no sabés si lo vas a hacer toda la noche, o te van a llamar. La campana puede sonar en cualquier horario para salir a un incendio, y tenés que estar listo lo más rápido posible para subir al camión e irte”, dice.

Cuando la charla con Clarín va terminando, el joven bombero pide permiso para dejar un mensaje: “Aunque parezca algo trillado, la sociedad va a crecer muchísimo el día que entiendan que un bombero, un médico o un maestro tiene tareas más importantes que, por ejemplo, un jugador de fútbol”.

Hoy se festeja el Día del Bombero. Delfín considera que, lejos de ser una jornada de reconocimientos, muchos ni están enterados. “Sólo unos pocos se acercan a saludar. Muchas veces sentimos que se acuerdan solamente a la hora de una catástrofe o algo por el estilo. Se ve que el tema de ‘héroes’ con el tiempo pasa a un segundo plano”, indica.

Fuente: clarin.com

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