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Francisco renueva radicalmente la vigilancia sobre el banco vaticano

16 de enero de 2014 07:26
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Francisco renueva radicalmente la vigilancia sobre el banco vaticano

Francisco dio un paso crucial para controlar de una buena vez el llamado banco del Papa, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), usina de tantos y graves escándalos en el pasado. Ayer, el Papa argentino cambió radicalmente la comisión de vigilancia de cardenales del IOR, quitando de en medio al presidente, cardenal Tarcisio Bertone, ex Secretario de Estado, y a otros tres miembros. Solo el cardenal francés Jean-Louis Tauran, amigo de Jorge Bergoglio, fue confirmado en el cargo.

Los cuatro nombrados son el nuevo Secretario de Estado, Paolo Parolin, que en febrero recibirá el capelo cardenalicio; el muy prestigioso arzobispo de Viena, cardenal Cristian Schoenborn; el arzobispo de Toronto, Thomas Collins, y el cardenal español Santos Abril y Castelló, muy amigo del Papa argentino, que fue nuncio en Buenos Aires y es hoy el arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro catedrales pontificias de Roma.

El nombramiento no incluyó el anuncio de cuál de los cinco ocupará el estratégico cargo del cardenal Bertone, pero aunque podría ser Parolín, se insiste mucho en que el favorito de Francisco es el cardenal Abril y Castelló.

La nueva comisión tiene mandato por un quinquenio. La anterior debía durar hasta 2018 porque el cardenal Bertone se esforzó –y lo consiguió– para que el Papa Benedicto XVI, apenas unos días antes de renunciar, en febrero del año pasado, confirmara a los cinco purpurados en sus cargos sabiendo que estaba por irse. En la práctica, esta maniobra para nada cristalina hizo fruncir las cejas a los cardenales que un mes después llegaron para elegir al nuevo pontífice y, sin quererlo, Bertone dio un impulso a Bergoglio y a sus ideas de renovación profunda de la Iglesia.

Bergoglio anuló ayer aquella decisión de Joseph Ratzinger, en un paso que lucía inevitable por el fracaso de Bertone al frente de una comisión de vigilancia que poco controló, haciendo agudizar los escándalos internos en el IOR.

El banco del Papa fue fundado por Pío XII en 1941 para que manejara las cuentas de las grandes órdenes religiosas y de las congregaciones vaticanas, además de los óbolos que recibe personalmente el Sumo Pontífice y que son destinados a obras de caridad.

El IOR, que está situado en un impresionante torreón medieval poco después de entrar al Vaticano por la puerta de Santa Ana, llegó a controlar 19 mil cuentas y un enorme patrimonio de dinero, acciones y bienes de la Santa Sede.

En el banco del Papa entraron también muchas manos “non sanctas” que utilizaron las cuentas para hacer ingresar y salir un río continuo de dinero sin pasar por los controles de Italia.

Desde que empezó su pontificado en marzo, el Papa argentino puso entre sus prioridades la reforma del banco del Vaticano. Francisco recordó a los católicos que “San Pedro no tenía una cuenta en el banco”, al defender una Iglesia “pobre para los pobres”, por lo que muchos observadores estiman que no descarta transformar la entidad en un “banco ético” de ayuda a necesitados y sin ánimo de lucro.

Bergoglio instituyó en junio una comisión para estudiar las reformas del IOR, que preside el cardenal italiano Renato Farina. Menos de un mes después creó una comisión para investigar los activos financieros del IOR y garantizar la transparencia. El IOR está ahora empeñado en adaptarse a los estándares internacionales, acepta los controles a nivel europeo del organismo Moneyval, colabora por primera vez con el banco central italiano y ha mejorado sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional.

La comisión de ocho cardenales de los cinco continentes que forman parte del llamado Consejo de la Corona o “C8” recibirá un informe de la situación del banco del Papa y sus perspectivas.

El coordinador del C8, el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, dijo hace poco que se estudia crear un equivalente de Ministerio de Finanzas que agrupe todas las actividades patrimoniales de la Santa Sede, para poner finalmente en orden un área que ha desprestigiado notablemente a la Iglesia en los últimos tres decenios a raíz de la seguidilla de grandes escándalos.

Fuente: clarin.com

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