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Cuba restringe el ingreso de bienes de consumo que traen los viajeros

2 de septiembre de 2014 04:13
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Cuba restringe el ingreso de bienes de consumo que traen los viajeros

Duro golpe al bolsillo de los ciudadanos de la isla que buscan paliar la escasez crónica de productos mediante compras en el exterior. El gobierno de Raúl Castro sostiene las nuevas regulaciones.

Cuba puso en vigor ayer reglas más estrictas sobre los artículos de consumo que viajeros pueden ingresar al país y aumentó sus aranceles, en un ajuste en las regulaciones que irritó a ciudadanos acostumbrados a contrarrestar la escasez crónica de productos en la isla con compras en el exterior. Las nuevas regulaciones aduaneras apuntan a desincentivar el mercado negro de bienes de consumo difíciles de encontrar en las tiendas estatales, que tienen elevados impuestos, están desabastecidas y sus artículos carecen de la calidad requerida.

Las medidas amenazan con generar un aumento de los costos y dificultades para los propietarios de pequeños negocios en la isla como tiendas, bares, restaurantes, cafeterías y salones de belleza, que dependen básicamente de los productos que los viajeros traen al país. Cualquier viajero podrá entrar a la isla con 25 kilogramos de equipaje personal libres de aduana a los que podrá sumar hasta 100 kilos de artículos variados, por los que pagaría derechos de importación.

La novedad es el valor en aduana de productos considerados "misceláneas" como aparatos electrónicos y electrodomésticos, además de la reducción en la cantidad de artículos que se pueden introducir. Por ejemplo, hasta ahora un pasajero podía introducir a la isla 100 de las llamadas hojas de afeitar, que ahora se reducen a 20, o 40 pantalones de vestir que pasan a 10.

La medida ha recibido críticas incluso en la prensa oficial, que considera que los cambios aduaneros no atacan de raíz los problemas de desabastecimiento y los altos precios de los productos en la red de tiendas estatales. Un empleado de la Aduana aseguró que se las nuevas medidas buscan disminuir la cantidad indiscriminada de artículos que se estaban importando. "Todos los cambios que se toman, tienen resistencia, pero esperamos que traiga los resultados que espera el país", dijo el funcionario Dionisio Pérez en el aeropuerto de La Habana.

Rechazo. Cargando bolsos llenos de jabón, medias, juguetes, artículos de tocador, electrónicos y otros bienes de consumo difíciles de obtener en Cuba, los viajeros a la isla caribeña no tardaron en quejarse de que las nuevas restricciones de La Habana a sus importaciones causarán penurias. "Esta ley no está bien. Ahora estaremos más limitados en los precios y las cantidades de los productos", dijo José Díaz Concepción, un cubano residente en Pinar del Río que visitó Miami. Allí, en Miami, es evidente la demanda de productos con destino Cuba, que vive desde hace más de medio siglo bajo un embargo económico de Estados Unidos. En el aeropuerto de Miami los cubanos-estadounidenses hacen filas para abordar los vuelos chárteres a La Habana, cargando desde televisores de pantalla plana hasta neumáticos de bicicletas y autos, pasando por textiles que escasean en Cuba. "Esta es una regla, imagínate, mala. No es bien vista para nadie", dijo Silvio Madero, un cubano de Homestead, Florida, que visitó a su familia en Cuba.

El gobierno dice que intenta poner coto a los abusos que han convertido los vuelos en un medio para que "mulas" profesionales importen ilegalmente tanto bienes para el mercado negro como insumos para empresas privadas legales que deberían adquirirlos al Estado. Con las nuevas restricciones, por ejemplo, el arancel para ingresar al país un televisor de pantalla plana de 32 pulgadas sube de 150 dólares a 250 dólares. Para los de entre 32 y 42 pulgadas el arancel será de 400 dólares y los que superen las 42 pulgadas serán gravados con 500 dólares.

Más dólares. Un economista cubano, que pidió el anonimato, dijo que con el esquema anterior entraban menos dólares a la economía porque los comerciantes que reciben moneda estadounidense por sus productos los suelen guardar para volver a comprar allí. Ahora con más impuestos, parte de los dólares se quedará en las arcas del Estado.

El presidente cubano, Raúl Castro, emprendió una serie de reformas económicas en busca de poner al día a una economía de estilo soviético y atraer inversiones. Bajo las nuevas leyes, los cubanos pueden operar pequeños restaurantes (paladares), salones de belleza, alquiler de habitaciones, cafeterías y servicios de transporte. Pero el gobierno no ha garantizado un mercado mayorista y ha llevado a pequeños empresarios privados a importar mercancías a través de viajeros o comprar en tiendas estatales, donde abonan elevados precios destinados al comercio minorista. Muchas de las reformas en la isla comunista han sido criticadas, como la limitación para la venta de ropa que provocó el cierre de tiendas o la prohibición de los cines en 3D el año pasado. Otras fueron acogidas con satisfacción, como la liberación de la compraventa de autos cero kilómetro en la isla, aunque los precios fijados fueron tan elevados que desilusionaron a muchos.

En un artículo de prensa, el ex presidente Fidel Castro arremetió ayer contra los portavoces de la Otán a los que comparó con los SS nazis y acusó de cinismo a Estados Unidos y a la Unión Europa invitándolos a emplear sus recursos para producir alimentos y luchar contra enfermedades y no para fomentar guerras.

Fuente: lacapital.com.ar

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