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Para Bullrich y Alicia los sindicatos no mostraron interés por los chicos ¿El gobierno sí?

15 de diciembre de 2016 10:38
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Para Bullrich y Alicia los sindicatos no mostraron interés por los chicos ¿El gobierno sí?

Está visto que la clase política en general y el kirchnerismo, el macrismo, radicalismo y el peronismo en particular son entidades conformadas por personas maleables desde lo conceptual e ideológico, que no dudan en dar el salto, en pensar una cosa y hacer otra y en decir lo que la platea quieren oír y tras bambalinas acordar lo contrario al interés público. Son sucios, oportunistas, interesados en sus propia sobrevivencia y negocian hasta la salud de sus madres, con tal de no perder prebendas. El vergonzoso derrotero del Impuesto a las Ganancias deja esta realidad claramente en carne viva. Gobernadores, diputados, senadores y presidente, son parte del mismo picado fino de políticos incapaces y transeros, sazonados con dinero y obra pública, dentro del mortero en el que los más aplastados, resulta ser la sociedad a la que dicen representar y paga las consecuencias.

Es lo que son: Macri, un comerciante que favorece sin mirar a quien, mientras sean grandes pooles empresariales extranjeros, que arregla con un decretazo el blanqueo para su familia e incumple claramente lo que vendió como verdad durante su campaña, rogando el voto de la gente; el kirchnerismo sin ningún tipo de vergüenza ni ética política ni moral para hablar de Ganancias (entre otras cosas), cuando durante 12 años se negó a tocar este recesivo impuesto, hace gala de una iniciativa hipócrita y encima fallida, a partir de los números equivocados que obtuvo el “contador” Kircillof; el peronismo que va y viene como y cuando le conviene, con “jerarcas” K corruptos e innombrables, inmiscuido en sus filas como Gioja, Scioli, Bossio, Solá y el reconvertido Pichetto que de defender a ultranza a la ex presidenta y cualquier bodrio que enviara para su aprobación en el Congreso, hoy luce como “moderado”, jugando al bueno entre Macri y la oposición; los Radicales que están para cualquier trámite y prestos a tomar la garrocha cuando sea oportuno; la izquierda que sigue siendo más de lo mismo, dclamativa, inocua y sedentarista; el massimo que la juega de vedette y solo le faltan las plumas, porque combina muy bien el cabarets en el que transforma su política, entre sus pretensiones de liderar el peronismo y sus reminiscencias kirchneristas, recibiendo los halagos de Máximo y Kiscillof (abrazo del oso) y así se completa la fauna elástica de esta casta acuosa e insulsa de “la nueva política argentina”, que es lo mismo que ayer con sujetos reconvertidos, de acuerdo al interés político que traigan los vientos alisios de la casa de gobierno. Un asco.

Ese es el marco para entender las palabras del Ministro de Educación de Macri, que se refiere a la Educación de Santa Cruz, tapándose un ojo, no ya porque represente a un gobierno cuasi pirata, como el que fue electo en noviembre del 2015, sino porque hace abstracción de un tema que para él no es fundamental, pero le hace hablar sin saber o bien dice no saber para poder hablar.

Cuando Bullrich dice “Los sindicatos no han mostrado mucho interés por los chicos”, pone el carro delante del caballo, porque en vez de ver cuál es la etiología del problema, derrama un discurso recortado hipócrita y oportunista, desconociendo que el factor principal de los paros, como el que actualmente se lleva adelante en esta provincia, es la falta de pago de haberes en tiempo y forma: A menos, claro que el ministro, pretenda que los docentes deben trabajar sin cobrar, como piensa Alicia Kirchner.

“Hay un derecho a la educación y un derecho a la huelga docente. Hay una contraposición que no puede ser resuelta judicialmente. La situación de la provincia de Santa Cruz -tuvo sólo 90 días de clase- marca que hay que debatir la huelga de los maestros. No cambiaron los salarios, dejaron a los pibes sin clase y destrozaron la escuela estatal”, dijo el macrista en total sintonía con el kirchnerismo de Santa Cruz.

Tan bien sintoniza Bullrich con Alicia Kirchner que puso en duda el “derecho a huelga” y consideró que la Educación es un “servicio esencial”, en total coincidencia con el proyecto de ley impulsado por el gobierno K en Santa Cruz, durante el año que termina.

Nada dijo, sin embargo, de la falta de mantenimiento en las escuelas, la desidia del gobierno a la hora de hacer confortables y seguras las aulas, la falta de calefacción, los edificios sin mantenimiento, los docentes sin capacitación otorgada por el Estado (se la deben pagar en forma personal), la falta de jerarquización, los salarios paupérrimos y tampoco habló de los sueldos que no se cobran o se cobran mal y a destiempo, de las inseguridades económicas, de la falta de aumentos, la negativa del gobierno a realizar paritarias y la falta total de políticas públicas en todos los órdenes, pero especialmente en el área de Educación.

Bullrich no habla de que en Santa Cruz el CPE es una agencia de empleo de la militancia rentada, que permitió el ingreso de legos al área de Educación o la iniciativa del Ejecutivo de darle a la UOCRA un lugar entre maestros, alumnos y padres, cuerpos totalmente ajenos a la Educación en sí misma, pero de gran dependencia y necesidad política, a la hora de incentivar el voto militante para abonar al egoísmo político que se juega en las urnas cada dos años. De eso Bullrich no habló y parece desconocerlo.

No es mi intención (ni necesitan) defender a los gremios, que también tienen lo suyo. Pero es inconcebible que gente del poder nacional que desconoce supinamente a la provincia de Santa Cruz y con la cual convive cuando le conviene a sus intereses políticos, opine recortando la realidad y para no caer indigesto a la gobernadora que no puede gobernar, salga a decir que la culpa es de los maestros, que la Educación en Santa Cruz está destruída y no critique a un gobierno que al día 15 de diciembre no ha pagado los sueldos y ni miras tiene de abonar el aguinaldo.

Lo de Bullrich es de mala fe, resulta oportunista y de una hipocresía total. Una persona que no pisó Santa Cruz con ánimo de conocer y consustanciarse con la realidad de una provincia diezmada por 30 años del mismo gobierno, pontifica desde Buenos Aires tratando de que tomemos en serio sus implicaciones y poniéndose el saco Kirchnerista que le tiró Alicia, quien le hizo un guiño al gobierno nacional, para amortiguar el impacto de la Ley de Impuesto a las Ganancias que Macri quiere frenar.

Finalmente, está visto que Bullrich no ha logrado disimular lo que es el gobierno nacional: un kirchnerismo de buenos modales, con muchas malas prácticas que conocimos en la década perdida, pero con “caras de CEOs”, donde parece que son buenos, más serios y distintos, pero resultan ser la misma sustancia, con distinto olor. (Agencia OPI Santa Cruz)

Fuente: opisantacruz.com.ar

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