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La falta de agua potable, el otro drama que se vive en Comodoro Rivadavia

10 de abril de 2017 04:17
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La falta de agua potable, el otro drama que se vive en Comodoro Rivadavia

Todavía sumidos en el desastre por el alud que azotó la ciudad, más de 250.000 habitantes sufren por ese desabastecimiento; se organizaron "cargaderos"; el dolor de perder todo e intentar volver a la normalidad

COMODORO RIVADAVIA.- El sol del domingo puso luz sobre las calles agrietadas, los autos tapados por el barro y las historias de una ciudad devastada que vive las dos caras del agua: las lluvias, que acumularon 93 milímetros y potenciaron el desastre desde el jueves hasta el sábado, y la falta de este suministro en las viviendas debido a la rotura de los caños de los principales acueductos que abastecen la ciudad, Rada Tilly y la santacruceña Caleta Olivia. En total, unos 250.000 habitantes sufren la falta de agua potable como consecuencia del temporal.

Esta situación obligó al municipio y a la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) a instalar cargaderos en puntos estratégicos de Comodoro Rivadavia. Sin embargo, ayer se agregó otro problema. "Hay vecinos bienintencionados" que sacaron sus camiones para repartir agua "sin estar habilitados para este fin", alertó el subsecretario de Medio Ambiente, Daniel González. Advirtió: "Pueden ser camiones de traslado de agua industrial y pueden contener algún tipo de residuo".

La falta de agua activó nuevamente a cientos de vecinos, que iniciaron su procesión a los sitios de carga comunitaria. "Desde las primeras lluvias fuertes, hace ocho días por lo menos, que no tengo agua. Ni para los baños. Tengo tres hijos y ya no sé qué hacer. Voy al supermercado y tampoco consigo agua mineral para tomar", relató Andrea Acuña, del barrio Juan XXIII, mientras esperaba por agua potable en el cargadero ubicado en la intersección de las rutas 3 y 39.

Pese a que el clima mejoró y solamente se pronostican "lluvias leves" para mañana, la ciudad respiró del desastre bajo el despejado sol del domingo. Según informó ayer Vialidad Nacional, el paso por la ruta nacional 3 -cortada por una zanja de cinco metros a 20 kilómetros de Garayalde- quedó habilitado anoche de "manera parcial". Hoy, a partir de las 18, quedará habilitada en la modalidad de "tránsito asistido".

El día después sumó historias a la tragedia. En el barrio Laprida, uno de los más afectados por las intensas lluvias, Adrián Ramos, de 83 años, vive junto con su esposa las peores consecuencias del temporal. "Estoy aislado desde hace una semana. Tengo una zanja en la puerta de mi casa que no nos deja salir. No tenemos luz, gas ni agua. Estamos viviendo de los que nos pasan los vecinos por el patio. Esta semana tenemos médico. Y acá estamos, presos en nuestra propia casa", relató.

A su testimonio se suma Hilda, su esposa, madre de un hijo de 50 años. "Está internado y no puedo ir a verlo. No puedo creer lo que nos pasa. Al menos tenemos salud y alimentos acá adentro", añadió. Ramos es jubilado, como la mayoría de quienes viven en Laprida. Contó que en la casa, en Pasaje Bahía, donde reside desde 1954, le entró un alud de barro por el patio y la separó de los vecinos por una zanja en la puerta, que les impide salir. "Se rompió todo. Se vino abajo el paredón del patio", sostuvo. Hilda agregó: "Dios dispone. Y parece que nosotros tenemos que aguantar".

En el otro extremo de la ciudad, también en la zona norte de Comodoro, el agua y el barro desataron su furia en el barrio Don Bosco. Junto con otros 19 vecinos, Armando Duré era uno de los dueños de las viviendas que se tragó el agua. "Junto a un zanjón había 16 casas. Pero con la primera lluvia rebalsó todo y ante nuestras miradas las casas se empezaron a desarmar y se las llevó el aluvión de barro", afirmó.

La historia para estas familias no se acabó allí. Durante la segunda etapa, las lluvias intensas, registradas del jueves al sábado últimos, arrasaron con otras siete casas. "En total se nos fueron 23 viviendas. No lo podemos creer", expresó Duré.

Al lado, a Miguel Santivañez se le quebró la voz: "Imaginate: años de trabajo para levantar la casa y tener un hogar. Y se fue todo en segundos. A 200 metros de acá podés ver escombros. Ésa era mi casa. Fui hasta allá en busca de, al menos, algunos recuerdos".

La tragedia a Santivañez lo golpea después de la pérdida mayor: "Mi hijo murió hace un año y perdí todos esos recuerdos. Desde las ecografías hasta las poquitas cosas que tenía de mi bebe. Salimos de las casas y dejamos que se las lleve el agua, en medio del río, sin arriesgar la vida. Vimos cómo el agua se llevaba nuestros sueños".

El agua borró el barrio y las pruebas materiales de su dolor: "Estamos menos diez. No tenemos ni un terreno para construir. El que no conoció este lugar ve como una playa. Pero acá había casas. Éramos vecinos que estábamos en contacto. Ahora no quedó nada", añadió.

Duré tenía un taller de carpintería en su casa; herramientas y ocho empleados. "Ahora no me quedó nada. No sé qué haremos", señaló. El día después encontró a cuadrillas municipales y cientos de vecinos en la calle y con palas. Autos tapados por el barro o la ardua tarea de rescatar los vehículos de una zanja formaron parte del repetido paisaje en los barrios más afectados por el alud.

Luis Cardozo contó el terror desde el barrio Los Tres Pinos: "Vi cómo la casa de mi vecino se desintegraba por la fuerza del agua. Acá construimos para resistir el viento, no para enfrentar la lluvia". Según relató, "colapsó un zanjón ubicado a pocos metros de las viviendas. Después de las primeras lluvias habían dejado una contención precaria de tierra. Pero eso se hizo barro y arrasó con todo en la lluvia del viernes pasado".

Su casa está en el fondo de la avenida 10 de Noviembre, pasando el barrio San Cayetano. Padre de tres hijos, mira uno de sus vehículos, un VW Polo, con barro hasta el techo. "Llevé a los chicos a la casa de la madre, que vive en una zona alta. Y al menos evité la tragedia", dijo resignado.

La sensibilidad está tan a flor de piel que no se acepta ayuda con identidad partidaria. Un video que se viralizó ayer exhibe el enojo de vecinos que echan entre gritos a un grupo de jóvenes con camperas de La Cámpora. "¿Qué hacen acá? Si quieren ayudar pónganse un mameluco", les dice un hombre que pretende liberar una calle de barro. El video muestra la sensibilidad que se vive aquí y cómo los jóvenes abandonan el lugar. Se escucha la queja final de una mujer: "Aten la retroexcavadora, no vaya a ser cosa que se la lleven".

Alertado por la grave situación planteada por las inundaciones en distintas provincias, el presidente Mauricio Macri llegará hoy a la localidad tucumana de Monteagudo, donde recorrerá el centro de operaciones de emergencia para socorrer a las víctimas.

Los ministros Rogelio Frigerio (Interior) y Carolina Stanley (Desarrollo Social) estarán junto al primer mandatario en la recorrida, según fuentes oficiales.

El gobernador de Tucumán, Juan Manzur, también llegará para acompañar a Macri, más allá de la tirante relación política que hoy los distancia. “Hay que hacer lo que no se hizo, obras de mitigación para que se puedan contener. A veces nos sigue superando la lluvia, nos pasa en la ciudad de Buenos Aires”, dijo ayer el Presidente en declaraciones radiales.

La preocupación del Gobierno incluye la grave situación que atraviesa Comodoro Rivadavia, en Chubut. Allí llegaron hoy 5000 kilos de alimentos en un avión Hércules y otros de línea destinados a tal fin.

Fuente: lanacion.com.ar

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