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Para los empresarios, los juicios frenan la creación de empleo

13 de junio de 2017 00:41
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Macri afirmó que Héctor Recalde conduce "la mafia de la Justicia laboral".

Andrés es dueño de una Pyme con casi un centenar de empleados en el conurbano. Está en el rubro de manufacturas, y confiesa que le va bien. “Estoy para tomar más gente, pero no lo hago por los juicios laborales”, cuenta en su grupo de amigos. “Me inician alguna demanda, al menos, una vez por mes”, relata, pidiendo que no se lo identifique a él ni al nombre de su empresa, porque “me llevo bien con el sindicato y no quiero enojarlos”.

Las palabras del presidente Mauricio Macri se basan en experiencias como las de este empresario y otros. Las hay de todos los sectores: industriales, de servicios, call-centers, comercios. Entre los emprendedores, el temor a los juicios laborales está presente antes de cada decisión de contratación, según vienen describiendo industriales bonaerenses en encuentros con funcionarios de la provincia.

Desde el jefe de Gabinete, Marcos Peña, hasta la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, hubo palabras de enojo hacia los abogados que montaron una industria de juicios en torno a las relaciones laborales desde hace rato. Hubo modificaciones legales, pero los problemas persisten.

“Lo que dijo (el presidente Mauricio) Macri es por las Pymes. Las empresas grandes ya cuentan con departamentos específicos, abogados de primera línea, y tomaron los recaudos para no comerse un juicio. En cambio, yo estaba pendiente de cubrir el descubierto (en la cuenta del banco), de vender más y quizás no me di cuenta de los problemas que te vienen por el lado legal por esa clase de reclamos”, detalla un fabricante de embutidos, que sucumbió frente a los juicios laborales y fue a la quiebra.

“La industria de juicios laborales causa informalidad y desempleo”, reaccionaron los economistas en redes sociales, en un claro apoyo a las palabras de Macri.

“Una mujer abandonó el trabajo hace poco. A las semanas, recibí una carta documento por una ‘patología de túnel carpiano’, es decir que le había complicado los dedos. Pero su única tarea manual era derivar llamados telefónicos a un interno”, rezonga un directivo.

“Lumbalgias, hernias, complicaciones del sistema respiratorio. Problemas en las articulaciones, en la voz, en la piel”, enumeran en Pymes sobre juicios que les hacen. Según describen, en la mayoría de los casos son personas en relación de dependencia que se fueron de sus trabajos. Pero también hubo demandas que los tomaron por sorpresas. “Faltaron dos días porque se sentían mal y al tercer día, cayó el juicio”, testimonia un empresario de Quilmes.

Los empresarios hacen foco en los peritos laborales. Según creen, se trata del eslabón que termina convalidando el reclamo. “Van a porcentaje del juicio. Están arreglados con los abogados. Todo el mundo sabe eso. Lo que pasa es que uno no tiene tiempo, ni ganas, ni plata para seguirlos a los ‘expertos’ y demostrar que hay corrupción”, apuntan en este sector.

Los abogados de los supuestos damnificados arreglan, a su vez, capturan sus honorarios en función del reclamo realizado. En las Pymes caracterizan a las demandas con un piso de $ 1 millón.

“Es bueno que la legislación laboral cuide al trabajador. Pero con estas leyes y este sistema judicial, lento y enmarañado, es preferible comprarse menos problemas. Y antes de sumar un empleado, lo pensás dos, tres, diez veces. Hasta te diría que prefiero ‘tercerizar’ la tarea cuando se va alguien y -aunque sea más caro- que el potencial problema sea de otro”, agregan propietarias de firmas pequeñas.

Fuente: clarin.com

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