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Eduardo Duhalde: "No podemos permitir otro que se vayan todos, por eso hay que ayudar"

8 de enero de 2017 13:41
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La primera pelea del año de Brancatelli

-¿Sigue pensando que el peronismo tiene un Día de la Lealtad y 364 días de traición?

-Desgraciadamente, sí. Es normal que pase, pero no es sólo en el peronismo. En casi todos los partidos pasa lo mismo. La lealtad es algo efímero, dirigida hacia los que mandan, por eso es tan cambiante.

-¿Qué sintió cuando Kirchner y Cristina empezaron a demonizarlo a usted y a Chiche y muchos compañeros de toda la vida empezaron a darles la espalda...

-Fue una sorpresa desagradable. Porque si hay algo que yo nunca hice cuando dejé un cargo fue meterme en las cosas de otro. Dejé el municipio y no volví más al municipio, dejé la provincia y no volví ni siquiera a visitar funcionarios amigos, lo mismo hice con la presidencia. Yo sabía que algo le preocupaba a Néstor Kirchner y era lógico. Una gran parte del periodismo lo señalaba como “un chirolita” y yo no quería que el Presidente tuviera esa carga encima.

-Lo llamaron Padrino, mafioso, narco- traficante, ¿cómo se sobrevive a todo eso?

-Dando la cara. Siempre que me acusaron di la cara y pedí pruebas. Gané todos los juicios. Yo no entiendo a los dirigentes que te acusan y se esconden...

-Muchos amigos me lo preguntan y la verdad es que no. No me da bronca, me da pena porque perdieron un tiempo enorme. Son las características de las personas que tienen enfermedad por el poder y yo nunca la tuve. Yo nunca tuve enfermedad por el poder. Se sufre en el poder , la mayoría lo sufre. Néstor Kirchner era un ejemplo claro. El no gozaba el poder, lo sufría.

-No, Néstor Kirchner no. Uno estaba media hora con él y él tenía tres ataques de ira, una persona que está en esa situación anímica, no goza el poder. El único que gozó el poder fue Menem, a él le gustaba, estaba contentísimo con ese papel. Estaba como el Papa ahora, que sonríe, antes no sonreía.

-Nooo, lo sufrí, pero lo sufrí como un marrano. Fue algo incómodo la presidencia , hubo días en lo que sentí que me moría...

-Sí, sí, creí que me moría...Me acuerdo que una vez estaba en Olivos con Chiche y salí al parque. ¿Chiche, no ves un río?, le pregunté. ¿Qué río?, me dice. Ahí, ahí, le dije...claro, no había ningún río. Pero lo veía ahí, en el fondo de la Quinta. Vinieron los médicos y me encontraron bien. Rarísimo.

-Deje la angustia y viajemos un poco en el tiempo, ¿cuándo arrancó con la política?

-En el Banco Provincia, tenía 17 años y ese día mi padre se jubilaba y me dejaba su lugar, como era tradición. Entré el día que se iniciaba una enorme huelga, en la época de Frondizi, ¿se acuerda?

-No, mi madre, María Esther, era ultra radical. Y papá Tomás era socialista hasta la médula. Lo de mamá era muy fuerte, por eso tengo esta foto ahí (en una de las paredes de su oficina del Movimiento Productivo Argen tino) ...es de un día en que Alfonsín vino a Lomas siendo yo intendente. Con los años, ya muy enferma, tenía esa foto en su mesita de luz. Y la vieja les decía a todos: ‘El Negro (por mí) cree que tengo la foto por él’.

-Jeje, ese es el tema. Papá votó siempre al peronismo, hasta que pretendieron hacerle poner el luto obligatorio por la muerte de Eva. Y el vasco se rebeló... Yo soy vasco, nacido argentino, pero vasco de cabeza. Mi abuelo, José María Duhalde, era vasco y vino a Uruguay, a Fray Bentos. Y se casó con la vasca Gorostegui, mi abuela...bueno le decía, de esa familia de radicales, socialistas y vascos sale un negro ultra peronista. Yo llego al peronismo por la vía gremial, por las 62 Organizaciones. Soy el único presidente del país surgido del movimiento obrero.

-Con un sindicalismo ya menos influyente, ¿qué futuro le ve al peronismo? ¿A quién le pondría algunas fichitas a futuro?

-Los partidos históricos tienen vida, porque en cada pueblo, por chiquito que sea, hay semillas justicialistas, radicales, socialistas. Y también alguna de derecha, alguna conservadora, pero poquitas. Lo que falta son los germinadores, que no los hay, faltan los liderazgos, que no los hay, pero no solamente acá. Es un fenómeno que se advierte también en Europa y en América. Y el peronismo hoy no tiene ningún liderazgo, no los tiene y va a tardar en tenerlo, como le pasó al radicalismo. ¿Unas fichas me dice usted? Y... el más experimentado es de nosotros. De acá a dos años veo a De la Sota. Yo le dije: ‘Te queda una, si querés jugarla, jugala en serio, no hagas como siempre, que aparecés a último momento. Vení a la Provincia, que te paseo, te junto todo’. Vamos a ver...

-¿Por qué las crisis en la Argentina parecen superadas y siempre vuelven?

-Y, hasta que nos demos cuenta que esa pereza típica de los políticos, esa pereza intelectual, no lleva a nada. Hasta que comprendamos que hay que trabajar y ponernos de acuerdo en políticas de Estado. Y yo creo que eso se puede lograr.

-Disculpe, pero eso lo dicen todos y nadie lo puede poner en práctica.

-Eso es porque son unos pelotudos, ¿qué culpa tengo yo? A ver, ¿de qué año es esto?

(Muestra un documento) Cinco años debe tener, trabajamos con gente de Macri, de Stolbizer, del radicalismo, con el Movimiento Productivo Argentino...Estaban las cuatro entidades del agro, todos, estaban todos. Sucedieron los trágicos acontecimientos del Parque Indoamericano y se pudrió todo. Entonces, todos mandaron un videito. Macri, yo, Margarita. Eso demuestra la debilidad del sistema político argentino para entender la importancia de crear escenarios, que no se crean solos. Por eso hablo de pereza intelectual. Yo a Macri le dije hay que juntar a todos, se lo dije antes de las elecciones. ¿Cuál es la función del político si no es lograr escenarios que aparentemente no sean posibles de lograr? Es un trabajo, un esfuerzo, es un laburo, pero no la entienden.

-No, porque la ministra de Seguridad me avivó que el WhatsApp no lo podían pinchar. Yo quiero ayudar, obvio que voy a ayudar. Quiero ayudar porque no hay alternativa posible a este gobierno. El peronismo, que es el único que podría ser alternativa, hoy no es alternativa de nada, porque somos una bolsa de gatos. Y el riesgo que corremos es el que ya vivimos. Si la gente no quiere a los que se fueron, hay un 70% que no los quiere, y tampoco quiere a éstos, porque no funcionan, estamos nuevamente en el ‘que se vayan todos’. Y eso no lo podemos permitir, lo que tenemos que hacer es trabajar y ayudar, ayudar y ayudar. Por más que no estemos de acuerdo con las decisiones que se tomen.

-Creo que sí, pero en realidad es algo incómodo para él y para mí, estar jodiendo todo el día con cosas que se me ocurren. Por ejemplo, en seguridad creo que un error gravísimo seguir hablando de “la puerta giratoria” y no tener lugar para los presos. Eso es una orden nada más, una orden del Presidente al ministro de Defensa, que quiere en un tiempo de 6 meses tener por lo menos 3 mil lugares para meter a la gente que comete delitos. Por ejemplo, en Campo de Mayo. Vivimos una situación de seguridad muy grave. Ahora, si como hacemos históricamente, no este gobierno, sino históricamente nosotros, declaramos emergencias y después no hacemos un carajo, entonces no sirve para nada.

-El Gobierno tuvo un primer año con claroscuros. Lo que pasa es que los funcionarios están aprendiendo...No se dan cuenta que en el sector privado dan una orden y se cumple inmediatamente, pero en el sector público, en el tercer escalón, cae la burocracia que estropea todo. Si uno no tiene ministros, secretarios y directores que puedan perforar a la burocracia y hacer respetar las cosas, no sale nada. A muchos de ellos les falta cintura política, los creo bien intencionados, pero es muy distinta la función pública de la forma en que se maneja el privado, que se maneja con órdenes. Y a veces el presidente tiene decisiones que evidentemente no son de política. Mandarle a decir a través del jefe de Gabinete al ministro de Economía que se tiene que ir, no es de político, eso es de jefe de una gran empresa que manda al jefe de personal y le dice despedime a éste. Eso no se hace. En política, las relaciones humanas cumplen un rol preponderante y hay que cuidarlas . Entonces, en eso hay una carencia.

-Casi 15 años después, qué siente si le nombran a Kosteki y a Santillán?

-Y, la verdad que una infamia total. Un odio mío, muy mío. Cuando vi que a este chico lo tiraban como una bolsa de papa, arriba de una camioneta...hijos de mil puta y la puta que los parió. Ahora, los que creen que yo tomé la decisión por Kosteki, están equivocados, porque yo no llamé a elecciones a 30 días, llamé a 9 meses. Yo había prometido tres cosas el día que asumí, porque sé cómo se debe gobernar, eran tres objetivos básicos: mantener el sistema democrático, pacificar el país, y cambiar el modelo económico y social por un modelo productivo. El país estaba pacificado y con aquel caso entraba en duda de nuevo...

-No, no ...la verdad, uno hace las cosas con la mejor voluntad. Primero tenía a Lole, después a Felipe Solá...De la Sota largó tarde, así que no lo podía contar. Me quedaba Adolfo y no quiso. Y al final fue Kirchner.

-Cuando me cuentan los muchachos que su idea era que no podía haber política sin plata. Cuando me cuentan eso, que lo decía abiertamente, dije este tipo está colifato.

Fuente: clarin.com

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