Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Brexit y el triunfo del populismo: un espejo para la Argentina

13 de julio de 2016 21:08
10 0

El referéndum que definió la salida del Reino Unido de la Unión Europea es el triunfo del populismo sobre el capitalismo. Es una señal de alerta que tendrá como principales víctimas a los ingleses. Las consecuencias para nuestro país podrían ser beneficiosas; dependerá de nosotros. Una reflexión diferente.

Ni el sorpresivo asesinato de una legisladora laborista británica pro Unión Europea logró finalmente revertir el resultado. La salida del Reino Unido de esa comunidad de naciones fue apoyada más que la permanencia por una diferencia mínima de poco menos del 4%. La moneda al aire que lanzó irresponsablemente el primer ministro inglés Cameron en 2012 para comprar votantes euro-escépticos cayó del lado que no se esperaba.

Este es el epílogo de un final anunciado. Londres intentó en la década de 1950 un camino alternativo al de la Comunidad Europea con los países nórdicos, con mayor énfasis en el libre comercio, en respuesta a su histórico recorrido aislacionista del continente, que se remonta a tiempos de Guillermo el Conquistador. Si Napoleón y Hitler no pudieron con Gran Bretaña, tampoco podrá Europa, se sostenía entonces.

Pero a mediados de los años de 1960 la sofisticada y orgullosa diplomacia del ex Imperio asumió que había que tragarse el orgullo y la tradición y pedir la incorporación al Tratado de Roma. Eran otros tiempos, marcados por la Guerra Fría. A partir de entonces, el gesto fue incompleto. En efecto, el Reino Unido tironeó con la Unión Europea para obtener numerosos beneficios, como, por ejemplo, mantener su moneda -la libra esterlina- y no acogerse a la legislación comunitaria en varios temas.

Este año el primer ministro Cameron había logrado nuevos beneficios bajo el paraguas de la "integración a dos tiempos" a cambio de la promesa de que él apoyaría en el referéndum la permanencia de su país en esta comunidad de naciones. La jugada le salió mal.

En la edición N° 7 de Calíbar el rastreador se publica también un informe sobre Seguridad y Lucha contra el Narcotráfico. (Acceda aquí)

La primera enseñanza de Brexit al mundo es que el populismo puede ganarle al capitalismo cuando, en circunstancias determinadas, los gobiernos favorecen ciertas condiciones. Curiosamente, este cambio no se debió a la emergencia de la sociedad sin clases que Karl Marx había anunciado para Gran Bretaña. El capitalismo, que logró derrotar al marxismo, acaba de ser jaqueado por el populismo en su terreno. Una ironía de la historia.

Algunas circunstancias crearon el caldo de cultivo: la exacerbación de la cultura política inglesa en contra del continente y a favor de la autonomía, la reaparición de expresiones xenófobas como respuesta a la grave crisis migratoria que tiene a Europa como destino, las crecientes críticas a la burocracia europea, el estancamiento de la economía comunitaria, entre otras.

Estas circunstancias no hubieran sido suficientes sin la aparición del detonante que prendió la mecha: la resignación política de los líderes. La forma que tomó este abandono de la autoridad y de la responsabilidad fue el referéndum.

Los líderes políticos, algunos por incapaces de resolver una situación que se le había escapado de las manos, otros aprovechando la debilidad de la política o creyendo que obtendrían una ventaja circunstancial, transfirieron su responsabilidad a la sociedad, al cuerpo electoral, solicitándole que tomara una decisión que, por su gran complejidad y por las enormes consecuencias que depara, la democracia representativa reserva a las instituciones del Estado. Una típica acción populista. Así les fue.

Está en el espíritu del pensamiento utópico y del realismo mágico (al que los argentinos muchas veces nos hemos manifestado devotos), que encarna el populismo, considerar la participación ciudadana como sinónimo de gobierno del pueblo, es decir, no complementario sino opuesto al gobierno representativo de la democracia moderna. En el caso de Brexit, fue el propio gobierno inglés el que asumió este pensamiento, y lo corporizó apelando al referéndum, cuyo resultado –se sabe- no es de cumplimiento obligatorio.

Fuente: infobae.com

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0