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“Le gané la batalla a la guerra”

22 de octubre de 2016 22:20
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Desafío. Una adolescente siria de 17 años, postrada en silla de ruedas, huyó del conflicto y atravesó seis países para buscar refugio en Alemania. Una historia extraordinaria, que plasmó en un libro.

"Necesitas ser ingenioso, saber un poco de inglés, tener un celular, un poco de dinero, una cuenta de Facebook, WhatsApp y, en mi caso, una hermana que empuje tu silla de ruedas”, dice con naturalidad e ironía Nujeen Mustafa, una refugiada siria de sólo 17 años que huyó de la guerra atravesando 5.600 km de hostilidad y dificultades para poder finalmente instalarse en Alemania.

Su caso es extraordinario, y un ejemplo de voluntad y perseverancia que plasmó en un libro biográfico que esta semana presentó en la Feria del Libro de Fráncfort, el mayor evento literario del mundo. Pese a su corta edad tiene a sus espaldas una vida intensa que comienza en Aleppo, la histórica ciudad siria arrasada por la guerra. El año pasado llegó a Alemania, después de recorrer en silla de ruedas Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia.

El libro, titulado simplemente “Nujeen”, comienza con el relato de los primeros días de la guerra civil, para luego continuar con la escalada de la violencia que terminó con la decisión de su familia de huir del país árabe. “Perdóname Siria”, murmuró la adolescente al cruzar la frontera con Turquía. Sus padres, que son demasiado mayores para el viaje, se quedaron en territorio sirio y dejaron que Nujeen y sus hermanas siguieran el viaje hasta Alemania.

La joven contó en el texto el aterrador viaje en barco hasta Grecia. Su tío tuvo que conducir el timón de esa nave, utilizando las endebles nociones sobre navegación que había aprendido en YouTube. Nujeen y sus hermanas, en tanto, tuvieron que enfrentarse a muchos pasajeros que querían deshacerse de su silla. Una vez en tierra, debió que soportar a traficantes inescrupulosos, campos de refugiados superpoblados y las agresivas policías fronterizas de los diferentes países.

Pero también conoció momentos de solidaridad, como cuando muchos migrantes la ayudaron a avanzar turnándose para empujar la silla de ruedas. Cuando le preguntaron cómo hizo para encarar con tanto positivismo las dificultades que se le presentaron en el camino, sólo respondió: “No tengo tiempo para estar triste”.

El periplo vivido no le hizo perder en ningún momento la sonrisa. “En momentos duros echaba mano de técnicas psicológicas; me gustan los juegos mentales y eso me ayudó a controlar el miedo. Además, me he impuesto la regla de no mirar fotografías desagradables, no me quiero convertir en una psicópata”, bromea.

Mustafa padece polio desde su nacimiento, una dolencia que la mantiene postrada en una silla de ruedas. Hasta que llegó al país centroeuropeo nunca había pisado la escuela. Es autodidacta y su formación tiene como origen sus propias inquietudes y un gran afán de superación. El inglés fluido que habla lo aprendió viendo la serie estadounidense “Days of our life”. “Estoy acostumbrada a utilizar el oído y a no tener la presión de los exámenes”, argumentó con humildad durante la presentación de su libro, acto que utilizó para reivindicar a los refugiados y reclamar ayuda internacional.

“Gané la batalla a la guerra. Aquí sabemos que somos invitados y que debemos respetar a nuestros anfitriones, pero que seamos diferentes no es una excusa para estar en nuestra contra”, declara. “El término ‘refugiado’ debe recuperar su significado original, hay que corregir el término de nuevo y nadie debe tenernos miedo”, completa.

Desde que llegó a Alemania, en septiembre de 2015, Nujeen va al colegio, en donde ya logro hacer amigos. En un momento en que aumenta la desconfianza de grupos xenófobos hacia los refugiados en Alemania, Nujeen asegura que este clima no ha cambiado su opinión sobre los alemanes.”Puedo comprender por qué algunas personas pueden estar asustadas. Los refugiados deberían comprender esto y respetar la cultura y el modo de vida de los alemanes. Somos invitados y debemos dar una buena impresión”, dice con una sonrisa.

Es más, señala que si pudiera entrevistarse con la canciller Angela Merkel aprovecharía para agradecerle su política de recepción de refugiados que viene aplicando.”Vamos a mostrarle al mundo entero que el resultado de esa política va a ser bueno, que ella puede estar orgullosa y decir ‘Yo tenía razón’”, remarca.

También hace hincapié en la importancia global que tiene una guerra como la que se está desarrollando en Siria desde el 2011. “La gente piensa en la crisis siria como algo que pasa muy lejos de ellos y de la cual no deberían hacerse cargo”, se lamentó, para luego agregar: “Espero que este libro tenga un impacto, aunque solo sea en una persona”. El mensaje que quiere transmitir con su biografía, apunta, es que “es una superviviente, no una víctima”, una diferencia sustancial para la joven siria.

Su historia es tan impactante que incluso la adolescente paquistaní Malala Yousafzai, ganadora del Nobel de la Paz, dijo que la considera una fuente de inspiración. “Ella dijo que soy su heroína, lo que es un poco raro para mí, porque fue ella quien mostró que las niñas pueden cambiar el mundo”, comentó Nujeen.

La joven siria quería llegar a Europa para convertirse en astronauta, conocer a la reina de Inglaterra y aprender a caminar. Pero aclaró que la vida le ha enseñado que siempre hay que tener un plan B. “Voy a hacer todo lo que está en mis manos para cumplir mis sueños, pero si eso no funciona voy a seguir escribiendo para convertirme en una verdadera escritora. Tengo mucha imaginación”, asegura.

Fuente: clarin.com

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