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Un empate que vale un triunfo: quién podrá decirle lo contrario a Islandia

16 de junio de 2018 17:15
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MOSCÚ, Rusia.- "Festejan el empate", es una frase que se suele repetir entre los hinchas, para denostar a aquellos que, entienden, se conforman con poco. Pero quién le podrá decir a esta Islandia que no vale hacerlo. Para ellos, esta igualdad vale un triunfo.

Islandia jugó hoy el primer partido en un Mundial. Lo hizo ante una selección que no sólo fue campeón en el pasado, sino que cuenta con el mejor jugador del presente. Todo eso hace más valioso el resultado para un seleccionado que siempre estuvo consciente de qué hacer. Entendió que lo suyo no era dominar el terreno, ni la pelota, ni atacar todo el tiempo. Para qué ponerse un traje que no le entraba. Lo suyo era esperar, marcar, correr. No bajar los brazos, ni siquiera cuando la Argentina pasó al frente en el marcador. Buscó y consiguió el empate. Un punto que, para ellos, vale tres.

Así lo reflejaron en el festejo final. Celebraron con sus hinchas. Saludaron a familiares y amigos. Gritaron, se abrazaron. Consiguieron hacer historia, la misma que vienen escribiendo desde aquella ya famosa Eurocopa 2016, cuando saltaron al estrellato. Ese fue su primer torneo internacional.

No hubo un jugador en toda la semana previa al partido que se sienta en inferioridad de condiciones a la Argentina. Ni uno de los 23 del plantel o cuerpo técnico pensaba que lo de hoy no podía suceder. Allí comenzaron a construirlo: en la convicción de ser un equipo que, conociendo sus limitaciones, puede lastimar. Desató sus virtudes al extremo. Corrió, defendió, nunca se entregó.

Incomodó a la Argentina. Sobre todo, a Lionel Messi. Ya lo había anticipado el técnico. "No le vamos a poner marca personal, sería injusto". No lo hizo. O sí: la marca fueron los diez jugadores de campo. No importaba dónde el capitán argentino recibiese la pelota, allí habría alguien para molestarlo. O dos. Pese a eso, la Pulga se las arregló para romper. Chances no le faltaron.

Cuando no fueron los diez de campo, el que se interpuso fue el arquero, Hannes Halldorsson. No en vano lo eligieron como el mejor jugador del partido. En el momento más determinante, se tiró hacia su derecha y le atajó el penal a Lionel Messi.

Y al final fue empate. Pero para Islandia valió como un triunfo. Así se festejó. Sonaron los tambores en la tribuna. El "aplauso vikingo", ese festejo tan particular se desató con el 1-1 consumado. No por los jugadores, ellos se dedicaron a celebrar con los suyos. Si por los hinchas que podrán festejar un récord: jugar contra Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, en una Eurocopa y un Mundial, y no sólo no perder, sino que los dos mejores jugadores del mundo no hayan marcado y se hayan sentido incómodos en el campo de juego.

Fuente: lanacion.com.ar

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