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Leo Mayer, la mejor radiografía de una preocupante actualidad

20 de enero de 2015 02:15
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Leo Mayer, la mejor radiografía de una preocupante actualidad

El Yacaré fue el único que triunfó de los seis argentinos que debutaron en Melbourne; sin Del Potro, con Mónaco evaluando el retiro y una generación a la que le cuesta dar el salto, la realidad nacional extravió el brillo del pasado

MELBOURNE.- Michael Smith es, para los amigos, Miguel. Pasó la barrera de los 70 y, desde nuestro país viajó hasta aquí para seguir el Abierto de Australia , pero sobre todo, para alentar a los argentinos, a los que acompañó uno por uno desde los asientos del cada vez más grande Melbourne Park. Socio del Buenos Aires Lawn Tennis Club, después de un rato bajo el sol, Michael se quita el saco y deja al descubierto la camiseta de la selección nacional que revela su alma albiceleste. Muy cerca, Pablo, que vino a trabajar aquí de manera temporaria, también se muestra de celeste y blanco, y debajo de la tribuna techada de la cancha 8, ambos cantan: "Olé olé olé/ Leo Leo"; los acompañan una decena de compatriotas más, y hacen sentir el reconocimiento para Leonardo Mayer, el único argentino victorioso en el arranque del primer Grand Slam de la temporada.

Sin Juan Martín del Potro , tal como sucedió durante casi todo 2014, la representación nacional en los Grand Slams queda en manos del Yacaré. Acaso por experiencia, otro poco por el nivel y la madurez que alcanzó, Mayer ya se acostumbró a esa tarea. Además, con Delpo con la muñeca izquierda maltrecha (viajó a EE.UU. para ser examinado por el cirujano Richard Berger), con Juan Mónaco evaluando colgar la raqueta definitivamente y con una generación que está creciendo pero que no luce brillante como la Legión, la figura de Mayer como estandarte del tenis albiceleste en 2015 es lo que se puede esperar, incluso más allá de los Slams. La aproximación de la gira sobre polvo de ladrillo puede resultar positiva, aunque puede marcar una realidad a medias.

"No es algo que me ponga más nervioso. Es una lástima que Juan Martín no esté acá, pero yo hago lo mío y listo; después, si hay más gente que me quiera ir a ver, que vaya, pero la verdad es que no es algo que me cambia, no pasa nada. Con Juan Martín hablé, y también crucé algunos mensajes. Espero que se recupere pronto", cuenta sobre esa situación de ser el argentino que mejor terminó en el ranking en 2014, pero que en la previa del Abierto quedó opacado por todo lo que generó el frustrado regreso de Delpo.

Fiel al bajo perfil, Mayer ensayó un saludo modesto y aceptó sacarse alguna de las ahora rutinarias selfies con los integrantes de la banda argentina en Melbourne, minutos después de un triunfo por 6-3, 6-3 y 6-2 sobre el local John Millman; un éxito burocrático para un jugador que está ubicado dentro de los 30 mejores del mundo. Pero también el único éxito entre seis representantes de nuestro país en un Grand Slam, acaso donde mejor queda expuesta la situación de cada jugador, pues todos quieren rendir al máximo aquí, donde se juegan los puntos importantes, hay premios suculentos y se deciden muchas cosas. Para Mayer, fue su segundo triunfo en Australia en seis participaciones, de donde se había ido cuatro veces en el debut, además de no pasar una qualy, en 2007. Pasó mucho tiempo desde entonces, y ahora la misión es llegar un poco más lejos, ampliar el horizonte. Aunque él vea las cosas desde otro punto de vista.

"Por ahí la gente empieza a pedir que uno mejore lo del año pasado, pero no es tan fácil. Vamos a ver cómo va este año, recién empezamos. Estoy bien, pero priorizo mucho la parte física, es importante no lesionarme; trato de jugar y de cuidarme todos los días. El año pasado quedé agotado después de la Copa Davis -el repechaje de permanencia en el que la Argentina venció a Israel-, terminé un poco mal de la espalda, pero me tomé un tiempo para recuperarme, que fue importante, y este año lo empecé bien, con un buen torneo, así que espero que siga la buena racha", explicó Mayer, que viene de alcanzar la semifinal de Sydney.

-No, no me ilusiono. No voy a decirlo... el año pasado me fue muy bien sin ilusionarme, jugando todos los partidos y sin ponerme ninguna meta. Vamos a jugar: si se gana, bien, y si no, me voy a mi casa, eso es todo.

Podría pensarse que se trata de una cábala. Pero no, el Yacaré camina con pasos cortos; siente que así le va mejor, sin presiones de por medio, pese a ser la bandera argentina en el circuito. Trata como un tesoro su espalda, la que lo tuvo a maltraer durante años, pero que le dio un saludable respiro en la temporada pasada. Le tocará medirse en la 2da rueda con Viktor Troicki, el serbio que viene de ganar Sydney.

Con otro ánimo está Pico Mónaco, con más de diez años en el circuito sobre su espalda. También está esa espalda que lo traiciona, le genera dolores que le quitan la capacidad de competir. Contra el italiano Simone Bolelli, terminó sacando a menos de 140 kilómetros por hora, una velocidad fácil de devolver para muchos. Pico volvió a despedirse en la 1a rueda de un Grand Slam -la cuarta en los últimos cinco que disputó-, y en cierto modo, dio señales que en este momento sufre el tenis, más que disfrutarlo. Y que el final de su carrera, acaso, no está tan lejos.

"Hay un poco de falta de confianza, y eso hace que no aproveche mis chances, y todo se hace cuesta arriba. Ya venía con dolores, pero aquí forcé el servicio, empecé a darle fuerte y al final me costaba muchísimo; saqué a baja velocidad por no sacar de abajo. Entonces siento que doy ventajas, me desilusiono cuando me pasa eso. Hice lo que pude hasta el final. A esta altura de mi carrera es feo, no me gusta competir así, no es mi esencia ni me quiero ir así de una cancha, pero es lo que toca", contó Mónaco, todavía con la bronca, y un poco de tristeza también a cuestas, apenas minutos después de irse vencido de la cancha 6, luego de un 6-3, 3-6, 6-3 y 6-1 para Bolelli.

-Es difícil tener objetivos a largo plazo porque me cuesta. Cada vez me está costando más? me cuesta más salir de la Argentina, me cuesta todo; esto que me pasa, pesan las lesiones, y tener que recuperarse, y no estar al cien por ciento hace que uno empiece a pensar cosas raras, te pasan muchas cosas por la cabeza. Es una situación complicada, entrenarse duro, y no poder estar al cien por ciento para competir. Entonces es difícil proyectar algo. Así, prefiero ir día a día, y ver cómo estoy, y disfrutar lo que dure..

Fuente: canchallena.lanacion.com.ar

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