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Independiente no se siente cómodo en casa, donde el murmullo lo saca de su eje

16 de abril de 2017 02:06
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Independiente no se siente cómodo en casa, donde el murmullo lo saca de su eje

Los Rojos llevan cinco partidos sin victorias en el Libertadores de América; una nueva decepción ante Atlético Rafaela (1-1)

Seis días después de una goleada que se suponía liberadora, Independiente reincidió en la decepcionante rutina de fallar de local. Atlético de Rafaela , un equipo que camina directo al descenso, fue un hueso duro de roer para el inestable conjunto de Holan, que apenas ganó un partido en lo que va del año. Ayer por la tarde, en el Libertadores de América, uno de los estadios donde más se sienten los murmullos, los Rojos una vez más quedaron expuestos ante su gente. No saben jugar en su propia casa.

Un dato será elocuente: Independiente no gana como local desde el 4 de diciembre del año pasado, cuando venció a River por 1-0, aun con Gabriel Milito como DT. Desde entonces, en esa condición, entre torneo local y Copa Sudamericana, empató cuatro veces y perdió una.

Con la misma fórmula que ante Patronato, Independiente buscó durante los primeros minutos el vértigo que lo llevó al triunfo hace una semana, cuando goleó a Patronato. Pero el intento, durante el amanecer del partido, fue un chasco. Con Erviti a media máquina (se iría lesionado antes del entretiempo), Rigoni pasado de revoluciones y Barco atrevido pero sin cómplices, el conjunto de Holan expuso su peor versión. Atlético de Rafaela, al tanto de la negativa estadística del equipo de Avellaneda de local, eligió -sin romper su estructura- manejar la pelota.

Con todas sus limitaciones al hombro, a Atlético le alcanzaron algunos pases triviales para poner nervioso a Independiente. Desde las tribunas empezaron los murmullos, toda una costumbre de los últimos años. Sobre el terreno el equipo llegaba tarde a la mayoría de los cruces. Erviti, el líder espiritual, les pedía a sus compañeros que se calmaran. A esa altura la histeria era de los Rojos y no de Atlético, un equipo condenado a dar sus últimos espasmos en la máxima categoría del fútbol argentino.

En un intento por profundizar la búsqueda por la derecha, Juan Manuel Llop, en el comienzo de la segunda parte, le dio lugar a Gabriel Gudiño, experto mediocampista por esa zona. Un minuto tardó en dar resultado. Gudiño se escapó por la banda, sacó un centro medido para Angelo Martino, quien conectó para abrir el marcador. Hubo un silencio largo apenas interrumpido por el solitario grito de gol de los jugadores de Atlético.

Independiente lucía desencajado. Holan vio que Meza sobraba en el partido y decidió reemplazarlo con Benítez, con menos panorama pero más directo. Iban seis minutos del segundo tiempo. El misionero, en su primer intento, vio que Gigliotti -que estaba a punto de salir- había encontrado un hueco. Ahí estuvo el empate. El centrodelantero definió de cuchara. En esa jugada el ex atacante de Boca convertía su primer tanto con la camiseta de Independiente y así saldaba una deuda.

Tras la igualdad, el encuentro se hizo de ida y vuelta. El medio campo fue apenas una zona de tránsito. Herido por su difícil lucha por conservar la categoría, la visita entendió que no podía resignarse al empate. A los 12 minutos pudo haberlo ganado, pero Campaña tuvo la atajada del duelo. Barco, a los 21, se internó en el área, apenas volcado a su izquierda, y cruzó un remate que se fue apenas ancho. El partido era eso: poca elaboración y arrestos veloces de los dos equipos. Mauro Albertengo, el hermano de Lucas, tuvo una de las últimas. Independiente contestó con Benítez. Lo pudo haber ganado cualquiera.

Fuente: lanacion.com.ar

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