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Guerra de monedas y clima de negocios . SIN MORDAZA

6 de marzo de 2015 09:25
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Las devaluaciones competitivas empobrecen al vecino, Brasil mejora en competitividad y Argentina sufre. El mercado de capitales mira al 2016, una bonanza en ciernes.

La economía mundial inicio el camino de devaluaciones competitivas, que no solo alcanzan a países emergentes, grandes bloques económicos devalúan, colocan la tasa de interés en el 0% anual, e inyectan montañas de dinero para salir de la crisis.

En Argentina, la versión local de lo que sucede en el mundo, es claramente la inversa. No devaluamos, subimos la tasa al 29% anual, y lo que emitimos, lo absorbemos del mercado. Resultado, una gran recesión.

Tomando como base el 31 de diciembre del año 2013, el Euro se devaluó el 25%, cotizando en 1,10. En igual período de tiempo la tasa se ubica en niveles del 0%, y la deflación es la mayor amenaza para dicha economía. Las empresas europeas están creciendo gracias a las mayores exportaciones que realizan. La empresa de aviones Airbus incremento notablemente sus ventas, ante una fuerte baja en los precios en dólares de sus aviones. Algo similar ocurre con tantas otras empresas de dicha región.

Japón, otra gran potencia, devaluó su moneda el 15% en igual período. La expansión de dicha economía viene de la mano de exportaciones, cada día que pasa, se hacen más competitivas.

Estados Unidos ve fortalecer su moneda, el gran avance en competitividad de la economía americana, permitió que hoy dicho país crezca a una tasa del 3% anual, se encamine hacia el equilibrio fiscal, y este en los umbrales de abandonar la política de tasa 0%.

Si viramos a América Latina. En Argentina la devaluación del peso es la más alta en términos nominales en la región. Desde el 2013 a la fecha se devaluó el 34,6%, pero en 14 meses la inflación supero con creces dicha marca. Esto implica, que la devaluación no sirvió para ganar competitividad. Estamos en el subsuelo de la competencia comercial.

Nuestra economía se está cerrando, cada día que pasa les vendemos a menos países, y tenemos que levantar murallas más altas para que no nos invadan productos del exterior. Dicho sea de paso, tampoco hay dólares para pagar lo que ingresa del exterior, es una doble muralla, de precios bajos y falta de divisas. Un verdadero espanto.

El segundo país que más devaluó en la región es Colombia, con una devaluación del 32,4%, pero con una inflación de un digito en dicho período. Colombia está muy económica para un turista Argentino, gano competitividad y es difícil colocar productos en dicho país.

Brasil es el tercer país con mayor devaluación en la región. El real ya se ubica por encima de 3,00 por dólar y se devaluó el 27,5% en 14 meses, versus una inflación de un digito, otra gran ganancia en competitividad. En este caso, Brasil es nuestro principal socio comercial, y nos puede invadir de productos, y dejar de comprar mercadería, ya que nuestros precios se colocan a niveles más elevados que la competencia internacional.

Nada hace presumir que el real haya llegado a un techo, Dilma Rousseff está atravesando una dura crisis política, en el año 2014 tuvo un gran déficit fiscal, el país no creció y los casos de corrupción salpican su imagen, hoy en el nivel más bajo desde su llegada al gobierno hace 5 años atrás.

Brasil logro devaluar, y no trasladar los mayores costos a precios, por eso la inflación es mucho más baja que la devaluación. Nada hace pensar que el real dejará de devaluarse desde estos niveles, los analistas internacionales esperan un real en 3,20, y nosotros, no descartaríamos un real en 3,50 a mediano plazo.

El resto de la región, también muestra monedas con un alto nivel de devaluación y baja inflación, como es el caso de Uruguay con una devaluación del 18,4%, Chile el 18,2% y México 16,4% en 14 meses.

Estos números nos revelan a las claras, que seguir insistiendo en Argentina, con un tipo de cambio fijo y tasas elevadas nos llevará a un suicidio colectivo. Si a esto le sumamos una fuerte baja en el precio de la soja, que se estaciono en torno de los U$S 230 para la posición mayo, estamos más par aun efecto pobreza que riqueza.

Los mercados mundiales, lejos de leer la coyuntura, se extrapolan al año 2016, la demanda de bonos y Accion sigue elevada en Argentina, y se convalidan precios al alza. En el mercado de bienes inmuebles, ya sea urbanos y rurales, ya aparecen especuladores a tomar posición a los precios actuales.

Conclusión: Una economía que sigue funcionando en forma binaria. A corto plazo, vemos una contracción económica manifiesta, que de no mediar un giro en las políticas económicas que se aplican, potenciaran una recesión que hace derretir al dólar blue. Mirando al largo plazo, los bonos siguen en valores elevados, y las acciones continúan siendo una oportunidad. El mayor atributo que tiene estos activos financieros, no es el resultado fiscal del gobierno o las ganancias empresarias, lo que el mercado descuenta es el cambio en el clima de negocios a partir del 2016.

Cuanto más recesión, menos posibilidades de que gane el oficialismo, y por ende mayor suba de bonos y acciones. Si sucedería lo contrario, recuperación de la actividad económica, y posibilidad de que gane el oficialismo, los bonos y acciones retrocederían. Increíble, pero real.

Fuente: sinmordaza.com

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