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Jane & Payne: el encuentro de dos sabios de la mano de Boy Olmi

13 de abril de 2015 10:01
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El actor y director de cine argentino Boy Olmi presentó en Londres su última producción audiovisual “Jane & Payne”, evento que marcó la primera ronda de distribución y exhibición de la película en varios países de Europa, luego de una íntima presentación en pantallas privadas a fines del 2014 en nuestro país. La Embajada Argentina en la capital del Reino Unido invitó a Olmi a estrenar el film la semana pasada, y el director conversó sobre un proyecto que, aclara con vehemencia, “está hecho para el mundo entero”.

Jane & Payne es, ante todo, una historia de amor sin arrebatos ni erotismos, pero que demanda un frenesí de emociones cuando dos leyendas del conservacionismo, Jane Goodall y Roger Payne, se encuentran por primera vez en la Argentina, y sus convicciones y reflexiones sobre el destino del planeta confluyen en Chubut, en un remoto campamento que Payne construyó hace 40 años. Allí, rodeados de un reducido equipo de producción y sin más testigos que las ballenas patagónicas, los científicos de la selva y el océano trazan un bosquejo escrito de meditaciones, herencia de años de trabajo y protección ambiental.

A los 26 años, Jane Goodall viajó sola a la costa de Gombe (lo que hoy se conoce como Tanzania) sin título universitario y sin ningún conocimiento previo sobre chimpancés. No tenía experiencia de campo, sólo un sueño de niña de trabajar con primates. Así, se adentró en la selva por meses con una sólida determinación de observar a los animales, con la mente libre de preconceptos del campo científico. Nadie sabía mucho de ellos, nadie se había acercado tanto. Luego de meses de convivivencia, descubrió características inéditas de los chimpancés, como que cazaban mamíferos para comer y que no sólo utilizaban herramientas, sino que las construían. Estos hallazgos le permitieron filmar historias, escribir artículos, y ser reconocida mundialmente como una pionera en el campo. Hoy, Jane tiene 82 años y viaja 300 días al año por todo el mundo para difundir su tarea y conocer nuevos desafíos. Su fundación The Jane Goodall Institute trabaja para proteger a sus famosos chimpancés del Parque Nacional Gombe.

A los 26 años, Jane Goodall viajó sola a la costa de Gombe (lo que hoy se conoce como Tanzania) sin título universitario y sin ningún conocimiento previo sobre chimpancés. No tenía experiencia de campo, sólo un sueño de niña de trabajar con primates. Así, se adentró en la selva por meses con una sólida determinación de observar a los animales, con la mente libre de preconceptos del campo científico. Nadie sabía mucho de ellos, nadie se había acercado tanto. Luego de meses de convivivencia, descubrió características inéditas de los chimpancés, como que cazaban mamíferos para comer y que no sólo utilizaban herramientas, sino que las construían. Estos hallazgos le permitieron filmar historias, escribir artículos, y ser reconocida mundialmente como una pionera en el campo. Hoy, Jane tiene 82 años y viaja 300 días al año por todo el mundo para difundir su tarea y conocer nuevos desafíos. Su fundación The Jane Goodall Institute trabaja para proteger a sus famosos chimpancés del Parque Nacional Gombe.

Roger Payne es el señor de la ballenas. Biologista norteamericano, hoy vive en la Patagonia y nunca dejó de observar a la especie. En 1967 su trabajo cobró fama mundial porque descubrió el canto de las ballenas jorobadas. Además, luchó arduamente para crear conciencia contra la comercialización de los cetáceos y fue el primer científico que sugirió que la balleza azul y la ballena de aleta podían comunicarse con sonidos a través de los océanos. Admiró a Jane por años, su sentimiento fue correspondido, y fue recién en 2013 cuando los dos científicos pudieron conocerse gracias al proyecto.

“Esta película es la voz de dos sabios, que le hablan al planeta entero sobre lo que afronta la humanidad” comenta Olmi, quién organizó el encuentro, filmó las reflexiones y produjo el proyecto junto a su gran amigo Dylan Williams. “Comenzar a mostrar la película desde Londres me parece que es un buen punto de partida porque Jane nació en Inglaterra, y porque la película le pertenece a todos. Habla de los problemas que tenemos en común en los cinco continentes, de los peligros y las posibles soluciones”, explica el director, quién promete que luego de una extensa distribución el film estará disponible en Internet, con la intención de alcanzar una audiencia masiva.

La historia narra una reunión ilustre. Es, como dice su director, un encuentro entre dos energías: la tierra y el agua. “Elegí a estos dos representantes maravillosos de los dos universos. Son como el Ying y el Yang, fuerzas complementarias: hombre y mujer, los dos de 80 años. Son como Marte y Venus, son dos guerreros de la paz. Además como figuras tienen un carisma increíble, porque son muy sexys” comenta Olmi. El acercamiento entre Jane y Payne es por momentos nostálgico, sus análisis encienden una alerta sobre el panorama global y las amenazas que enfrentamos, pero su tono afable deja una grieta a la esperanza.

En términos de financiación, Olmi reconoce que el escenario es complicado, si bien Jane & Payne recibió un amplio apoyo social: “A mí me costó mucho, yo no conseguí dinero para hacer este proyecto, pero sí conseguí gente que se fuera involucrando. Ministros, gobernadores, empresas, ONGs, muchísima gente, muchos funcionarios de distintos sectores, desde el ministro Lino Barañao de Ciencia y Tecnología, hasta Enrique Meyer de Turismo, mucha gente en Chubut también. Es difícil hacer cine independiente en la Argentina y en cualquier parte del mundo. Es difícil ser independiente y es difícil hacer cine”. Más allá del panorama apático, el director confiesa que “en este momento hay razones para tener esperanza porque gente como ellos nos marcan el camino y yo creo que cada vez somos más los que estamos teniendo conciencia de que hay un cambio que tenemos que enfrentar”.

El film se presenta y promociona como una obra universal, un encuentro de magnitud global y un rincón de debate que involucra a millones. “Me parece que es el momento en que empecemos a pensar el mundo como una gran casa, y que dejemos de pensarnos de forma dividida. Inclusive Latinoamérica como dividida de todo el mundo, o África dividida de Europa. Esa fronteras existen en lo social y en lo económico, pero creo que las soluciones globales van a empezar a aparecer cuando el mundo se empiece a comportar globalmente. Yo estoy tratando de ver hacia allá, hacia donde me gustaría que fuera. Todavía no estamos allí, pero tengo la ilusión. Si no lo hacemos estamos en problemas, porque la situación es muy delicada” explica Olmi, quién asevera que su producción es “absolutamente política, y políticamente correcta”.

Fuente: mdzol.com

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