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Los “cuentapropistas” cubanos a la espera de mayores inversiones

21 de marzo de 2016 23:00
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Los “cuentapropistas” cubanos a la espera de mayores inversiones

El presidente estadounidense aseguró que la economía cubana va a comenzar a cambiar y que su país está dispuesto a ayudar.

La diplomacia del deshielo tiene en su ADN los negocios y sus beneficios. A uno y otro lado del estrecho de la Florida muchos esperan que se termine el embargo para poder intentar un buen emprendimiento o conseguir un mejor trabajo. El presidente Barack Obama dice que no hay que esperar más, que es el momento de iniciar negocios como los que alguna vez se generaron en los garages de su país. Aseguró ayer ante un foro económico que se realizó en una cervecería del puerto de La Habana Vieja que la economía cubana “está empezando a cambiar” y que está listo para ayudar a tener éxito a los nuevos “cuentapropistas” cubanos, los emprendedores del incipiente sector privado de la isla. “Creemos en el pueblo cubano", dijo Obama durante su discurso ante el foro, en el que participaron también empresarios estadounidenses y representantes de compañías estatales cubanas. Y agregó que algunas de las medidas tomadas dentro del proceso de normalización, como la relajación de algunas restricciones de viaje y la autorización del uso del dólar en la isla, van a beneficiar directamente a esos “cuentapropistas”.

Desde 2010, las reformas económicas aplicadas por el presidente Raúl Castro abrieron espacios a la iniciativa privada en la isla, lo que ha permitido que proliferen negocios que antes eran imposibles como restaurantes, cafeterías, hostales, gimnasios, salones de belleza o servicios de telefonía y computación.

En el denominado Antiguo Almacén de Madera y Tabaco, en la bahía habanera, escuchaban a Obama más de 200 empresarios, entre ellos emprendedores como el chef español José Andrés; el fundador de Airbnb, Brian Chesky; y Patrick Collison, de la empresa emergente especializada en pagos online Stripe. Todos planean invertir aquí como lo hicieron otras grandes empresas en las últimas horas. La empresa Starwood, de los hoteles Sheraton, y Western Union ya abrieron oficinas. Se suman a todos los europeos que hace años que operan aquí.

El mercado cubano tiene el “potencial de proporcionar las mayores oportunidades comerciales en la región del Caribe en los próximos años”, según el último informe de la consultora Havana Consulting Group. El turismo es el sector que más se benefició hasta el momento de este deshielo. En 2015 ese sector superó los 3,5 millones de turistas, un incremento del 17,4% con respecto al año anterior. Y aunque los estadounidenses oficialmente todavía no pueden hacer turismo, el número de visitantes de ese país aumentó 77% para llegar a los 161.000 el año pasado.

Claro que mucho dependerá de las inversiones. El gobierno cubano busca unos 2.000 millones de dólares para este año. Algo que el Banco Mundial cree que puede ser una cifra algo baja para el crecimiento del PBI que se necesita. En 2015, el Departamento de Comercio emitió 490 autorizaciones para hacer negocios en Cuba, por un volumen de 4.300 millones de dólares, aunque la mayor parte de esos proyectos están aún por concretarse. El potencial es mucho más grande. Una reunión de inversionistas que se realizó el mes pasado en Nueva York reunió a más de 200 potenciales inversores que hablaron de un mercado cubano que podría absorber más de 20.000 millones de dólares en unos pocos años.

Por ahora, las expectativas son bastante más modestas y comprenden desde los emprendedores hasta las empresas estatales como la productora de medicamentos BioCubafarma o el grupo Cuba Ron, que comercializa junto a la francesa Pernod Ricard la marca Havana Club. “El futuro de la economía cubana está en el justo equilibrio entre el sector público y el privado”, aseguró uno de los “cuentapropistas”, Sergio Lázaro Cabarrouy, de la pequeña compañía productora de software Ingenius. Según este joven emprendedor eso se logrará en la medida en que el Estado permita “un reajuste de los impuestos, la asociación entre emprendedores hasta el punto de que se puedan convertir en empresas y que se modifiquen las regulaciones que impiden su intercambio con el exterior”.

Desafíos de este deshielo que trae el desafió para Cuba de entrar de lleno en una economía global e insertada en el siglo XXI.

Fuente: clarin.com

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