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Florencio Randazzo: "Cristina no es mi jefa; ya fue, yo no soy soldado de nadie"

1 de julio de 2017 13:40
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El precandidato a senador de Cumplir se mostró decepcionado con la ex Presidenta, a quien tildó de soberbia y la comparó con Carlos Menem

–¡Cristina no es mi jefa! –pega el grito, con la voz cascada, mientras se deja caer en un sobrio sillón gris.

–A ver si se entiende que yo no soy soldado de nadie. No tengo jefa. Lo único que tengo son compañeros y compañeras. ¡Cristina ya fue! –repite como una letanía.

El departamento 209 del Palacio Raggio es testigo de la crónica de una ruptura anunciada. O mejor dicho, de un acuerdo imposible. El precandidato a senador de Cumplir está molesto con la ex Presidenta. Molesto y decepcionado.

Pasaron varios días desde aquel último intento de unir fuerzas. Randazzo terminó yendo a ver a Cristina Kirchner, a su piso de Recoleta, convencido –dice– por el insistente y amigable pedido del periodista y escritor Mempo Giardinelli.

Antes llamó a Mariano Cabral, el secretario de la ex mandataria, para acordar que la cumbre sea cara a cara, sin terceros. Las formas se cumplieron a rajatabla. Y hasta se prodigaron un excelente trato. Pero, como se sabe, no llegaron a buen puerto.

Más allá de los detalles, el corazón del desacuerdo fue la mismísima precandidatura de la ahora líder de Unidad Ciudadana. El "Flaco" –como ella le dice a él en la intimidad– le pidió en vano que se baje y propicie nombres para que la releven.

Ese reclamo, cuya idea rectora es la renovación peronista, volvió a tomar cuerpo el jueves, en la conferencia de prensa que brindó en el hotel NH City, y al día siguiente, en el reportaje con Marcelo Longobardi por Radio Mitre.

En público, Randazzo fue diplomático. Dijo que Cristina "cumplió una etapa". En privado, la jubiló con una frase digna de proverbio chino: "Cuando pasa el mediodía no hay quien pare la caída del sol", figuró.

Al ex ministro le salen palabras a borbotones. Pero la sorpresiva irrupción de un asesor lo distrae y lo obliga a callar. Aprovecha entonces para mirar furtivamente un televisor sin sonido que tiene a un costado. Está Natacha Jaitt hablando con Pamela David. Hablando, según indica el zócalo, de Diego y Yanina Latorre.

Randazzo esboza una sonrisa pícara y entorna los párpados, mientras menea la cabeza, incrédulo de semejante escándalo mediático, como si él no tuviera sus propios problemas con la interna peronista. De hecho, tras el fracaso de las negociaciones con Cristina, el kirchnerismo duro salió a acusarlo por las redes sociales de "hacerle el juego" a Mauricio Macri de la mano del Grupo Clarín.

"Una pavada increíble. Así son las redes y los medios. Se agarran de que conozco de toda la vida a Pablo Casey, el sobrino de Magnetto. Y lo conozco porque es oriundo de Chivilcoy, éramos vecinos. ¿Pero cómo es que Cristina me ofreció la semana pasada ser precandidato a senador o primer precandidato a diputado de su lista si soy el operador de Clarín? Por favor…, un poco de seriedad", se pone irascible.

Y sigue con su catilinaria: "Todos tienen que entender que Cristina se tiene que hacer a un lado. Ya cuando me llamó al asumir su segundo mandato para que sea su ministro del Interior recuerdo que le dije que se tenía que retirar como Lula y no como Menem. Muchos soñaban con una re-re. Y yo le decía que tenía que dejar paso a otros dirigentes".

Según el ex ministro, por más que la lista de la ex mandataria incorpore actores sociales no tradicionales, o "a los castigados del ajuste macrista", mientras ella esté a la cabeza se impondrá un esquema huérfano de autocrítica.

Fuente: infobae.com

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