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Fidel Castro: las críticas a la violación de los derechos humanos, una constante del gobierno castrista

26 de noviembre de 2016 10:27
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Fidel Castro: las críticas a la violación de los derechos humanos, una constante del gobierno castrista

Fueron vastas las denuncias de organismos internacionales sobre hostigamientos, persecuciones políticas y detenciones arbitrarias en Cuba; el rol de las Damas de Blanco, la agrupación que desde la isla cuestionó al régimen

Desde que llegó al poder Fidel Castro, las denuncias por violación de Derechos Humanos se sucedieron. La Organización de Estados Americanos (OEA), Amnistía Internacional, y Human Rights Watch, son tan sólo algunos de los organismos internacionales que alertaron, año tras año, sobre la "falta de libertad de expresión, persecuciones políticas, y detenciones arbitrarias".

La relación de Castro con estos órganos fue siempre compleja. En 1962, en plena Guerra Fría y tan sólo tres años después del alzamiento que encabezó contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista, Cuba fue suspendida de la OEA -a instancias de Washington- por su vínculo con las naciones del bloque chino-soviético. Además, Estados Unidos en ese mismo año impuso el bloqueo comercial sobre el archipiélago.

A raíz de esos episodios, Castro siempre desestimó los informes periódicos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En 2009, el país caribeño fue admitido nuevamente en la OEA, pero la visión del líder cubano sobre el organismo nunca cambió: lo acusó de seguir dominado por los intereses de la Casa Blanca.

En 2010 se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), impulsada por el ex presidente venezolano Hugo Chávez como alternativa a la OEA, y del que no son miembros ni Estados Unidos ni Canadá. Cuba ocupó la presidencia Pro Tempore hasta fines de enero.

En la última declaración el organismo instó a "fortalecer las democracias y los derechos humanos para todos". Las críticas no tardaron en llegar. Los detractores del régimen cubano sostienen que precisamente, en la isla, no hay elecciones libres, partidos políticos ni medios independientes desde hace más de medio siglo.

El último informe de Human Rights, de enero de 2014, admitió que el país presidido por Raúl Castro liberó en 2010 y 2011 "a decenas de presos políticos a cambio de que aceptaran exiliarse", que "son menos frecuentes las penas de prisión prolongadas contra los disidentes" y que se flexibilizaron las trabas para salir del país, aunque advirtió que aún le falta avanzar mucho en materia de derechos humanos.

"El gobierno cubano continúa reprimiendo a personas y grupos que critican al gobierno o reivindican derechos humanos fundamentales. Los funcionarios aplican una variedad de tácticas para castigar el disenso e infundir temor entre la población, incluidas golpizas, actos de repudio, despidos y amenazas de largas penas de prisión. En los últimos años se incrementó vertiginosamente la cantidad de detenciones arbitrarias por períodos breves, que impiden que defensores de derechos humanos, periodistas independientes y otras personas puedan reunirse o trasladarse libremente", sostuvo.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación, una organización de derechos humanos independiente que el gobierno considera ilegal, recibió más de 3600 denuncias de detenciones arbitrarias entre enero y septiembre de 2013.

Durante el Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los países de la Unión Europea (UE) suelen advertir sobre la situación de Cuba. En el último encuentro, celebrado en mayo del 2013 en Ginebra, Alemania le pidió al gobierno cubano "abstenerse de todas las formas de hostigamiento, intimidación y detención arbitraria de activistas en favor de los derechos humanos".

En la misma línea Holanda instó: "Poner fin a la represión, investigar actos de repudio y proteger a todas las personas que sean víctimas de intimidación o violencia". En tanto, Francia le solicitó: "Garantizar la libertad de expresión y de reunión pacífica, así como la libre actividad de los defensores de los derechos humanos, los periodistas independientes y los opositores políticos". Y España le reclamó: "Respetar la libertad de expresión, asociación y reunión, y reconocer personalidad jurídica a las asociaciones de derechos humanos mediante un sistema de registro oficial inclusivo".

Los reclamos no son sólo de organismos internacionales, sino que dentro de la misma isla hay voces disidentes.

Un grupo de esposas y familiares de presos políticos creó en 2003 un grupo llamado Damas de Blanco con el fin de lograr su liberación. Cada domingo asisten a misa vestidas de blanco "como símbolo de pureza y paz", con retratos de sus familiares encarcelados.

Nosotras, "las esposas, madres, hijos e hijas de aquellos hombres y mujeres que se encuentran injustamente encarcelados luego de la reciente ola masiva de arrestos en contra de la disidencia pacífica de Cuba, pedimos su solidaridad y apoyo para una campaña internacional exigiendo la liberación inmediata de nuestros familiares, quienes han sido arrestados por ejercer la libertad de expresión y pensamiento, y por querer lograr para nuestra querida nación la reconciliación y el respeto a los derechos humanos", fundamentan en su página web, en una reproducción de la carta fundacional.

Entre 2010 y 2013 el gobierno de Raúl Castro excarceló a los 75 presos políticos arrestados en 2003, muchos de los cuales se exiliaron, en el marco de la Primavera Negra, pero el movimiento denuncia que aún continúan las detenciones arbitrarias.

Para los Castro nunca fueron "presos políticos", sino "presos comunes" y, en torno a las Damas de Blanco, denunciaron que son un instrumento político de Estados Unidos.

La agrupación no es la única que critica la política de derechos humanos y libertad de expresión dentro de Cuba. Yoani Sánchez adquirió notoriedad tras realizar en su blog Generación Y una cruda descripción personal del gobierno castrista.

"Los que quieran y de verdad sientan la democracia, los que piensen democráticamente, nada tienen que objetar a nuestra Revolución. Pero a los que crean que la democracia es una pura teoría, a los que crean que la democracia es una mentira para engañar a los pueblos, a los que hablan de democracia y se olvidan del dolor y la miseria de los pueblos, les decimos que no hay democracia sin justicia social; que no puede haber democracia, ni puede llamarse democracia, ninguna doctrina que se olvide de las necesidades del hombre", sostuvo Castro el 8 de mayo de 1959, en un recordado discurso tras su vuelta de un viaje al extranjero.

El ex presidente aseguró entonces que la revolución "no renunciará jamás a sus principios democráticos" ni humanos, pero "tampoco renunciará jamás a su propósito de que exista en Cuba justicia social".

"En el mundo se discuten dos concepciones: la concepción que ofrece a los pueblos democracia y los mata de hambre, y la concepción que ofrece a los pueblos pan y les suprime sus libertades; por tanto, las ideas y los fines de nuestra Revolución son bien claros, la ideología de nuestra Revolución es bien clara: ¡No solo les ofrecemos a los hombres libertades, sino que les ofrecemos también pan! ¡No solo les ofrecemos a los hombres pan, sino que les ofrecemos también libertades! Y esa es nuestra posición ideológica clara y terminante", agregó.

En mayo del 59 Castro aún no había nacionalizado las grandes plantaciones y empresas de propiedad extranjera, y recién comenzaba su acercamiento con la Unión Soviética, pero las palabras pronunciadas en esa alocución, sintetizaban el pensamiento del líder en cuanto a derechos humanos: para él siempre fueron prioritarios los derechos sociales.

Ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 1979, repitió la misma idea: "Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la Humanidad".

"¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos, para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años, para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres, para que otros sean exageradamente ricos?" , expresó.

Cuba firmó en el 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos, por lo que jurídicamente como Estado se comprometió con sus ciudadanos a cumplir una serie de mecanismos legales y libertades esenciales. Además de garantizar una vida digna sin distinción de raza, sexo, afiliación política o religiosa a todas aquellas personas nacidas en el territorio nacional, el gobierno debía refrendar la libre circulación de ideas, libertad de expresión, asociación y el derecho a viajar a otros países.

Fuente: lanacion.com.ar

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