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Cyterszpiler, el representante cuando nadie tenía representante

7 de mayo de 2017 23:12
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Cyterszpiler, el representante cuando nadie tenía representante

Conoció a Maradona cuando tenía nueve años y jugaba en los Cebollitas. En 1977 se convirtió en su apoderado, una figura que no existía en Argentina.

"Yo a Maradona no lo conozco, yo sólo soy el mejor amigo de Pelusa. Y con eso me basta". Jorge Cyterszpiler había encontrado su lugar en el mundo, como representante de Diego. Corría 1978 y su figura llamaba tanto la atención que hasta la revista Radiolandia le dedicaba un reportaje a tres páginas: bajo el título "Un apoderado de 20 años para el pibe maravilla del fútbol", la publicación contaba cómo era la vida del hombre que manejaba la carrera de ese zurdo que la rompía en Argentinos Juniors y ya todos habían comprendido que no era un jugador más. Había una razón para la nota: ningún otro futbolista en Argentina había tenido un representante hasta ese momento. El Cabezón, como lo llamaba el Diez por esas épocas, era el pionero.

Hacía casi una década que las vidas de Cyterszpiler y Maradona iban de la mano. Se habían conocido en 1970, cuando Diego tenía nueve años y jugaba en los Cebollitas: un amigo le había dicho al Ruso, que tenía 11, que fuera a ver al equipo juvenil del Bicho porque había un chiquilín que era un fenómeno. Jorge vivía a tres cuadras del club, pero hacía un tiempo que se había alejado, luego de la muerte de su hermano Juan Eduardo, quien era futbolista y actuaba en la Primera del conjunto de La Paternal. Conocer a Maradona hizo que el estadio de Álvarez Jonte y Boyacá se volviera nuevamente la segunda casa de Cyterszpiler.

Crecieron juntos. Mientras Pelusa todavía vivía en Fiorito, el Cabezón lo invitaba a su casa a comer, lo llevaba al cine y organizaban salidas juntos. En octubre de 1976, cuando le faltaban 10 días para cumplir 17 años, a Diego le llegó el debut en Primera. Y a los pocos meses, cuando su carrera empezaba a tomar vuelo, comprendió que necesitaba alguien que se hiciera cargo de sus números y su agenda. No lo dudó: le pidió a su amigo Jorge, que había estudiado hasta el segundo año de la carrera de Ciencias Económicas, que fuera su apoderado. No pasó demasiado tiempo hasta que, el 29 de abril de 1977, Maradona firmó su primer contrato como profesional con Argentinos.

Por esas épocas, de la cabeza de Cyterszpiler surgió la idea de fundar "Maradona Producciones", una empresa encargada de manejar la imagen de Diego tanto en lo periodístico como en lo comercial. Se basó en un modelo de negocios que utilizaba Pelé. Así, el Diez firmó contratos con empresas de primer nivel internacional: fue en ese momento cuando nació su histórica relación con la marca alemana Puma.

El Ruso fue, también, quien manejó las negociaciones que derivaron en la llegada del Diez a Boca en 1981. Antes, se reunió con River y con Barcelona, que también querían contratarlo. Un año después, logró que el club catalán concretara la que, en ese entonces, fue la transferencia más cara de la historia del fútbol: entre el pase y el sueldo del jugador, el Barça pagó casi 14 millones de dólares por el pase. Y en 1984 estuvo a cargo de las gestiones que llevaron a Maradona desde España a la tierra donde se convirtió en una deidad, Napoli. Fue ahí cuando los caminos de ambos empezaron a separarse.

La ruptura llegó por motivos económicos. En 1985, Cyterszpiler renunció a la vicepresidencia de Maradona Producciones y dejó de manejar la carrera de Diego. No hubo que romper ningún contrato: "Ojo que no tengo nada firmado. Todo se basa en la buena fe", había contado en aquella entrevista en Radiolandia. Pasaron décadas sin que volvieran a hablarse. Sin embargo, ninguno de los dos atacó al otro en público: "A Diego lo quise, lo quiero y lo querré. No hablo mal de él; es mi concepto de la amistad. De mi boca jamás saldrá una palabra en su contra", aseguró alguna vez el Cabezón en una entrevista con el diario español As.

Volvieron a encontrarse en noviembre de 2011: cuando falleció Doña Tota, la madre de Maradona, Cyterszpiler estuvo en el velorio. "Para Dalma o para Don Diego, yo soy un hijo más. Y para mí, Diego es un hermano", llegó a asegurar alguna vez. Por eso, este domingo, cuando decidió quitarse la vida, el Ruso también se llevó un pedazo de la del Diez.

Fuente: goal.com

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