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Conducirá la Gendarmería un retirado por el kirchnerismo

31 de diciembre de 2015 04:57
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El comandante general Gerardo Otero había sido puesto en disponibilidad en septiembre pasado; asumirán Scarzelo en la Prefectura e Itzcovich en la PSA

La designación del comandante general Gerardo Otero como director nacional de la Gendarmería fue el anuncio más impactante al darse a conocer ayer las nuevas jefaturas de esa fuerza, de la Prefectura y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Es que, con el nombramiento de Otero, el Ministerio de Seguridad buscó a un oficial que estaba en situación de disponibilidad, algo poco habitual, y de ese modo exhibir un cambio completo frente a decisiones tomadas por la gestión anterior.

Además de esa promoción, el Gobierno decidió nombrar como jefe de la Prefectura al prefecto general Eduardo Scarzelo, tercero hasta el momento en la línea de mando de esa fuerza como director general de Seguridad, y como subjefe, al prefecto general Hugo Ilacqua, actual director de Planeamiento.

En tanto. la PSA estará a cargo de Alejandro Itzcovich Griot, quien se desempeñaba como coordinador de incorporaciones de la Policía Metropolitana y con varios trabajos y presentaciones sobre narcotráfico.

En el caso de la Policía Federal se mantendrá como jefe al comisario general Román Di Santo, al menos durante la consolidación del traspaso de las 54 comisarías a la ciudad de Buenos Aires y la reestructuración de los 25.000 efectivos que continuarán bajo mando federal.

Más allá de las modificaciones esperadas en las fuerzas frente a cada cambio de gobierno, en la Gendarmería se concretó la modificación de mayor profundidad.

La Casa Rosada apeló a la ley orgánica de la Gendarmería, que determina que las situaciones de disponibilidad -en la práctica, la carencia de destino y funciones- pueden ser resueltas por el Poder Ejecutivo hasta cumplirse un año de esa condición. Después de ese plazo se ingresa en un retiro obligatorio. Otero había sido desplazado de la tercera posición de la Gendarmería en septiembre pasado, cuando se modificó la cúpula.

En ese momento, una discusión entre el entonces jefe de los gendarmes, comandante general Enrique Zach, y el entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, generó un cimbronazo dentro de la fuerza. Ese fuerte diálogo telefónico entre Zach y Berni se produjo en los últimos días de julio, durante el acto por el aniversario de la Gendarmería y en momentos en que la Panamericana era bloqueada por una protesta.

Casi dos meses después -y con otros cruces en el medio-, Zach quedó afuera y se dio paso al comandante general Omar Kannemann. El nombre de Otero había aparecido en esas horas como reemplazante natural de Zach, pero el kirchnerismo decidió un corte más abrupto y optó por un comandante general recientemente ascendido.

Con la llegada de Kannemann tuvieron que dejar sus puestos una docena de comandantes generales. Entre ellos, Otero. Se dio, así, otra situación poco común en la Gendarmería: sólo su jefe tenía grado de comandante general y el resto de la plana mayor estaba compuesta con comandantes mayores. En el mismo período, por ejemplo, la Prefectura contó con 17 prefectos generales, mientras que en Defensa el Ejército conseguía superar los 50 generales en actividad.

Esa anormalidad llevaba a pensar dentro del Edificio Centinela que Kannemann podría tener continuidad, dado que la fuerza no podía darse el lujo de la elección de otro hombre dentro de la plana mayor sin generarse una inmediata pérdida de más comandantes por inevitables reacomodamientos de antigüedad.

El Gobierno resolvió ese problema en forma inesperada al regresar al servicio activo a Otero y colocar como subjefe a Federico Sosa, otro comandante general puesto en disponibilidad en el cambio de mando de septiembre pasado. De esa manera, la Gendarmería puede evitar pases a retiro automáticos, al ser estos dos oficiales los más veteranos en la fuerza. Si luego hay movimientos de cambios internos, será potestad ya del nuevo jefe -con amplio apoyo dentro de la fuerza- y no obligaciones de nivelaciones de rangos.

"Se buscó reparar una injusticia que había cometido la administración anterior y traer de disponibilidad a los comandantes generales Otero y Sosa", explicó ayer la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Fuente: lanacion.com.ar

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