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Cristina Kirchner, ante un laberinto escabroso y creado por Néstor

24 de agosto de 2016 21:57
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Cristina Kirchner, ante un laberinto escabroso y creado por Néstor

Fue el ex presidente el que determinó que cualquier conflicto en la renegociación de deuda debía ser zanjado en Estados Unidos. 

El fiscal Guillermo Marijuán abrió ayer la puerta de un nuevo laberinto judicial para Cristina Fernández. Es el camino en el que ella misma se enredó durante el juicio que los fondos buitres le iniciaron a la Argentina en un juzgado de Nueva York, potestad geográfica y jurídica que lograron gracias a una decisión de Néstor Kirchner. Fue el ex mandatario el que determinó que cualquier conflicto que podría surgir tras la renegociación de la deuda debía ser zanjado en tribunales de Estados Unidos. Su esposa y quien la sucedió en la Presidencia, Cristina, se enteró durante el desarrollo de ese proceso que los “buitres” detectaron transferencias que habían girado fondos al exterior de sus socios, la familia Báez; y de otros financistas y personajes de su entorno enriquecido gracias a los negocios de la obra pública de su gestión, asegura el fiscal.

Y agrega datos fundamentales para entender el porqué de la posible maniobra de ocultamiento de esa información, algo que considera que se ordenó desde la Casa Rosada en forma explícita.

Marijuan recuerda que Cristina y Lázaro Báez están siendo investigados por sus “acuerdos comerciales”. Y detalla que la Justicia tiene “acreditada la existencia de relaciones comerciales entre ambos”.

El fiscal asegura que los lazos societarios entre la ex Presidenta y Báez –hoy preso por lavado de dinero en una causa en la que también está imputada Cristina–, “coloca a la ex mandataria en una posición especial tal, que las transferencias informadas en el proceso Discovery (el accionar de los buitres en el juicio contra nuesto país) no podían haber sido por ella inadvertidas, o bien, le debieron haber generado un particular interés…”.

Para el fiscal, ese “particular interés” generó los mecanismos de supuesto “ocultamiento” de los “CristiLeaks”.

Marijuán insiste en ese punto: redactó en su pedido de indagatoria a la ex Presidenta y su ex ministro de Economía –entre otros protagonistas de esta historia a los que también imputó en la causa–, que las maniobras develas en los “CristinaLeaks” no “podían ser ajena al conocimiento de la máxima autoridad del país”.

En el escrito judicial conocido hoy, el fiscal describe a Abbona como la “ejecutora” del plan para esconder las transferencias millonarias de su entorno financiero.

Para la Justicia, y para el actual Gobierno, está acreditado que Abbona se llevó a Santa Cruz la información financiera que tenía guardada en su computadora del organismo que manejaba, la Procuración del Tesoro.

En su pedido de indagatoria a la santacruceña, Marijuán es rotundo en mencionar que es “evidente” que estas acciones conformaron una “actividad ilícita” y que es por eso que pidió indagar “a la ex Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner y al ex ministro de Economía Axel Kicilloff”.

Para el fiscal, la ex Presidenta poseía “información instantánea, directa y pormenorizada” de lo que ocurría en el juicio de los buitres contra la Argentina.

El programa PPT, de Jorge Lanata, reveló el domingo que las transferencias al exterior de empresarios, banqueros y financistas K que intentaron ser ocultadas por el dúo Fernández-Abonna eran de alrededor de 500 millones de dólares.

El actual titular de ese organismo, Carlos Balbín, fue quien detectó el faltante de la documentación y le pidió explicaciones a su antecesora.

La ex procuradora le devolvió un disco rígido a Balbín argumentando que lo había quitado de su computadora estatal para hacerle un backup.

Fuentes del caso le aseguraron a Clarín, sin embargo, que hay pruebas que indican que los documentos que Abbona le entregó a las nuevas autoridades no contenían todo lo que buscó ocultar.

La hipótesis judicial, y de actuales funcionarios, sostiene que el disco rígido de los “CristiLeaks” que desapareció del Estado tras el fin de la gestión K no era uno solo. Eran tres.

Fuente: clarin.com

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