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Los incendios en La Adela, un drama sin precedentes del que habrá que resurgir

14 de enero de 2017 11:37
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El sábado 31 de diciembre de 2016 venía complicado con los incendios de campos del departamento de Caleu Caleu, en el sur de la provincia de La Pampa, con cabecera en La Adela.

Pero la tarde que prologaría la festividad no pudo ser peor. La noticia de la desaparición de Isaías Rui, de 19 años, mientras nadaba en el río Colorado, condicionó emocionalmente a los casi 4.000 habitantes del lugar.

Fue un momento de angustia. Los padres de Isaías, a quienes costó ubicar en el campo, regresaron a La Adela y estuvieron contenidos por amigos, vecinos y autoridades. Se siguió rastrillando el río, pero mirando de reojo lo que sucedía con el fuego.

Quedaba dicho. El cierre de 2016, y el inicio de 2017, no eran los ideales. El lunes 2 fue hallado el cuerpo de Isaías, pero a esa altura el calor, el viento y un fuego indómito pasaron a dominar la escena, y la vida de los lugareños.

“Fueron momentos de caos y de angustia. Nunca se había vivido algo así. Estuvimos rodeados por el fuego y en más de un instante dudamos sobre nuestro destino”, dijo Juan Ramón Barrionuevo, intendente municipal de La Adela, un NIC hecho y derecho, quien se había reunido con su familia e hijos para iniciar 2017.

Hasta ayer, el fuego ha consumido casi el 50% del millón de hectáreas de Caleu Caleu, el sitio más involucrado de La Pampa que, si se suma el sur bonaerense y la zona lindera de Río Negro, se llega a una afectación de 1,5 millones de hectáreas.

“He hablado con paisanos nuestros y un incendio de esta magnitud no se recuerda. Pasamos muchos, pero nunca así, con tanto daño”, agregó Barrionuevo, en el despacho principal de la comuna, donde recibió a los enviados de “La Nueva.”.

“El día 2 de enero fue terrible. El fuego pasó cerca del casco urbano, de la estación de servicio, de la planta de gas de TGS y de Oldelval (Oleoductos del Valle). Hubo mucha tensión entre la población”, contó.

Barrionuevo dijo que desde la municipalidad se hizo “todo lo humanamente posible” para evitar una tragedia, así como destacó el compromiso de los bomberos de la localidad y de Río Colorado.

“El fuego había tomado un frente, de muchos kilómetros, paralelo a la ruta 22. Defensa Civil estaba allí. Con cerca de 100 personas, en el límite del casco urbano hicimos unos cortafuegos que, entiendo, sirvió para controlar lo que se venía muy rápido por las ráfagas de viento de hasta 60 kilómetros”, dijo.

Los incendios en Caleu Caleu comenzaron en los primeros días de noviembre. Los focos dispersos que se originaron por tormentas eléctricas.

“Pero lo más intenso empezó cerca del 24 de diciembre. Los vientos venían del noroeste y hacían incontrolable cualquier estrategia de control”, sostuvo.

“A la noche se tranquilizaba y por eso no se podía trabajar con contrafuegos. A media mañana la historia se repetía. Y así cruzó todas las rutas que pudo, desde las principales, que son las 154 y 22”, dijo.

El otro caos estaba en las interminables colas de autos, camiones y ómnibus, que no podían avanzar por las cortinas de humo que impedían una adecuada visibilidad.

“Esta ruta (por la RN 22) es muy transitada y más en temporada alta. Pero también se cortó la 154. La gente estaba impaciente e incómoda. Era lógico”, relató Barrionuevo.

“Había turistas con chicos; y las temperaturas eran muy altas. Desde la comuna asistimos como pudimos, con agua, frutas y demás. Pero fueron momentos delicados, porque no se podía liberar el tránsito así nomás. Y entonces sucedió un accidente terrible, con dos personas muertas como consecuencia de los vientos, del humo y de los incendios. Aún tomando todas las precauciones, pasó”, sostuvo.

El fenómeno barrió con 100 postes que proveían de energía a Anzoátegui y que siguen la línea de la ruta nacional 22. Hoy se están reponiendo lentamente.

Muchos de los alambrados, que también dan a la ruta, estaban caídos, con todo lo que ello representa cuando hay animales dando vueltas y asustados. El fuego, con la bondades de un monte alto de caldén y de algarrobo, de día avanzaba por arriba, y de noche, más calmo, por abajo.

“En los momentos más complejos, y cuando el viento era de más de 50 kilómetros por hora, el avión hidrante no dio resultado. Trabajó el día (domingo) 1, porque estaba tranquilo, pero el 2, 3 y 4 no pudo volar por las ráfagas y porque las llamas eran muy altas”, indicó.

El avión bajaba en la pista que está a 12 kilometros de la localidad y se lo cargaba con 4.000 litros.

“El helicóptero dio más resultado, porque se pudo moritorear desde arriba y así fue más coordinado el trabajo de las cuadrillas”, dijo.

Las pérdidas, en animales, aún no se ha podido precisar en el departamento de Caleu Caleu.

“Hasta que no tengamos la nueva vacunación del Senasa no tendremos precisiones. Podemos ver animales quemados, pero sólo por los caminos donde podemos andar”, explicó el jefe comunal.

“Sí tenemos precisiones de los alambrados caídos. Se han perdido alrededor de 400 kilómetros. Hay que tener en cuenta que rehacer una legua (5 kilómetros) cuesta unos 300.000 pesos”, detalló.

Tras la terrible sequía de hace cuatro años, a la fecha se había recompuesto el 50% del stock ganadero. Hasta antes del inicio del siniestro, se calcula una existencia de entre 240.000 y 260.000 cabezas en Caleu Caleu.

“Debemos estar más cerca que nunca de los productores, ya que el municipio es netamente ganadero y, específicamente, de cría. Desde siempre, el municipio tuvo como recurso genuino el movimiento de hacienda”, aseguró.

“Por eso me desvivía para que los funcionarios de la Nación, más allá de lo protocolar, se dieran cuenta de la urgencia en la que nos encontramos”, declaró.

“El ministro (de Medio Ambiente) Bergman ya había estado y lo ecológico se puede entender, pero los productores tienen la necesidad urgente de alimentar a los animales”, agregó.

“El ministro Buryaile prometió 2.500 rollos para toda la provincia y estimamos que muchos recibiremos nosotros. También se lanzarán créditos de los bancos Pampa y Nación, a una tasa subsidiada del 12%”, agregó.

Barrionuevo dijo que con muy pocas lluvias, que no están anunciadas para los próximos días, el panorama se puede revertir.

“Esperamos que el de arriba tenga un poco de piedad --sonrió--. Con unos 30/40 milímetros nos podemos arreglar para arrancar. De hecho, con sólo 5 milímetros de estos días algo se empezó a observar”, aseguró.

Fuente: lanueva.com

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