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Frío, calmo y calculador, así actuó el tirador en el bar gay de Orlando

14 de junio de 2016 13:00
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Frío, calmo y calculador, así actuó el tirador en el bar gay de Orlando

Mirá cómo fueron las tres horas de una madrugada sangrienta.

En la madrugada del domingo Omar Mateen, un estadounidense de origen afgano, irrumpió armado con un rifle de asalto y una pistola en el club gay Pulse, que celebraba una "noche latina". Tres horas después, 49 personas, entre ellas el atacante, yacían muertas y otras 53, heridas. Pero qué pasó exactamente en ese lapso.

Todo comienza poco después de la dos de la mañana. A esa hora Mateen, empleado de una compañía de seguridad, empezó su frenesí destructor. No faltaba mucho para el que el club cerrara. El tirador disparó a casi todas las víctimas en las primeras etapas del ataque.

Un policía que trabajaba en el club como guardia durante su tiempo libre intercambió tiros con el sospechoso "cerca de una de las entradas", según el jefe de la policía de Orlando, John Mina.

Uno de los asistentes, Christopher Hanson, explica que al principio creyó que los tiros eran parte de la música, "hasta que escuchas muchos disparos. Era como bang, bang, bang, bang".

El testigo Janiel Gonzalez recordó escenas de caos, a medida que la fiesta se convertía en una tragedia."Era un caos completo", dijo Gonzalez a la AFP. "La gente gritaba 'ayúdenme, ayúdenme, estoy atrapado'".

Uno de los heridos, Ángel Colón Jr, de 26 años, le contó a su padre que el agresor era frío y actuó de forma metódica.

"Pasaba delante de cada persona que estaba tirada en el suelo y le disparaba, para asegurarse de que estaba muerta", explicó su padre, que también se llama Ángel Colón, al salir del hospital Orlando Regional Medical Center.

Luego de disparar contra varias personas, Mateen --armado con un rifle de asalto y un revólver--se replegó en un baño del club, donde Mina cree que tomó a cuatro o cinco rehenes.

Con Mateen refugiado en el baño, la policía puede liberar a "decenas y decenas de personas", heridas o no, según Mina.

Desde el baño, Mateen llama al 911, se muestra tranquilo y calmado mientras habla por teléfono con la policía sobre continuar la matanza. Proclama su lealtad al ISIS y alaba a los terroristas del Maratón de Boston. Sigue en contacto con negociadores durante varias horas. "Las cosas se estabilizaron un poco", dijo Mina.

Mateen habla de "chalecos bombas, de explosivos en todos lados". La policía teme lo peor y empieza a planear su entrada al club.

Mina contó tuvo que tomar la "dura decisión" de asaltar el club, temiendo que "más muertes eran inminentes", después de que Mateen mencionó el tema de los "chalecos bomba" y "explosivos".

Un equipo del SWAT realiza una detonación controlada para abrir un boquete en una pared del baño que da al exterior. La policía utiliza entonces un vehículo blindado para terminar de hacer el hueco en la pared del club. Decenas de personas escapan a través del agujero.

Mateen también sale y dispara a las fuerzas del orden. Un tiro alcanza la cabeza de un policía, pero el casco de kevlar le salva la vida. El atacante en cambio muere acribillado.

- "Creo que evitamos nuevas pérdidas de vida y salvamos muchas, muchas otras", concluyó Mina.

Fuente: clarin.com

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