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Las historias de una marina mendocina en Haití

24 de abril de 2015 13:24
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Las historias de una marina mendocina en Haití

Alejandra Liliana Aguilar tiene 39 años y desde hace tiene que se desempeña en la Armada Argentina. Oriunda de San José, en Guaymallén, es suboficial primero y desde octubre del año pasado se encuentra desplegada en Haití en tareas de índole humanitaria.

La guaymallina que partió del desierto mendocino para lanzarse a la conquista del mar, es parte del Batallón Conjunto Argentino XX que integra la Misión de Estabilización de Paz en Haití (MINUSTAH) bajo el mandato de Naciones Unidas. El batallón está conformado por hombres y mujeres del Ejército, Fuerza Aérea y Armada Argentina; y la misión, a su vez, por militares de diferentes nacionalidades.

“Es así que nos encargamos de visitar orfanatos, escuelas, centros de asistencia médica, barrios, para brindarles apoyo, ya sea distribuyendo agua, comida o materiales”, amplió respecto de sus tareas.

“Es una experiencia única que sólo la conoce quien la vive y también ha sido muy emotiva en lo personal, porque cuando estamos lejos o vivimos una realidad distinta a la que estamos acostumbrados, uno descubre el valor de lo que tiene”, aseguró Aguilar.

En Argentina, volverá a desempeñar su especialidad como Furriel (administrativo naval) en la secretaría privada del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada en la Base Naval Puerto Belgrano.

Sobre trabajar en la Marina, Alejandra Aguilar definió: “Me gusta lo que hago y soy feliz haciéndolo, la Armada Argentina es para mí una elección de vida y deseo seguir cultivando experiencias; siempre me gustaron la disciplina, el respeto, la camaradería y el trabajo en equipo.” Para ella, servir a la Patria es “brindarle a mi país, todo lo que soy y lo que tengo”.

Tenía 17 años cuando decidió ingresar a la Armada en febrero de 1993 porque “siempre me gustó la idea de ser parte de una Fuerza aunque en mi familia nadie es militar; pero mi sueño era ingresar”. Lo cumplió y, a la vez, cumplió el de su mamá, “ella decía que si hubiera tenido un hijo varón le hubiera gustado que fuese militar… y como tuvo dos mujeres, se le cumplió el sueño conmigo”.

Aguilar confió que sus padres le dieron libertad para elegir lo que ella quisiera estudiar y cuando ingresó a la Armada, terminado el colegio secundario, la apoyaron, la acompañaron en la carrera naval y hoy se sienten orgullosos de ella.

“Extraño los domingos cuando se juntaba toda la familia en la casa de mi nona y ella amasaba tallarines o los asados de papá”, viajó con la memoria a Guaymallén, donde nació. Entre sus recuerdos están el paisaje mendocino y las escuelas donde asistió: el Instituto Profesor Arlinton Lucero (IPAL) y el colegio San José de las Hermanas Domínicas.

Sus padres, Ángela e Hipólito, y su hermana Marcela aún viven en el barrio San Javier de Guaymallén donde ella vivió toda su vida. Alejandra actualmente tiene su domicilio en Punta Alta, ciudad cercana a Puerto Belgrano, y está casada con Fabián Brítez quien también es suboficial primero Furriel de la Armada. Tienen dos hijos: Federico y Sofía y un nietito llamado Bautista.

Fuente: mdzol.com

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