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Domingo Cavallo cuestionó los cambios: "Me preocupa el consejo que pueda darle González Fraga a Macri"

19 de enero de 2017 19:35
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El ex ministro de Economía de Carlos Menem y de la Alianza aseguró que el gradualismo es “el principal freno a las inversiones”

Es sabido que Domingo Cavallo no tiene pelos en la lengua a la hora de analizar la coyuntura económica y analizar el trabajo de sus intérpretes.

Esta vez, quien fue blanco de la mirada del polémico ex ministro de Economía fue Javier González Fraga, recientemente elegido como presidente del Banco Nación en lugar de Carlos Melconian.

"A pesar del gran aprecio personal que tengo por Javier González Fraga, me temo que su consejo a Macri tienda a hacerlo equivocar más de lo que ya se ha equivocado", aseguró Cavallo en un artículo publicado en su blog.

Las diferencias del ex funcionario del menemismo y la Alianza giran en torno a la gran contradicción que rodeó la política económica de Cambiemos desde el 10 de diciembre de 2015: ¿shock o gradualismo?

"La tesis de González Fraga es que las políticas de shock, a las que él denomina "atajos", provocan "logros" que no son sostenibles en el tiempo, ni política ni socialmente", argumentó.

Hace pocos días, Javier González Fraga escribió en la Nación un artículo titulado "el camino es el gradualismo, con fuertes inversiones". Debe haber sonado a música en los oídos de Durán Barba y de los asesores políticos y económicos a los que Macri escucha, sobre todo por contraste con las advertencias de los economistas que, como yo, sostenemos que el gradualismo (especialmente el gradualismo en materia de ajustes de precios y tarifas de los servicios públicos, de reducción del gasto público y de la eliminación de impuestos distorsivos) es el principal freno a las inversiones. Aún hablando poco en público, todas las opiniones de Carlos Melconian reflejan esta última posición y es probable que éste haya sido el motivo de su reemplazo en el Banco de la Nación.

Cuando leí el artículo de Javier, estuve tentado a escribir un post titulado: "el gradualismo que pregona González Fraga es el gran inhibidor de inversiones productivas". Pero decidí no hacerlo para no repetirme respecto de post anteriores. Lo hago ahora porque, a pesar del gran aprecio personal que tengo por Javier González Fraga, me temo que su consejo a Macri tienda a hacerlo equivocar más de lo que ya se ha equivocado.

La tesis de González Fraga es que las políticas de shock, a las que él denomina "atajos", provoca "logros" que no son sostenibles en el tiempo, ni política ni socialmente. La primera vez que le escuché esta definición creí que era una alusión al shock Duhaldista de 2002, que mediante el artificio de la pesificación forzada de la economía y la virtual expropiación de todos los depósitos en dólares de los ahorristas para financiar el desendeudamiento de los grandes deudores públicos y privados, produjo la mayor devaluación de la historia y la aparición casi milagrosa de los denominados "superávits gemelos". Me hubiera parecido no sólo realista sino sumamente beneficioso que reconociera la insostenibilidad política y social de esos supuestos "logros" económicos.

Pero esa primera interpretación, que me parecía una suerte de arrepentimiento honesto del fuerte apoyo que le había escuchado brindar al shock duhaldista sólo unos años antes, no era la del autor. Todo lo contrario. Para él, política de shock es la que lleva a la apreciación real de la moneda, fenómeno al que denomina, en todos los casos, "atraso cambiario". Es importante entender el verdadero significado de "atajo" en el lenguage de González Fraga para entender que si Macri presta atención a su consejo, las inversiones productivas brillarán por su ausencia.

No caben dudas que las políticas populistas, que provocan atraso cambiario, terminan en shocks que, como mínimo, tienen un efecto estanflacionario inicial y en la mayoría de nuestras experiencias anteriores, terminaron en períodos de inflación persistente, más alta que la de las décadas precedentes y, eventualmente, en hiperinflación. Este es sin duda el caso de los shocks que siguieron a la experiencia populista extrema del primer peronismo (1946-49) seguido del ajuste basado en controles y restricciones cambiarias del segundo peronismo y la "revolución libertadora" (1950-1958) y del tercer peronismo (1973-1975) seguido del Rodrigazo.

No es cierto que estos ajustes fueran hechos por gobiernos no peronistas… siempre. Perón se vio obligado a hacer un ajuste bastante severo a partir de 1950 e intentó hacerlo sin una fuerte devaluación, pero las devaluaciones irremediables se produjeron luego de la caída de Perón entre 1955 y 1958. El shock más fuerte se vivió al inicio del gobierno de Frondizi, que había llegado al poder con apoyo de Perón. La estabilización que siguió al shock de 1958, como en el caso de todas las estabilizaciones que procuran recrear condiciones de crecimiento sostenido, fue acompañado con una apreciación real de la moneda, sólo interrumpida por la crisis, más política que económica, de 1962. Fue este proceso exitoso de estabilización y desarrollo el que dió lugar a la década larga de crecimiento que va de 1960 a 1972, años en que la inflación no superó nunca el 30% anual y llegó a bajar hasta el 10% anual y la economía creció a un promedio del 3% anual.

Fuente: infobae.com

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