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El colombiano Ibargüen le dio el triunfo a un Racing sin ideas

15 de octubre de 2017 00:58
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Antes que el juego y los goles, lo más importante -y necesario- para un equipo es la idea. Y una idea que los jugadores sientan propia, que la defiendan, que los identifique. A este Racing de Diego Cocca le falta juego, le faltan goles, pero sobre todas las cosas le falta una idea. Racing no tiene idea.

Para quebrar el anunciado -y esquemático- 4-4-2 de Ricardo Caruso Lombardi, Cocca cambió y pasó de ser un equipo defensivo con línea de cinco a uno (ultra) ofensivo con una línea de tres atrás, un único volante de marca (Egidio Arévalo Ríos) y una batería de jugadores de ataque: Solari, Zaracho, Oroz, Mansilla, Triverio y Lisandro López. Pero en todo el primer tiempo, Racing apenas tuvo una situación de gol y fue fortuita. Braian Mansilla capturó un rebote en el área y sacó un zurdazo que obligó a Federico Crivelli a realizar una atajada para el top ten de la fecha.

Tigre, ante un rival vacío, mostró todas sus carencias. Diseñado para jugar de contra, se encontró dueño de la pelota. Sin un líder, un jugador con carácter para agarrar la manija y hacer jugar a su equipo, el balón parecía quemar en los pies de los futbolistas visitantes. Hernán Caire, como lateral izquierdo y sin saber usar su pierna zurda, ejemplificó el desconcierto del equipo de Victoria en un primer tiempo seco de goles.

A los Dos, cuatro, seis y ocho: Tigre generó cuatro situaciones de gol cada dos minutos antes de los primeros diez del segundo tiempo. Y las cuatro fueron muy claras. La primera, tras una contra y un caño de Janson a Arévalo Ríos que le quedó a Jacobo Mansilla para el gol, pero salvó Musso. Después un zurdazo de Janson. Enseguida, Imperiale le acertó al palo. Y otra vez Janson, de cabeza, hizo lucir al arquero Musso.

Cocca no aguantó más y ante los primeros murmullos de un Cilindro que levantaba temperatura metió un cambio: Andrés Ibargüen reemplazó a Oroz. El colombiano entró con la intención de conducir (aunque esa no sea su mayor virtud) a un equipo sin brújula. Y al menos lo arrimó al área de Crivelli.

Caruso vio que se podía llevar más que un puntito y apostó por Stracqualursi, Depetris y Mierez, cambió todo el ataque, pero no volvió a generar peligro. Y Racing, casi sin quererlo, se lo llevó por el empuje de Ibargüen. A los 35, el colombiano empezó la jugada en su campo, se echó el peso del partido en su espalda, combinó con Solari e irrumpió en el área para sellar el 1-0. Racing fue eso, y nada más...

Al final, Tigre empujó por un empate que a esa altura parecía una utopía y Racing se aferró a la energía de Ibargüen para guardar tres puntos en el bolsillo y cortar la racha, cambiar el aire. Ahora el torneo volverá a estar pausado y Cocca tendrá el desafío de definir a qué quiere que juegue su equipo.

Fuente: clarin.com

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