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La Bombonera se hará sentir por Tevez; qué efectos causó cada vez que el estadio habló

18 de diciembre de 2016 02:48
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La Bombonera se hará sentir por Tevez; qué efectos causó cada vez que el estadio habló

Los hinchas intentarán convencer al N° 10 para que no se vaya a China; el partido con Colón puede ser escenario de manifestaciones similares que buscaron cambiar el destino

Carlos Tevez está con un pie y medio afuera de Boca. Se siente saturado, cansado de las presiones del fútbol argentino. Ya le comunicó la decisión al presidente Daniel Angelici. Los más de 80 millones de dólares que podría ganar en dos años en el fútbol chino es una de las razones, claro, pero no la única. Los dos goles a River y haber jugado un partido de 10 puntos en el Monumental, hace siete días, no modificaron el cuadro. Menos de 24 horas después de haber festejado con sus compañeros en el clásico de la 13a fecha, el Apache seguía estresado, con muchas dudas y más cerca de irse a Shanghai que de seguir vistiendo la camiseta N° 10 xeneize. El único interrogante, la última carta, es la que la jugarán los hinchas hoy en una Bombonera que, como ya se hizo costumbre en los últimos años, intentará manifestarse para apoyar o torcer decisiones. El operativo clamor está en marcha, aunque recién esta noche se sabrá el efecto que pueda generar.

Cuando Angelici la pronunció por primera vez no pensó que esa frase luego retumbaría tanto. Fue el 8 de diciembre de 2012: Boca acababa de ganarle a Godoy Cruz (2-1) y un video emotivo despedía a Rolando Schiavi, que se retiraba. Pero el saludo de Carlos Bianchi en la imagen despertó el pedido de los simpatizantes, que se fue haciendo cada vez más masivo hasta transformarse en un grito de guerra: “¡Que vuelva Bianchi!”. Y también se pidió por Riquelme, que se había ido distanciado de Falcioni tras la final de Copa Libertadores perdida ante Corinthians. “Lo que pasó el sábado nos hizo reflexionar tanto a él (Falcioni) como a nosotros. La Bombonera habló y decidimos de común acuerdo no renovar el contrato”, dijo el presidente, que un día antes había sellado la continuidad del DT por otro año más. La Bombonera pidió a Bianchi y Angelici la escuchó.

El 20 de abril de 2013, a través de las redes sociales, hinchas de Boca se autoconvocaron a la Bombonera para frenar un proyecto de inversiones millonarias de Qatar, que proyectaban un estadio nuevo para 75.000 espectadores. Así fue que miles de simpatizantes se acercaron por la tarde al punto de encuentro en Brandsen 805 y se hicieron escuchar al grito de “dirigentes, dirigentes, no se lo decimos más, si tocan la Bombonera, que quilombo se va a armar” y “yo dejé mi corazón, mi locura y mi pasión, de esta cancha me sacan en un cajón”. Fue una de las contramarchas que tuvo Angelici con respecto a la remodelación de la Bombonera.

El 20 de febrero de 2014, Boca recibía a Estudiantes. El segundo año de su tercer ciclo no había arrancado bien para Bianchi, ya que el equipo no había podido ganar en las primeras tres fechas del Final 2014: había empatado con Newell’s, en Rosario (0-0), y perdido luego con Belgrano (3-2), en la Bombonera y con Atlético (1-0), en Rafaela. Cuando entró en la cancha detrás de sus jugadores, la multitud tronó aquel canto de las épocas doradas: “Que de la mano, de Carlos Bianchi...”. Hubo banderas de apoyo: “Carlos Bianchi amor eterno”, y carteles como “Con el Virrey no se jode!”. Justo cuando algunos dirigentes empezaban a dudar sobre la continuidad del DT, la gente volvió a marcar el territorio.

El 6 de abril de 2014, Boca venía de dos derrotas seguidas –con River y Central–, y recibía a Godoy Cruz. Encima, el clima interno del plantel estaba convulsionado por la pelea entre Agustín Orion y Pablo Ledesma. El apoyo incondicional de los hinchas hacia Bianchi y Riquelme se mantuvo incluso antes del 3-0 al Tomba, pero los simpatizantes de Boca tomaron partido aplaudiendo a Orion (incluso cuando salió a hacer el calentamiento previo, 20 minutos antes) y luego abucheando a Ledesma cuando ingresó por el Burrito Martínez. Los silbidos a Ledesma partieron desde la barra brava y tuvieron eco en algunos plateístas. Sin embargo, y mucho tuvo que ver el pedido del Cata Díaz, esos silbidos se transformaron en aplausos.

Veintiún días después, ante un Arsenal dirigido por Martín Palermo, Roberto Abbondanzieri y Rolando Schiavi, los hinchas de Boca se unieron para pedir por la renovación del contrato de Juan Román Riquelme, que era el principal tema de discusión en la agenda xeneize de esos días. El 7 de diciembre de ese mismo año, ante Gimnasia (ya con el Vasco Arruabarrena como DT), volvieron a hacerse escuchar los gritos de gran parte del estadio, aunque esta vez pidiendo el regreso del 10, que estaba en... Argentinos. Tras arremeter contra el presidente al grito de ‘Angelici botón, Angelici botón...’, se expresaron por la vuelta del 10 con el clásico “Riqueeelme, Riqueeelme”. Pero Román se mantuvo firme. Inclusive hoy habla de sólo volver a la Bombonera para un “partido de despedida”.

Ya mucho más atrás en el tiempo, el 18 de septiembre de 2000, toda la cancha terminó cantando contra la barra brava xeneize al grito de “pagá la entrada, la p… que te p…”. Los 2500 simpatizantes visitantes de Almagro que se acercaron hasta Brandsen 805 para ver por primera vez a sus jugadores pisar la Bombonera no entendían lo que pasaba. ¿Qué sucedía? La 12 estaba en guerra con Mauricio Macri, hoy presidente de la Argentina, porque reclamaba entradas: “Aunque Mauricio no quiera... La 12 se va a quedar...”, se escuchó desde la segunda bandeja de la popular que da a Casa Amarilla. Inmediatamente comenzaron los silbidos desde la platea y la popular que da al Riachuelo. La 12, enojada, redobló la apuesta y contestó: “¡Si La 12 no grita, esto se parece a un funeral!” En ese momento estaba por terminar el primer tiempo. Y el resto del estadio estalló. Utilizó gritos reprobatorios, siguió con silbidos y no se quedó atrás. “Boca va a salir campeón... Boca va a salir campeón... el día que gritemos todos, la...” Fue un canto furioso, seguido por un nuevo “¡Pagá la entrada la p... que te p...!”.

Fueron apenas algunos ejemplos, casos que dejaron su huella en un mítico estadio que no sólo actúa como escenario de un partido de fútbol, sino que también genera una resonancia especial, al punto de influir en las decisiones de sus protagonistas. Con estos antecedentes, ¿podrán hoy convencer a Tevez para que no se vaya a China?

Fuente: lanacion.com.ar

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