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Leve avance de Argentina en el índice mundial de la corrupción

25 de enero de 2017 14:51
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La Argentina tuvo una pequeña mejora en el Indice de Percepción de la Corrupción (IPC) que midió la fundación Transparencia Internacional (TI) durante 2016, al pasar de tener 32 puntos a 36, siendo que 0 muestra altos niveles de corrupción en el Estado y 100, muy bajos.

Se trata de la primera medición durante el gobierno de Mauricio Macri, luego de años de consecuentes caídas en ese puntaje que realiza TI con sede en Berlín y cuya sucursal local es Poder Ciudadano, que preside Hugo Wortman Yofre. Es como el puntaje de un estudiante y 36 puntos, sería como tener un desaprobado de 3,6 en el boletín de la secundaria que tiene 10 como máximo.

Además, en el ránking que realiza TI en base a ese puntaje nuestro país quedó en la posición 95 sobre 176 países. En el 2015 –el último año de Cristina Kirchner- había quedado en la ubicación 107 pero había, en ese momento, 8 países menos en la encuesta internacional. A nivel latinoamericano, nuestro país está delante de Perú y atrás de Colombia.

El director ejecutivo de Poder Ciudadano, Pablo Secchi, dijo que Argentina “sigue siendo vista como un país con altos niveles de corrupción”. Se trata de una percepción porque la corrupción como estaba escondida detrás de un pacto de silencio entre el empresario que paga sobornos y el funcionario que la recibe no hay un índice oficial. Según una auditoría del Consejo de la Magistratura, en los juzgados federales hay 2000 causas por corrupción abiertas, y que en los últimos veinte años se investigaron y concluyeron otras 4000 que dejaron solo cinco condenados, entre ellos la ex secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray. Entre los encuestados consultados por TI y los índices de organismos como el Banco Mundial seguramente influyeron los procesamientos de Lázaro Báez por lavado de dinero en la causa por la ruta del dinero K y los de Cristina Kirchner en dólar futuro y direccionamiento de la obra pública a favor de Austral Construcciones.

“El pequeño “avance” a nivel global puede responder a que el gobierno anterior era percibido –y en mayor medida, en los últimos años- como altamente corrupto, y un cambio de gobierno, en principio, puede hacer que esa percepción baje”, añadió Secchi.

Otro de los aspectos que pudo haber influido en la leve mejora de la percepción “fue la sanción de normas que se consideran clave para la lucha contra la corrupción, como la ley de acceso a la información pública y la ley de colaborador eficaz o arrepentido”, dijo Secchi. Estas normas pueden incidir favorablemente sobre la posición en el índice. Pero, más allá de esos avances en materia normativa, “Argentina avanzó solo 4 puntos en un índice que mide de 0 a 100 la percepción de corrupción en el sector público, por lo que en líneas generales, la percepción sobre corrupción en el Estado sigue siendo muy elevada”, consideró Secchi.

A nivel mundial, el caso de las offshorse en manos de políticos y empresarios que demostró la investigación Panama Papers del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y los casos del Lava Jato y Odebrecht en Brasil fueron los que más influencia tuvieron. “En demasiados países, las personas se ven privadas de sus necesidades más básicas y se acuestan con hambre cada noche debido a la corrupción, mientras los poderosos y corruptos gozan impunemente de una vida de lujos”, expresó el ex fiscal peruano José Ugaz, presidente de Transparency International.

El 69 por ciento de los 176 países incluidos en el IPC de 2016 obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción), y esto dejó en evidencia el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público a nivel mundial. Este año, fueron más los países que descendieron posiciones en el índice que los que escalaron puestos, y esto alerta sobre la necesidad de tomar medidas urgentes.

Los casos de corrupción a gran escala, desde Petrobras y Odebrecht en Brasil hasta el expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, "muestran cómo la colusión entre empresas y políticos arrebata a las economías nacionales miles de millones de dólares de ingresos que se desvían para beneficiar a unos pocos, a costa de la mayoría", dijo Ugaz, quien investigó como fiscal la corrupción del ex presidente peruano Alberto Fujimori. Este tipo de corrupción a gran escala y sistémica redunda en violaciones de derechos humanos, frena el desarrollo sostenible y favorece la exclusión social.

Dinamarca y Nueva Zelanda muestran los mejores resultados, con puntuaciones de 90, seguidas de cerca por Finlandia (89) y Suecia (88). Si bien ningún país está exento de corrupción, los países en el extremo superior comparten características de gobierno abierto, libertad de prensa, libertades civiles y sistemas judiciales independientes.

Por décimo año consecutivo, Somalia tiene los peores resultados del índice, con apenas 10 puntos esta vez. Sudán del Sur se ubica en el penúltimo puesto, con una puntuación de 11, seguido por Corea del Norte (12) y Siria (13).

El IPC 2016 se calcula utilizando 13 fuentes de datos de 12 instituciones distintas que recogen las percepciones sobre corrupción de los últimos dos años. Los países con mejoras este año han sido Surinam, Bielorrusia, Timor Oriental, Myanmar, Guyana, Georgia, Laos, Argentina, Corea del Norte, Burkina Faso, Cabo Verde, Turkmenistán, Santo Tomé y Príncipe, y Afganistán. Los países que más descendieron en la clasificación fueron Qatar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita, Chipre, Lesoto, Jordania, Siria, Macedonia, México, Sudán del Sur, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, República Centroafricana, los Países Bajos, Mozambique, Trinidad y Tobago, Ghana, Yemen y Yibuti.

Fuente: ieco.clarin.com

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