Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Chile: murió el primer presidente democrático que asumió después de Pinochet

19 de abril de 2016 21:56
12 0
Chile: murió el primer presidente democrático que asumió después de Pinochet

Tenía 97 años. Le habíua tocado liderar la transición chilena a la democracia.

El expresidente Patricio Aylwin, que apoyó el golpe militar de Augusto Pinochet y años más tarde le tocó liderar la transición chilena a la democracia, murió el martes producto del deterioro físico que lo afectaba, informó el ministro del Interior. Tenía 97 años.

"Todos sabíamos que su salud se había deteriorado hace algunos días", precisó el ministro Jorge Burgos.

En tanto, su hermano Arturo Aylwin dijo a la prensa que el deterioro del exmandatario se produjo hace algunas semanas.

Al enterarse del deceso la presidenta Michelle Bachelet dijo que "Chile ha perdido un hombre que supo siempre colocar la unidad de los demócratas por sobre las diferencias, que permitió reconstruir un país democrático una vez que él asumió la presidencia de la república y en ese sentido le debemos mucho a don Patricio".

Agregó que Aylwin tendrá un funeral de Estado, lo que significa que se decretarán tres días de duelo nacional.

Líderes derechistas también destacaron el papel de Aylwin en la historia chilena. El expresidente Sebastián Piñera (2010-2014) señaló que "a él le tocó liderar el proceso de recuperación de la democracia y lo hizo con fortaleza, con sabiduría, pero también tratando de integrar, de sumar, y no de dividir ni de excluir".

Hernán Larraín, presidente de la conservadora Unión Demócrata Independiente, dijo que a Aylwin "permitió hacer una transición ejemplar desde un período difícil para lograr instalar en ese momento un país tranquilo y democrático".

Aylwin, como la mayoría del Partido Demócrata Cristiano, apoyó el golpe militar de Pinochet que en 1973 inauguró una sangrienta dictadura que se prolongaría hasta 1990, hasta que pocos años después, con los partidos políticos disueltos, los padrones electorales destruidos y la represión desatada, se convenció de que los uniformados habían llegado para quedarse.

Democristiano, Aylwin encabezó una coalición centroizquierdista que en 1990 lo llevó al poder para iniciar la restauración de la democracia chilena luego de 16 años y medio de dictadura.

Durante su mandato (1990-1994) enfrentó dos rebeliones de Pinochet, quien había continuado como jefe del ejército tras abandonar la presidencia.

Tras dimensionar la magnitud de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, Aylwin ofreció disculpas a las familias de las víctimas y abogó por justicia pero "en la medida de lo posible", frase que causó escozor entre los sectores izquierdistas, los activistas de los derechos humanos y los familiares.

El propio mandatario creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación que inicialmente determinó que las víctimas habían sido 3.197, pero posteriores investigaciones oficiales elevaron el número a 40.018, incluidos 3.095 opositores asesinados, de los cuales más de 1.000 permanecen desaparecidos.

Abogado de profesión, fue cofundador del Partido Demócrata Cristiano, que lideró en ocho ocasiones.

Entre sus méritos más destacados, reconocidos transversalmente, estaba su capacidad para promover los consensos que permitieron la unidad contra la dictadura.

Su larga trayectoria política y los acuerdos alcanzados con antiguos rivales socialistas lo llevaron a la presidencia apoyado por la Concertación de Partidos por la Democracia, una alianza de 16 colectividades de centro e izquierda.

Producto de las negociaciones con Pinochet para recuperar la democracia, los militares conservaron gigantescas cuotas de poder, al punto que el exdictador siguió al mando del ejército hasta 1998 y dejó instalados a nueve senadores designados según los intereses de la saliente dictadura.

Su gobierno se comprometió a no investigar determinados hechos ocurridos durante el régimen militar y respetar una ley de amnistía que cubría las masivas violaciones a los derechos humanos cometidas entre septiembre de 1973 y abril de 1978, período en que se tuvieron lugar las mayores atrocidades. Tampoco pudo nombrar a los jefes de las fuerzas armadas ni llamarlos a retiro.

Ayudado por su carácter conciliador y su autocontrol pudo gobernar con un Pinochet que reaccionaba desafiante si le tocaban a alguno de sus hombres a quien, sin embargo, le llamó la atención públicamente en varias ocasiones.

Fuente: lavoz.com.ar

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0