Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Federico Pinedo: "Yo hago política todo el día, todo el tiempo y no soy un duranbarbista"

5 de febrero de 2017 19:06
38 0

El hijo de Milagro Sala habló de su Fiat 500.

-Este es otro verano muy movidito para el Gobierno. ¿Usted terminó de entender por qué se fue Prat Gay después de haber piloteado con éxito la salida del cepo al dólar, el acuerdo con los holdouts y el blanqueo?

-Sí, claro. Alfonso tiene una cabeza importante y administró muy bien esos temas codo a codo con el Presidente. Pero además creo que su salida tuvo que ver con un tema de personalidades diferentes.

-¿Y el relevo de Melconian del Banco Nación también tuvo que ver con “personalidades diferentes”? Parecería ser que quienes no piensan como Peña, Lopetegui o Quintana no tienen lugar en el Gobierno...

-El Presidente entendió que ahora no era el mejor momento para que Melconian lidere el Banco Nación. Y eso es todo. Las decisiones las toma el Presidente. Melconian es un persona inteligente y valiosa.

-Hay un tema que pasó con bajo perfil en los medios, pero que tiene que ver con sus responsabilidades en el Senado. ¿Qué opina del DNU de Macri sobre las ART, siendo que el cuerpo ya le había dado media sanción a un proyecto? ¿No lo vive como una intromisión del Ejecutivo en el proceso legislativo?

-La industria de los juicios laborales es un tema que el Presidente decidió encarar con determinación para terminar con la avivada de unos pocos y darles verdadera cobertura a los trabajadores. Había que hacerlo antes de que terminara la feria judicial para evitar así una catarata de juicios.

-Este es año electoral y se especula mucho con el lugar de Cristina. ¿Tiene que ir presa o al Gobierno le conviene que siga libre y sea candidata en las próximas legislativas?

-El Gobierno no opina de eso. Al Gobierno y a todos los argentinos lo que les conviene es que haya Justicia en estos casos y en el resto; y si se demuestra que ella cometió un delito, pagará las consecuencias como corresponde. Y si no, será mejor para Cristina porque habrá aclarado las dudas que existen sobre sus bienes. Los jueces tienen que trabajar dando a cada uno lo suyo, con la ley en la mano.

-Viene de una familia política, con historia y polémica, sobre todo por su abuelo Federico, ministro de Economía en la llamada “Década Infame”. ¿Cómo recuerda la casa de los Pinedo y cómo era ser el nieto de quien fue?

-Me crié en una casa de familia grande, una mesa familiar amplia, hermanas de mi abuela, mis otros abuelos, los tíos , los hijos (siete)y todo eso ... Nos veíamos permanentemente, convivíamos todo el tiempo ... donde siempre se hablaba de política, llamaban políticos, ministros ... Lo viví con mucha naturalidad, aunque mi abuelo fue injustamente demonizado, sobre todo por quienes no tuvieron buena información sobre él. Es importante decir que él no fue ministro de Uriburu, sino de Agustín Pedro Justo ... recuerdo que en mi casa hubo siempre peleadores y conciliadores.

-En los conciliadores, claramente. Pero, bueno, Pinedo también fue conciliador, cuando lo metieron preso él le mandó una carta al ministro de Perón para que se hiciera la pacificación en la Argentina. Fue dos veces preso de Perón. O sea que siempre tuvo esa cosa conciliadora también.

-No debió ser fácil para usted ser adolescente en los 70, con ese apellido ...

-Me ha pasado en la escuela que me dijeran cosas de él ... esas cosas ¿no? Yo después lo estudié mucho y la verdad es que fue un adelantado de muchas cosas que después fueron como la Biblia. Es el primer instrumentador del intervencionismo del Estado en la economía. El primer gran impulsor de un Estado muy activo para movilizar las fuerzas económicas, el primer autor de un plan que se llamó el “plan Pinedo”, de 1940, de industrialización motorizada por el Estado y construcción de viviendas populares. Lo que hoy sería un gobierno muy progresista. Hizo keynesianismo antes que Keynes. La gestión de Pinedo sacó a la Argentina de la crisis del 30 en el año 33, tras la crisis más grande del capitalismo, un tipo muy interesante.

-¿Usted se peleaba en la adolescencia por su abuelo? Digo, por el clima de época ...

- Siempre discutía, pero la verdad es que Pinedo fue un socialista que estudió alemán para leer a Marx en alemán, después estuvo en Alemania con Rosa Luxemburgo y con Bernstein, en Alemania, como muchos socialistas que iban allá a tener contacto directo con los principales dirigentes del socialismo que era una revolución mundial. Todas esas cosas las fui aprendiendo con el tiempo.

-Pero le falló al abuelo, ¿usted no arrancó en política con Alvaro Alsogaray?

-Sí ... yo era intelectualmente liberal, pero después aprendí a valorar más el realismo que el idealismo ¿no?

-No, el realismo. En política soy un tipo realista. Lo más importante es la realidad ... Como decía el General: “La única verdad es la realidad” ... y no tanto las ideas abstractas de algunos señores de laboratorio. Así que en eso me acerco mucho al peronismo, conceptualmente, en la valoración del realismo.

-¿Por qué cree que la ex presidenta lo trató siempre con respeto y lo señaló con frecuencia como “un caballero”, ella que, digamos, nunca fue de buen trato con nadie?

-Yo creo que era el opositor preferido (ríe con ganas). Creo que le gustaba que yo sea su opositor. Y después se divertía ella jugando con eso, me decía que era “gorila” ... pero la respeté siempre como presidenta. Y segundo que yo no soy de la crítica automática al adversario. Lo que está bien, está bien.

-SegúnDurán Barba, el asesor estrella de Macri, Internet y las redes sociales cambiaron el mundo para siempre y son decisivos en política ... ¿prefiere las redes o el timbreo?

-Timbrear es más interesante. Timbrear es estar cerca de las personas comunes que representamos, cuyos intereses principales no son la política sino vivir, y conocer cómo ven ellos las cosas y cuáles son sus problemas.

-Macri pasó de ser una persona que podía hacer un aporte a la política, a ser una persona que tiene (piensa detenidamente) el liderazgo suficiente como para hacer lo que cree que hay que hacer ... hacer lo que es bueno para la Argentina más allá de su conveniencias personales o políticas.

-El macrismo, Cambiemos, el Gobierno, ¿son un período de transición o una fisura que quebrará el bipartidismo histórico?

-El macrismo auténtico yo creo que piensa, pensamos, que las personas somos una transición...

-Si, siempre hay apócrifos porque hay otros tipos que deben pensar que … digamos, lo contrario.

-Bueno, pero los planetas parece que ya se alinearon. Ganó la línea duranbarbista, quiero decir Marcos Peña y su gente prevalecieron sobre la llamada “ala política”. ¿Usted cómo se ubica en medio de esa interna?

-Yo hago todo el día política. Todo el día. Un montón de veces ... La política son las relaciones humanas, hacer relaciones humanas. Yo pensaba que Durán Barba decía disparates pero la verdad es que ...

-Algunos disparates dice, pero la mayor parte de las veces él tenía razón y no yo, en la práctica. Yo decía “va a pasar tal cosa” y pasaba lo que decía Durán Barba (ríe). Al final aprendí a respetar su mirada y a valorarla. Pero yo soy político, no soy un duranbarbista.

-¿Qué les diría a quienes dicen que “Cambiemos gobierna para los ricos”?

-Es una frase hecha estúpida que los que la dicen creen que les va a dar rédito. Pero la verdad es que tenemos que ocuparnos de la gente y eso no se soluciona diciendo frases. Hay que trabajar. ¿Qué quiere decir trabajar? Generar confianza, generar reglas, generar equipos, generar asociaciones, abrir mercados, trabajar en la educación.

-Yo creo que en 30 años la aplicación del sarmientismo transformó a la Argentina en un país alfabeto. Me parece que ahora en vez de carretas tenemos Internet, definitivamente podemos hacerlo mucho más rápido. Tenemos que innovar en educación ... Lo más gráfico que yo leí sobre eso, sobre ese tema, es un autor que se llama Omar Argüello, que dice que hay que repatriar a los excluidos, una frase que me pareció impresionante porque muchos hablan, pero pocos se ocupan de los excluidos. Muchos hacen política y muchos se hacen los simpáticos y muchos dicen frases, pero lo que hay que hacer es mejorar la educación, mejorar la capacitación para el trabajo. Esas son cosas concretas. El trabajo y la educación son temas concretos de la Argentina de hoy. Ahora (hace una marcada pausa) para hacer eso hay que herir intereses ¿no? Por ejemplo, de gente que tiene curros ...

-De las mafias. Hay grupos mafiosos que creen que pueden manejar la Argentina.

-Hay grupos mafiosos en los puertos, otros vinculados con la droga. Toda esa gente no desapareció, está ahí dando vueltas. No estoy hablando de un gobierno, son varios gobiernos. Determinadas personas que tenían fiscales amigos, policías amigos, que tenían espías amigos, que tenían jueces amigos y que tenían políticos amigos. Y podían amenazar, podían extorsionar, podían generar miedo para beneficiar sus intereses, sus negocios.

-Bueno, se está generando algún tipo de depuración en el Poder Judicial, en las fiscalías, en algunas Policías, en ciertos espías. Me parece que poco a poco algunas de esas cosas se han ido cayendo ...

-Usted propone educación, trabajo y que las mafias no gobiernen la Argentina. Dicho así parece fácil ...

-Es un pacto que la política puede hacer. Si la política no hace ese pacto, va a ser dominada por las mafias.

Es un hombre de buena cuna, estirpe familiar de casa grande, con mesas multitudinarias, y linaje político. No tiene necesidad de imposturas ni de armar una ficción con su vida. Pinedo es un Pinedo. Como su abuelo, Federico como él, de fuerte protagonismo en la economía argentina de los años 30, y como su padre Enrique.

La ex presidenta lo lapidó más de una vez con la peyorativa categoría de “gorila”, pero nunca dejó de considerarlo “todo un caballero”, incluso en público, amabilidad para nada frecuente en ella ni con opositores ni con compañeros o aliados.

El senador que ocupa el tercer lugar en la grilla sucesoria presidencial se crió en una casa grande en las vecindades del Zoológico porteño.Guarda de entonces una singular memoria olfativa, una de las características de la condición humana que más remite al tiempo de la infancia. Así evoca con un aire de humor mordaz aquellos tiempos lejanos, en una zona donde “había mucho olor a tigre”.

En esos tiempos hubo algo de fútbol en la calle, pero nunca fue de los que soñaron con un estrellato en las canchas.Según el mismo admite, no tenía con qué. Fue siempre a escuela privada y recuerda momentos políticos ardorosos en el secundario de la Escuela Argentina Modelo, donde tuvo algunos compañeros “de fuertes ideas nacionalistas”.

Al hablar de su madre,Sofía Laferrere, se muestra atento y rápido de reflejos ante una chicana del cronista: “Ni de casualidad un apellido Pérez en su familia, ¿no?”.Sin perder ni por un instante el estilo, responderá con la inmediatez y la sorpresa de un cross a la mandíbula: “¡¡Síííí, la abuela Pérez, la abuela de mamá se llamaba Pérez!!”, cierra con una carcajada. De mamá Sofía recuerda “su militancia en la Guerra de Malvinas, era la presidenta de Voluntarias para la Patria, que era una agrupación de 10.000 mujeres”. Y más atrás, en la infancia, “el calor del hogar, el refugio”, evoca con una mirada que se vuelve luminosa por primera vez en la extensa charla de una tarde calurosa en Buenos Aires.

Su abuelo influyó mucho en su vocación. Murió cuando él tenía 15 años y lo evoca con mucho respeto: “Los nietos le decíamos Pinedo, a secas, era un tipo muy austero. Fui su primer nieto varón, luego llegaron los otros. Fue una presencia muy paternal para mí ... yo me llamaba igual que él, y medio como que me secuestraba, me pasaba a buscar por el colegio, me llevaba, me acompañaba, en fin”.

Tiene tres hijos, dos de su primer y único matrimonio (Federico, Cecilia) y Juan, a quienes prefiere preservar en la charla. Hoy tiene una relación “especial, que me hace sentir muy bien”. Y no da más pistas. Se le señala que habla poco del padre, Enrique, y con la elegancia de una memoria querida lo define pronto: “Papá, severo por fuera, tierno por dentro”.

​Nació el 29 de diciembre de 1955 en Buenos Aires. Es abogado, graduado en 1978 en la UBA. Inició su carrera política en la Nueva Fuerza, de Alvaro Alsogaray. Fue concejal de la UCeDé por la Capital entre 1987-1991. Diputado nacional del PRO por la Ciudad de Buenos Aires en los períodos 2003-2007, 2007-2011 y 2011-2015. Desde diciembre de 2015 es presidente provisional del Senado. Durante 12 horas, antes de la asunción de Macri, estuvo a cargo del Poder Ejecutivo Nacional según lo dispone la Ley de Acefalía. De familia política (bisabuelo, abuelo y padre), está divorciado de Cecilia Patrón Costas y tiene tres hijos.

Fuente: clarin.com

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0