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El ISIS pierde terreno y modifica su estrategia terrorista global

9 de julio de 2016 22:23
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El ISIS pierde terreno y modifica su estrategia terrorista global

La estrategia militar del ISIS comenzó a mutar. La idea original de establecer y expandir un territorio propio –convertido en Califato islámico– se va diluyendo ante la pérdida de territorio que le causó en Siria e Irak la ofensiva de las potencias mundiales. Frente a este revés, el grupo fundamentalista apunta ahora a intensificar sus tácticas terroristas, lo que lo convierte en algo aún más tenebroso.

Los últimos informes de los analistas de Inteligencia consideran que los bombardeos de la coalición internacional liderada por EE.UU., así como los ataques paralelos que lleva adelante Rusia, le habrían provocado a los extremistas una pérdida del 40% de territorio en Irak y del 20% en Siria, países donde estableció el Califato.

Es un dato significativo teniendo en cuenta que el ISIS construyó su estructura de poder a través de la conquista y control de terreno, a diferencia de la red Al Qaeda, y lo hizo mediante el despliegue de fuerzas militares convencionales que operaban como un Ejército y contaban con armas pesadas. Pero tras dos años de continuos bombardeos, el idílico “Estado” donde impera una forma feroz de ley islámica se derrumba.

La baja en el número de yihadistas en ese espacio es también representativo de la declinación que sufre. El ISIS llegó a tener unos 33.000 combatientes, mientras que ahora oscila entre 18.000 y 20.000. Aunque aquí hay un dato relevante: tendría cerca de 15.000 hombres dispersos en otros países como Libia, Egipto, Afganistán, Pakistán y Nigeria.

Los especialistas estiman que este número aún grande de combatientes diseminados por el mundo, más los jóvenes occidentales que entrenó el grupo y regresaron a sus países, son un peligro latente que convierten a esta organización en la más letal del momento.

“Los recientes atentados en distintas partes del mundo son una reacción a la creciente presión territorial que está sufriendo el ISIS, que se encuentra en baja”, afirma Matthew Henman, jefe del Centro de terrorismo y la insurgencia de IHS Jane. El general Gary Volesky, un alto jefe militar en Irak, señala que “se ha detenido la capacidad del grupo para llevar a cabo operaciones ofensivas a gran escala” en territorio sirio o iraquí.

El ISIS creció favorecido por potencias regionales –-países del Golfo Pérsico y Turquía– que buscaban debilitar a sus rivales: Siria e Irán. Pero en el último año hubo negociaciones de las grandes potencias, EE.UU. y Rusia, que disolvieron esa guerra fría entre Teherán y Riad: los yihadistas se quedaron sin respaldo.

The Soufan Group, una agencia de Inteligencia internacional que brinda servicio a gobiernos y empresas, considera que “la guerra civil en Siria no terminará pronto”. Y estima que el reclutamiento de nuevos combatientes ya no será porque se vean “atraídos por la perspectiva de un nuevo Estado”. A medida que el ISIS cambie su enfoque de atacar a sus enemigos extranjeros en su propia tierra o sus intereses en otros lugares, “el perfil de sus reclutas extranjeros también cambiará”, dice.

Lo mismo opina Andrew M. Liepman, ex subdirector del Centro Nacional Antiterrorista en EE.UU. “La atracción del ISIS era el Estado. La ideología atrajo a muchas personas, pero el destino era más importante: un idílico territorio sunnita. Cuando eso desaparezca, creo que gran parte del atractivo del ISIS se irá con él”, le dijo a The New York Time.

El ISIS, para los expertos, ya no tiene suficiente capacidad para organizar y dar logística a atentados en gran escala. Por eso recurre a “lobos solitarios”, individuos marginales o descontentos que adhieren a su doctrina terrorista.

“Los ataques del ISIS llevan un conjunto diferente de mensajes”, dice The Soufan Group. “Están los ataques de inspiración, en los que el ISIS no tiene ninguna participación, pero se atribuye la responsabilidad”. Este es el caso de San Bernardino, en EE.UU., o el del restaurante de Dacca, Bangladesh. Después están los atentados que buscan “enviar mensajes específicos relacionados con los países en los que se llevan a cabo”. Se refiere a los de Turquía y Arabia Saudita, dos países que en su momento dieron cierta cobertura a los extremistas, pero que ahora les soltaron la mano.

Fuente: clarin.com

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