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López, un inconformista que no está a gusto ni cuando remonta 10 puestos

19 de febrero de 2017 03:15
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López, un inconformista que no está a gusto ni cuando remonta 10 puestos

Frente a la mayor cantidad de público en tres años en Puerto Madero, Pechito largó último y rescató un punto; "lástima el resultado", opinó

"Me voy con bronca. No puedo decir otra cosa. Por cómo se dio la carrera, podría haber terminado sexto, y habría sido mi mejor resultado en la Fórmula E ".

José María López largó último ante un montón de fanáticos que habían ido a verlo, y que hicieron del tercer E-Prix de Buenos Aires el más concurrido del historial, y acabó 10º, sumando otro punto y repitiendo el resultado de Marrakesh, Marruecos. Pero su inconformismo a veces le gana. "Por lo menos me queda la satisfacción de que vi un progreso", alcanzó a decir como para que no quedara el sabor a pálida. Quería dar mucho más a su gente.

Ya lo había anticipado en la semana a la nacion: no estaba como para ser protagonista principal. No se proyectaba vencedor -como sí sucedía cuando corría en Termas de Río Hondo por el Mundial de Turismo-, pero sí cerca de la punta. Eso imaginaba su familia, que se reunió en las tribunas para apoyarlo: sus padres, José y Mabel; su hermano Gaspar; sus suegros, Raoul y Marie (su novia, Vicky, se quedó en Europa). "La pista es linda, muy entretenida para manejar", se entusiasmaba.

Quizás engañó un poco el resultado de la primera prueba del día, cuando López marcó el mejor tiempo; de no haberse suspendido inmediatamente la sesión por un accidente del portugués Antonio Félix Da Costa, se lo habrían bajado.

Y el panorama se oscureció sorpresivamente cuando en su segunda vuelta de clasificación, pasado el mediodía, el DSV-02 del cordobés se puso de costado en la esquina de Rosario Vera Peñaloza y Julieta Lanteri, la curva 6 del circuito de Puerto Madero que ya es historia.

Al golpear contra el muro se rompió tanto la suspensión trasera derecha del coche como el optimismo de su conductor. "Nos vamos sin entender qué pasó. Entré a esa curva al mismo ritmo, a la misma velocidad que la vuelta anterior. Pisé el freno y fue como si hubiera puesto el freno de mano: el auto se descontroló. La telemetría no indicó nada raro", explicó con detalle a la nacion.

Ese golpe lo condenó a largar último, "cuando podría haber estado entre los cinco primeros de la partida", y con el auto dañado. Un cóctel de pesimismo para un piloto que no estaba del todo conforme con la puesta a punto y que, siendo agresivo, se veía obligado a aplicar una estrategia distinta para avanzar.

"La idea era estirar la parada todo lo que se pudiera y atacar con el segundo auto", reveló López. Pero, según él, también ese coche tuvo problemas: "El software de la batería me indicaba que consumía más energía que la que realmente gastaba. Entonces, al atacar debía estar pendiente del consumo", explicó.

Las tribunas aplaudían cada avance suyo: antes de cambiar el auto había alcanzado el 14º lugar, dejando atrás a Ma Qing Hua, Maro Engel, Nick Heidfeld y Da Costa y aprovechando los retrasos de su compañero. Sam Bird, y Adam Carroll. "Engel estuvo muy duro y en una ocasión me tiró contra una pared. También Da Costa me hizo perder tiempo para pasarlo", se quejó el cordobés, que adujo haber perdido "tres posiciones" en la detención.

En la segunda parte quedaron atrás Stéphane Sarrazin y Robin Frijns, mientras se retrasaba Felix Rosenqvist. "En la última vuelta el equipo me informó que estaba 11º, a un puesto de la zona de puntos, así que me jugué con la última maniobra", aludió a la superación a Mitch Evans. El premio fue el 10º lugar. En otro punto del globo, López lo habría celebrado. En Argentina le supo a poco. "Lástima el resultado", dijo al salir del exhausto DSV-02.

-¿Por qué hubo tantas piñas en la clasificación y casi ninguna en la carrera, lo cual lo habría favorecido?

Así concluyó, ya resignado. Sumó otra unidad para el certamen: está 16º, con dos, muy lejos de las 75 del campeón, el suizo Sébastien Buemi (Renault), invicto en la temporada: en Buenos Aires sumó su tercer triunfo en las tres fechas, delante del francés Jean-Éric Vergne y de Lucas Di Grassi. "La diferencia de Renault es clarísima y en este campeonato ya no se puede hacer nada", sintetizó el brasileño, que ni siquiera estaba a gusto con su top 3. Estos pilotos top nunca se conforman...

Fuente: lanacion.com.ar

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