Reciba las últimas noticias sobre temas interesantes con NewsHub. Instalar ahora.

Fortalecido, el Gobierno consolida su estrategia de endurecimiento

9 de abril de 2017 04:48
23 0

"Esto va a seguir, porque la gente que nos sigue nos pide que la defendamos de los malos". La definición, de boca de un miembro de gabinete con extensa trayectoria político-partidaria, resume las sensaciones que anidan en el gobierno de Mauricio Macri , luego de un marzo convulsionado, la marcha del 1-A y el paro general del jueves último.

El estilo "confrontativo", o "enérgico", como prefieren denominarlo en Casa Rosada, llegó para quedarse. Sindicalistas, opositores y "mafiosos" de distintos orígenes seguirán siendo blanco de la esgrima verbal del presidente Mauricio Macri, ministros y voceros especialmente seleccionados, confirman dentro y fuera de Balcarce 50.

Aunque en muchos casos también habrá acciones concretas en ese sentido, como las instrumentadas en los últimos días para regular el funcionamiento de los sindicatos o para descontarles los días sin clase a los docentes que hicieron paro.

Junto con esta convicción, hay un dilema: si ese estilo se mantendrá más allá de las elecciones de octubre, desandando de alguna manera los postulados de "diálogo y consenso" que fueron marca registrada del macrismo desde sus inicios, a principios de este siglo.

Ministros, secretarios y legisladores coinciden: la dureza discursiva viene "desde afuera", por la agresividad con la que el kirchnerismo ataca al Gobierno desde hace meses. Y la defensa oficialista es, a la vez, un pedido de la opinión pública que se ve en las encuestas. "Lo que pasó en marzo exigió que todo el sistema ponga los puntos sobre las íes y ser más claros. Pero no creo que vayamos a la confrontación permanente", afirmó a LA NACION un ministro de los que trajinan los canales de televisión con el nuevo mensaje del poder.

Para el asesor presidencial José Torello, que muchas veces expresa la opinión del Presidente, "estamos diciendo las cosas como son. Y para algunos que todavía no lo entienden, lo decimos un poco más fuerte. Vamos a hacer lo que haya que hacer por el país le guste a quien le guste", afirmó a LA NACION el volcánico asesor de Macri.

Algunos de los párrafos del discurso presidencial en el Congreso, el "háganse cargo" del jefe de gabinete Marcos Peña al kirchnerismo en Diputados y la pelea de Macri contra los "mafiosos", dicha en pleno Salón Blanco de la Casa Rosada y con sindicalistas como Gerardo Martínez y José Luis Lingeri escuchándolo en primera fila, son las muestras salientes de un estilo "guerrero" que puede verse en televisión, cada noche y con distintos protagonistas.

No se trata, por cierto, de argumentaciones aisladas. Con la venia del Presidente, Peña dio instrucciones precisas. "Lo que quiere es que no personalicemos en ( Roberto) Baradel u otro dirigente, que expresemos un opinión más general, una defensa de los valores que nos llevaron hasta aquí", expresaron cerca del jefe de gabinete.

Es esa la línea que expresa Peña, con más frecuencia en los medios, pero también la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el ministro de Trabajo Jorge Triaca (ambos con mucha exposición en relación al paro de la CGT) y el secretario de Medios Públicos Hernán Lombardi, uno de los "nuevos preferidos" del Presidente en materia de discusión mediática.

"Al Presidente le encanta cómo comunica Lombardi", confesaron cerca de Peña, un día después que el ex ministro de la Alianza se trenzara en una dura discusión con la hiperkirchnerista Diana Conti. En la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal comprueba día tras día en las encuestas que su decisión de pelear contra "mafias" como las enquistadas en las fuerzas de seguridad, trae réditos duraderos.

Más allá de la decisión de mantener una imagen de mayor fortaleza, hay quienes advierten sobre los límites de la estrategia. "Tenemos un dilema. Llegamos hasta acá sin confrontar con nadie, ganamos elecciones de ese modo. Y ahora optamos por esta táctica", dijo por lo bajo un asesor. Un legislador importante coincidió en términos más políticos. "Yo defiendo al Gobierno, pero no gorilizo el estilo, no me parece que sea productivo", se quejó el diputado. "Podemos seguir haciéndolo siempre que sigamos muy cerca de la gente. Si nos alejamos, la gente lo va a ver como una pelea entre políticos y nos va a castigar", reflexionó otro ministro.

Esos dilemas están, por ahora, en estado latente. Porque el principal convencido de salir con un discurso más agresivo contra los gremios, el kirchnerismo y quien quiera ponerse enfrente es el propio Presidente. "¿Qué Duran Barba? Es él, no te das cuenta?", lo resume con gracia un dirigente que asiste con frecuencia a las cada vez más duras arengas del Presidente contra los "mafiosos" de toda índole, que asegura está convencido de combatir.

Enero fue un mes de vacaciones. Febrero estuvo marcado por los traspiés no forzados, con los casos del Correo y de Avianca como símbolos. Pero marzo fue peor aún para el Gobierno, porque con la interminable secuencia de marchas, protestas y piquetes, se instaló en forma subterránea la sensación de que Macri empezaba a quedar acorralado por un frente adverso, que incluso meneaba riesgosamente temas institucionales. Abril trajo para el presidente una refrescante brisa otoñal, que arrancó el primer día del mes con la marcha "en defensa de la democracia" y que continuó con un espadeo gremial que no dejó mal ubicado al Gobierno.

El paro fue "contundente", como dijo la CGT, pero curiosamente dejó más satisfecha a la Casa Rosada que a los líderes sindicales. La movida social en contra de la huelga, las fotos logradas en los días previos para sellar acuerdos sectoriales con los sectores de la construcción, el calzado y los textiles y la curva favorable del conflicto docente bonaerense los llevó a esa conclusión. Un importante funcionario que había expresado hace diez días su preocupación por la pérdida del control de la agenda pública, esta semana estaba exultante. "La gente se dio cuenta de que somos mayoría los que estamos a favor del cambio. Y con esa fuerza podemos seguir avanzando", expresó tras el paro del jueves último, con la convicción de que Gobierno dobló la curva de la peor etapa del año.

Macri volvió a creer que a partir de ahora recibirá el ímpetu de una mejora económica, que los indicadores aún no exhiben. Y de ahí a pronosticar un salvador triunfo en octubre hay sólo un paso. Quizás es pedirle demasiado a una brisa de abril que aún no es un huracán.

Fuente: lanacion.com.ar

Compartir en las redes sociales:

Comentarios - 0