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Las idas y vueltas de Juan Martín del Potro con la Copa Davis: del daño sufrido a hacerse leyenda

28 de noviembre de 2016 18:15
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Las idas y vueltas de Juan Martín del Potro con la Copa Davis: del daño sufrido a hacerse leyenda

Amigo de la épica, el tandilense protagonizó el regreso másespectacular del circuito y lo coronó con un éxito para el recuerdo

ZAGREB.- No la suelta. La abraza fuerte, muy fuerte. La mira. La sujeta. Y la vuelve a mirar con ternura. No cae, no entiende qué pasa. Está aturdido, eufórico, agotado y hasta con el dedo meñique izquierdo fisurado. Está en las nubes. Pensar que esa misma Copa Davis que ahora envuelve entre sus largos brazos, le generó muchos dolores de cabeza y heridas. La Davis llegó a representar para Juan Martín del Potro una competencia que le hacía daño, que no lo dejaba disfrutar plenamente de sus virtudes en el circuito y de los fuegos artificiales de su raqueta. Tantas veces lo apuntaron y cuestionaron por hechos directos o periféricos vinculados a esa bendita competencia. Tantas veces el propio jugador pensó si valía la pena seguir sufriendo. Paradójicamente, después de estar muy cerca del retiro por las malditas cirugías de muñeca izquierda que lo pusieron contra las cuerdas, el tandilense logra el título de una manera mágica. Amigo de la épica, Del Potro se convierte, sin dudas, en el máximo ídolo del tenis argentino moderno.

"No caigo. La verdad, no caigo. Gracias a los que no dejaron que me retire. Estuve muy cerca de no jugar más", dice el tenista que protagonizó, seguramente, el regreso más espectacular de la historia del tenis, incluso mundial. Porque en febrero, cuando volvió a jugar en Delray Beach y con el revés apenas empujaba la pelota, era 1045° del mundo y tenía una incertidumbre enorme; hoy, tras alcanzar el top 40 -podría haber escalado más posiciones si los Juegos Olímpicos y la Davis repartieran puntos-, se podrá ir de vacaciones aliviado tras obtener la Ensaladera, la medalla plateada olímpica, un ATP (Estocolmo, 250) y victorias ante Andy Murray, Novak Djokovic y Rafael Nadal. "Es soñado todo lo que me ha tocado vivir este año, pero mejor cierre no se podía dar. Es el mejor año de mi carrera", sentencia Del Potro, que tiene gran responsabilidad en la consagración. La victoria frente a Murray en la apertura de las semifinales, en Glasgow, fue legendaria por el presente del rival y el contexto, pero el éxito del cuarto punto contra Croacia, ante Marin Cilic (6° del mundo), tras remontar un 0-2 en sets, es magistral.

Desde su primera experiencia con la Copa Davis, Del Potro estuvo marcado por algunos momentos incómodos. Tenía 15 años cuando fue invitado por Gustavo Luza para ser peloteador en los cuartos de final ante Belarús, en Minsk, en 2004. El equipo se comió una paliza 5-0 y el clima que palpó en el vestuario fue muy triste. Debutó como jugador en 2007 ante Austria, por la 1ª rueda, en Linz. Con Luli Mancini como capitán, la Argentina ganó 4-1 y Del Potro obtuvo el punto que definió la serie, ante Jürgen Melzer, 6-2 en el quinto set. Con los años, protagonizó grandes partidos y, también, caídas angustiantes, como las de las finales ante España en Mar del Plata 2008 y Sevilla 2011. Discusiones con David Nalbandian y parte de la conducción de la Asociación Argentina de Tenis que ya no está en funciones, fueron focos de conflicto durante largos períodos. Pero desde fines de 2014, todo se fue acomodando, poco a poco. Y esta temporada, frente a Italia, regresó a la competencia después de cuatro años: había jugado por última vez en las semifinales ante la República Checa, en Parque Roca, cuando el equipo capitaneado por Martín Jaite cayó 3-2. Hasta la victoria del viernes pasado frente a Ivo Karlovic, Del Potro nunca había podido celebrar en una definición de la Davis. Aquí rompió varias marcas, porque nunca había ganado un partido en cinco sets luego de haber perdido los dos primeros.

Ahora, en las redes sociales y en los grupos de WhatsApp, se viralizan imágenes de San Martín con el rostro de Del Potro. Pero para que ello sucediera y se llegara a ese extremo con tinte heroico, el tandilense debió atravesar momentos de ingratitud, de incomprensión. Muchos lo señalaron y hasta llegaron a descalificarlo por una supuesta falta de coraje. Increíble en alguien que ha demostrado todo lo contrario, en los mejores estadios del mundo. Pero hay hinchas que acostumbran trasladar sus propias frustraciones a los referentes o símbolos populares. Pero el tiempo pone las cosas en su lugar. Y lo cierto es que Del Potro, con todo lo logrado, se convirtió en un impulso para las nuevas generaciones de tenistas y hasta colaboró para que la práctica del tenis se reactive en todo el país aproximadamente en un 30 por ciento, según pudo confirmar LA NACION. Su caso fue utilizado en charlas motivacionales y fue puesto como ejemplo de inspiración. "Me voy a seguir emocionando cada vez que lo vea a Juan Martín entrar en la cancha. Porque sé por lo que ha pasado. Ha sentido una gran responsabilidad en esta final, le costó. Pero antes de venir para acá le dije que esta final iba a ser mejor para él. No sabíamos si íbamos a ganar, pero sabía que iba a ser mejor. Y no me equivoqué", confesó Daniel Orsanic. Vaya si acertó el capitán.

Del Potro se quitó una gran espina que tenía clavada y lo logró con una categoría asombrosa que lo convierte en leyenda, en un prócer de la historia del tenis argentino.

Fuente: lanacion.com.ar

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