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De Renzo Olivo a Guido Pella: sin los diamantes de la Legión, cómo se gestó el grupo que quiere romper el maleficio

19 de septiembre de 2016 02:13
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De Renzo Olivo a Guido Pella: sin los diamantes de la Legión, cómo se gestó el grupo que quiere romper el maleficio

Descartado Del Potro por cansancio para el punto decisivo, Mayer fue la figura; tercer éxito de visitante en el año para un conjunto que sabe adaptarse a todo; el desenlace, ante Croacia

GLASGOW, Escocia. - Sin los diamantes de la Legión. Sin top ten. Ganando tres veces de visitante, en una superficie tan veloz como antirreglamentaria (a Polonia, en Gdansk), en un escenario sofocante y ante un rival que ostentaba una valiosísima marca en su casa (contra la Italia de Fabio Fognini, en Pesaro) y nada menos que ante el campeón vigente (Gran Bretaña, con Andy Murray, N° 2 del ranking, y su hermano Jamie, exquisito doblista, como estandartes).

Con paciencia, sin elevar la voz, planificando cada punto. Tomando decisiones arriesgadas, pero valientes. Con optimismo. Sin miserias, peleas internas ni ondas negativas. Con un capitán, Daniel Orsanic, y un cuerpo técnico que son cultores del bajo perfil. Con un referente muy querido puertas adentro, como Leonardo Mayer, que se siente cómodo pasando inadvertido. Con un as de espadas como Juan Martín del Potro, que el año pasado no sabía si iba a volver a jugar, y en los últimos meses puso de rodillas a las mejores raquetas del mundo. Con una pieza como Federico Delbonis, que pasó de ser el héroe en Italia a tolerar, estoico, no jugar ni un minuto frente a los británicos. Con una dirigencia que acompaña y apoya las decisiones grupales.

La Argentina le dio un golpe al mentón a los pronósticos pesimistas, espantó los fantasmas y se rió de los oportunistas. Con precaución, sin especular, el equipo nacional se clasificó para su quinta final de la historia en la Copa Davis, el trofeo esquivo y que tantos dolores de cabeza generó. La victoria del Yacaré Mayer en el quinto punto ante Daniel Evans por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-4 (antes, Murray había superado a Pella por 6-3, 6-2 y 6-3) redondeó un 3-2 histórico, que vale oro. Que sorprende y dejó enseñanzas.

La Argentina llegó a Glasgow una semana antes de la serie conociendo que la vara deportiva estaba muy alta. También las estadísticas no eran auspiciosas, porque de las anteriores nueve semifinales que había disputado de visitante, solamente había triunfado en 2011 ante Serbia, en Belgrado. Sin embargo, el equipo no agachó la cabeza y se preocupó por tratar de adaptarse lo mejor posible a la superficie de doble de capa de madera y pintura acrílica azul .

El primer día fue soñado, con la épica victoria en cinco horas de Del Potro contra Murray y la de Pella ante Kyle Edmund. Los nubarrones, irremediables cuando de Copa Davis y la Argentina se trata, aparecieron en el escenario el sábado, con la caída en dobles, con Mayer y un desgastado tandilense que no estaría disponible para un hipotético quinto punto. Hubo misterio. Algunos temores. Hubo críticas por una decisión que parecía fuera de lugar, pero que luego fue argumentada. El final, ya es conocido. Así se empezó a revertir una tendencia negativa. Así, ante un público respetuoso, la Argentina dio un paso fundamental hacia un trofeo grande que el deporte albiceleste no obtuvo.

Desde que comenzó la temporada, Orsanic apostó, en cada serie, al jugador que creía más conveniente para ese fin de semana. No convocó sólo por antecedentes previos ni chispazos aislados. Así fue como hizo debutar a Pella y a Renzo Olivo frente a Polonia, al considerar sus buenos rendimientos sobre superficies duras y lo hecho en el Abierto de Australia. A Gdansk lo llevó a Carlos Berlocq, además, para que desde el dobles impulsara con su espíritu y fuera un sostén emocional de los "nuevos". Frente a Italia, el capitán mantuvo a Pella, de gran carácter, y sumó a Del Potro, a Juan Mónaco -con el que había tenido diferencias cuando no lo citó en 2015 ante Brasil- y a Delbonis -que no había estado frente a Polonia ya que el azuleño había optado por jugar un torneo en polvo de ladrillo los días previos a viajar a Polonia-. Pese a ser una de las banderas de su gestión, Orsanic no citó a Mayer para los cuartos, sabiendo que el correntino no estaba en buenas condiciones tenísticas ni anímicas después de quedar afuera de los Juegos Olímpicos. Pero después de que Mayer volviera a jugar sano en los challengers, lo recuperó para viajar a Gran Bretaña y el Yacaré terminó cerrando la serie.

Durante este tiempo el equipo nacional demostró, precisamente, ser eso: un equipo. En los resultados, ganando, por ejemplo, los puntos ante Gran Bretaña en partidos individuales y con raquetas distintas: Del Potro, Pella y Mayer. Y en los gestos, en los comportamientos. Como cuando frente a Italia, y luego de tener amplias diferencias que parecían irreconciliables, Del Potro y Mónaco decidieron empujar el carro hacia el mismo lado y, no sólo convivieron con respeto, sino que se entrenaron juntos desde el primer ensayo, se divirtieron y se alentaron. Es lógico que en un grupo de tantas personas haya divergencias. Pero ello no es sinónimo de conflicto, ni mucho menos. Cada uno respetó el lugar del otro; en un deporte individual y con tangos egos como el tenis, ello ya es demasiado.

"Este es un momento muy emotivo. Argentina tiene un equipo de hombres, de buenos tipos que dejan todo realmente. Esto es mucho más de lo que podíamos aspirar. Pero el optimismo que tiene el grupo mueve montañas. Y la ilusión va a seguir encendida", dijo Orsanic, casi sin voz. La Argentina derrumbó al campeón y en su casa. En noviembre lo espera Croacia, otra vez en Europa. A esta altura, eso no parece ser una preocupación para un grupo que se propuso quedar en la historia grande.

1981. EE.UU 1-3 (Cincinnati): John McEnroe se impuso a Guillermo Vilas y José Luis Clerc, quienes también perdieron el dobles.

2006. Rusia 2-3 (Moscú): David Nalbandian superó a Davydenko y a Safin; José Acasuso cayó en el 5° punto ante Marat Safin.

2008. España 1-3 (Mar del Plata): la derrota más dura, con David Nalbandian y Juan Del Potro peleados. El cordobés le ganó a David Ferrer, pero luego el tandilense se lesionó y perdió con Feliciano López. La caída de Nalbandian-Calleri en el dobles con López-Verdasco, terminó siendo decisiva. Al día siguiente, José Acasuso cayó ante Verdasco.

2011. España 1-3 (Sevilla): Rafael Nadal fue clave en los singles ante Del Potro y Monaco. Ferrer también venció a Del Potro el primer día.

Fuente: lanacion.com.ar

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