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La CGT se unificó, pero con una conducción tripartita

23 de agosto de 2016 04:09
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La CGT se unificó, pero con una conducción tripartita

No había consenso para nombrar un secretario general único. Hubo discursos con críticas al Gobierno, aunque mantienen abierta la vía de negociación. Piden reunirse con Macri.

A 8 meses de la asunción de Mauricio Macri, ocurrió lo inevitable en el movimiento sindical peronista: las tres vertientes de la CGT que coexistían desde hace cuatro años volvieron ayer a unificarse en una sola central. Eso sí: se trata de un proceso de unidad aún frágil, por lo que para dejar conformes a la mayor cantidad posible de sectores gremiales la nueva conducción cegetista será ejercida por un triunvirato integrado por el dirigente de Sanidad Héctor Daer, el portuario Juan Carlos Schmid y el estacionero Carlos Acuña.

La flamante conducción, que fue electa ayer en un accidentado congreso en el estadio de Obras Sanitarias, adoptó un claro perfil opositor. El nuevo Consejo Directivo planea juntarse pasado mañana para definir una estrategia política y pedir reuniones ya para la semana próxima con los ministros de Hacienda y Trabajo, Alfonso Prat Gay y Jorge Triaca, y en lo posible también Macri.

De los discursos, puede adivinarse un endurecimiento de la CGT con el Gobierno. "Sabemos por dónde viene la derecha. Viene en búsqueda de nuestras conquistas, y tenemos que prepararnos para que las viejas recetas económicas no se conviertan en una fogata social", dijo Schmid al asumir. En diálogo con la prensa, Daer fue más explícito: "Vamos a pedir rectificaciones de las medidas del Gobierno que trajeron más desigualdad social y pobreza".

Además de la inflación y la caída en la actividad económica, a la nueva conducción la preocupa la apertura de las importaciones. El metalúrgico Caló detalló que dos cadenas de supermercados trajeron de afuera 75.000 televisores. "Si hay importaciones, se pierde laburo argentino", se lamentó.

La elección del triunvirato significó también un paso al costado de Hugo Moyano, Caló y Luis Barrionuevo, los históricos jefes de las tres vertientes en la que estaba dividido el movimiento sindical peronista. Consultado por Clarín sobre si pensaba retirarse de la actividad en la CGT, uno de los tres contestó: "Jaja, de acá uno solo se va si lo echan".

El congreso se extendió durante gran parte de la jornada y estuvo supervisado por el Ministerio de Trabajo. Según la información de la Junta Electoral, se emitieron 1.540 votos válidos. La única lista que se presentó, la 1 Azul y Blanca, obtuvo 1.528 votos (hubo 8 en blanco y 4 impugnados).

Hay tres sectores sindicales que no se sumaron al proceso de reunificación. Uno es el que lidera el taxista Omar Viviani, y en el que están SMATA y la Unión Ferroviaria. Otro es el sector del peón rural Geronimo Venegas, quien directamente buscó impugnar en Trabajo el congreso. Ninguna de estas facciones estuvo representada ayer en Obras Sanitarias.

En el tercero el gremio fuerte es La Bancaria, que sí participó del inicio del congreso pero se retiró antes de la votación. El sector impulsaba el llamado a un paro general en respuesta a los despidos y la suba de tarifas. El titular de los bancarios, Sergio Palazzo, estuvo reunido hace poco con Cristina Kirchner.

En la flamante conducción cegetista no hay ningún dirigente al que se pueda identificar como kirchnerista. Daer y Acuña son diputados por el Frente Renovador de Sergio Massa. Una lectura más epidérmica podría indicar que dos de los tres capos cegetistas responden al tigrense. Pero Daer aclaró ayer a Clarín: "Mi lealtad política es con los trabajadores".

Daer dio este año una muestra de independencia de Massa. Fue en mayo, cuando buscó junto al FpV y otros bloques opositores alcanzar el quórum para tratar en Diputados la ley antidespidos, jugada a la que no se sumó el Frente Renovador.

Schmid, titular del gremio de Dragado y Balizamiento, es un histórico aliado de Moyano. Su nombre generó resistencias entre los moyanistas de paladar negro, quienes preferían ver como representante del sector en el triunvirato a Pablo Moyano. Pero el líder camionero se opuso y cumplió con un compromiso que tenía con su hombre de confianza desde la década del 90.

Acuña, ladero desde hace tiempo de Luis Barrionuevo, es un peronista ortodoxo. Consultado una vez sobre si Acuña podía tener alguna simpatía por los K, el gastronómico lo rechazó de plano: "A su lado, yo soy un montonero".

Ayer, en su discurso de despedida, Moyano advirtió: "Al movimiento obrero no lo gobierna nadie por más que quieran asustarnos". El camionero había vaciado la semana pasada su despacho, con baño y ascensor privado, en el tercer piso del edificio de la calle Azopardo. A esa oficina, que antes ocupó Saul Ubaldini, irá ahora Schmid.

Fuente: clarin.com

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