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Habló Fariña: razones de una confesión histórica

3 de mayo de 2016 16:10
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Habló Fariña: razones de una confesión histórica

El ex marido de Karina Jelinek tiene miedo pero está orgulloso de haber aportado datos clave a la justicia. Y cree que el kirchnerismo quiere vengarse manipulando el juicio oral por evasión.

Leonardo Jorge Fariña es el primer imputado de la historia argentina que colabora bajo la figura de "arrepentido" en un caso de lavado de dinero. Esa causa judicial , además, es la más trascendental que se haya investigado en la Justicia nacional sobre un delito ya de por sí complejo de desentrañar: involucra al socio de los últimos dos ex presidentes, Lázaro Báez; a bancos y financieras de la más importantes de Buenos Aires; a buena parte de los dueños de las compañías que manejaron la multimillonaria obra pública; a diferentes organismos estatales como el Banco Central, la Unidad de Información Financiera y la AFIP; y además se ramificó en otros expedientes "paralelos" que se abrieron sobre esta trama en Uruguay, Suiza y los Estados Unidos.

Fariña estuvo preso dos años. Sufrió una infinidad de penurias y situaciones tenebrosas en prisión. Fue el único encarcelado de los integrantes de la estructura política y privada, que él describió como "una red de saqueo para vaciar las arcas del Estado". Ayer fue entrevistado por Clarín y TN en un lugar que no se puede identificar por razones de seguridad.

Ya no siente vergüenza cuando habla con su papá, se alegra. Y espera poder explicarle las razones que lo llevaron a trabajar para Báez a su hijo, al que no ve hace al menos dos años, por decisión propia.

Ante Clarín, contó que tuvo mucho miedo tras declarar ante la Justicia durante 12 horas aquel primer día en el que develó la trastienda de lo que llamaba un plan "sistémico" creado y sofisticado por los Kirchner para "vaciar las arcas del Estado": "Calculo que se robaron el PBI de un año de la Argentina: 120 mil millones".

Conoció a los líderes de esa organización, y también al submundo financiero que permitieron vehiculizar parte del dinero obtenido en negocios que, confirma, fueron ilegales. Dice que sabe por experiencia propia, que sabe lo que son capaces de hacer con quienes rompen los códigos de silencio de lo que, según él, fue una especie de crimen organizado desde un Gobierno.

Durante la entrevista que le dio ayer a Clarín, Fariña le agradeció varias veces al Ministerio de Justicia por el modo en el que cuida el Programa de Protección de Testigos.

Sin embargo, al mismo tiempo, está convencido que lo acechan varios escenarios de peligro.

Uno de ellos es la posibilidad de volver a la cárcel debido a lo que considera que puede ser una venganza judicial promovida por los K: después de que él declaró como testigo en el caso de "La Ruta del Dinero K", el Tribunal Oral 1 de La Plata elevó de inmediato a juicio oral la causa por evasión que lo tuvo dos años preso. "No me dan las garantías constitucionales para defenderme", dice Fariña. Ese tribunal está alineado con la agrupación judicial kirchnerista llamada "Justicia Legítima".

El fiscal del caso de "La Ruta del Dinero K", Guillermo Marijuán, fue amenazado en medio de la pesquisa, al menos dos veces.

El juez, el doctor Sebastián Casanello, también: al inicio del caso, le aflojaron las ruedas de su auto.

Desde entonces, el fiscal promovió acciones judiciales contra el poder K que el magistrado aletargó, al menos hasta hace un mes atrás, cuando accionó de otro modo contra los principales imputados.

Fariña se animó a hablar y ahora espera que la Justicia actúe contra los verdaderos jefes de la organización delictiva que conoció por dentro.

No está arrepentido, dice, de haber contado a la Justica lo que afirma es su verdad, pese a que quizás sea condenado por eso.

En su momento, Fariña había intentado desmentir las investigaciones periodísticas sobre el caso diciendo que Jorge Lanata, del programa PPT -donde se reveló la trama de "La Ruta del Dinero K"- "quería ficción" y por eso "le había dado ficcion" cuando lo entrevistó en cámara oculta.

Ayer, mientras fumaba Parliament y comía chocolates, sonrió contando lo libre y bien que se siente levantándose cada día sin tener que sostener una mentira. Trabajando para el poder K, para la ex presidenta Cristina y su esposo Néstor, quedó en un laberinto tenebroso del que espera salir alguna vez.

Fuente: clarin.com

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