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La cuna de Milagro: en Alto Comedero, Macri pidió el fin del clientelismo

3 de agosto de 2017 05:28
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La cuna de Milagro: en Alto Comedero, Macri pidió el fin del clientelismo

Habló en el corazón del barrio creado por la líder de la Tupac Amaru y le dio un fuerte respaldo al gobernador Morales

SAN SALVADOR DE JUJUY.- Sonia mira en silencio. La pregunta no la sorprende, no hay gestos en su rostro. "¿Viene Macri?", interroga después de unos segundos. Su mirada no esconde la desconfianza que genera un nuevo visitante. "Yo no sé nada de política...", se anticipa, respuesta que repetirán la gran mayoría de las personas consultadas para esta nota.

Es que en el barrio que la Tupac construyó en la zona de Alto Comedero -en el corazón de lo que solía ser el reino de Milagro Sala - no hay registro de que un puñado de minutos después el Presidente se presentará junto al gobernador Gerardo Morales, enemigo declarado de Sala.

"La extrañamos mucho", dice Marta, otra de las vecinas del barrio, con una voz casi inaudible. La líder de la Tupac, que está detenida desde enero de 2016 y podría ser beneficiada con prisión domiciliaria en los próximos días, todavía mantiene la fidelidad de una gran porción del barrio. "Antes dejábamos la puerta abierta. Ahora ya casi no podemos salir porque te roban", describe Sonia, que hace diez años vive en el barrio que construyó Sala.

Pero el sentimiento que despierta Milagro Sala se refleja sólo sobre una porción de la población de esta ciudad, minoritaria según el oficialismo local. "¡Es una chorra!", afirma Matías, jujeño por "adopción", que vive en San Salvador hace más de 30 años. "No entiendo cómo en Buenos Aires hablan de los derechos humanos de ella y no de la gente a la que golpeó y amenazó. Hoy se vive tranquilo", sostiene Matías, que hace más de dos décadas que maneja un taxi.

La división es clara y profunda. De un lado de la ruta, el presidente Mauricio Macri juega de local. Se mueve a gusto y cada palabra, cada gesto, es celebrado por centenares de personas que lo escuchan atentamente. Pero a pocas cuadras, en el barrio que la Tupac construyó, el jefe del Estado es un paria al que se lo mira con desdén y desconfianza. El contraste es notable.

Por eso la presencia ayer de Macri en la capital de la provincia fue significativa. No sólo mantuvo el ritmo de campaña, con una visita por día a una provincia antes de las PASO. Además, le brindó un fuerte gesto de apoyo al gobernador Morales, en momentos en que la justicia local podría conceder a Milagro Sala la prisión domiciliaria, tras la reciente resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que recomendó que se le otorgue ese beneficio o la libertad con fiscalización electrónica.

La palabra de Macri era muy esperada, sobre todo por la tropa de Morales y los seguidores locales de Cambiemos. Y si bien no fue directo, el Presidente se metió en el conflicto que atraviesa la provincia con el caso Sala. "Tenemos que terminar con el clientelismo", advirtió el Presidente en su discurso, en uno de los pocos fragmentos que le dedicó a la situación judicial que podría derivar en la prisión domiciliaria de la líder de la Tupac Amaru.

Directo, sin eufemismos, habló Morales. El mandatario provincial apuntó directamente contra los integrantes de la CIDH, a los que acusó de vivir en Washington y no saber lo que ocurre en Jujuy. "A pesar de la mala noticia que viene de una facción de burócratas desde Washington, que representan a una facción política, no vamos a bajar los brazos. Hemos tomado la decisión de vivir en paz", dijo el gobernador, al mencionar que la provincia "recuperó la paz".

En el Gobierno fueron muy claros: el respaldo es total. "Siempre bancamos a Morales", dijo a LA NACION uno de los hombres que acompañó al Presidente a Jujuy.

A unos 10 kilómetros al sudeste de San Salvador de Jujuy, el Cantri, como se conoce al barrio con 6000 viviendas que la Tupac construyó en la zona, continúa bajo la sombra de Milagro Sala. Acá no hay dudas de quién está al mando: con sólo levantar la vista se distinguen los tanques negros de cada casa pintados con los rostros en blanco del caudillo inca Tupac Amaru, el Che Guevara o Eva Perón.

Si bien en el Gobierno se esforzaron en aclarar que la visita se pactó antes de la decisión de la CIDH,, lo cierto es que el gobierno de Morales atraviesa con nerviosismo la posibilidad de que Sala salga de prisión.

Milagro Sala, que ya cuenta con una condena a tres años de prisión en suspenso por daños graves e instigación a cometer delito, es aún para muchos de los habitantes del barrio la representación del Estado; o, en todo caso, la demostración de su ausencia.

Mientras tanto, como en cada presentación, Macri ofició ayer de maestro de ceremonia.

Con la estética de siempre, el escenario 360, rodeado por sillas que ocuparon unas 5000 personas -en cada asiento había una bandera de la Argentina y un globo amarillo para darle color al acto-, el Presidente aseguró que le "están ganando a la resignación y el miedo".

Enumeró, en ese sentido, varias "buenas noticias", entre las que destacó que el país está creciendo "después de cinco años", se están "generando nuevos puestos de trabajo" y que volvió el crédito. "Cada dos minutos una familia accede a una vivienda propia. Esto recién comienza", dijo, entusiasmado, Macri.

También aprovechó la oportunidad para cargar contra el kirchnerismo. "Estamos recorriendo el camino de la verdad y la transparencia. Estamos haciendo obras que nos salen entre un 20% y un 50% menos que al gobierno anterior", dijo el jefe del Estado, en una clara referencia a los supuestos sobreprecios en la obra pública durante el gobierno de Cristina Kirchner.

A unos 10 minutos de la Federación Gaucha, donde se realizó el acto, en su celda y mientras aguarda la decisión de la Justicia, Milagro Sala fue uno de los protagonistas del día.

Fuente: lanacion.com.ar

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