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La lucha de Ricardo Piglia por su salud

4 de enero de 2016 23:55
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Pocos días atrás, en la marea de balances y listas de lo mejor del año, varios suplementos literarios, no sólo argentinos, eligieron Los diarios de Emilio Renzi, de Ricardo Piglia (74), como el mejor de 2015. Ahora Piglia, de cuya delicada salud sabe hace tiempo el mundillo literario, es noticia por la pelea, pública y jurídica, que tuvo que dar para que la prepaga a la que está afiliado, Medicus, le provea un medicamento nuevo en cuyo protocolo ha sido incluido y aceptado.

En 2013, a Piglia le diagnosticaron ELA -esclerosis lateral amiotrófica-, la enfermedad que se hizo famosa por la campaña del baldazo de agua. Esa campaña, que viralizó fotos de celebridades tirándose agua fría por la cabeza, tenía como objetivo presionar para que este mismo medicamento en fase experimental, llamado por sus siglas GM604, se probara en pacientes.

Piglia recibió dos tratamientos con esa droga, cuyo costo pagaron amigos y familiares que hicieron una colecta -la droga es cara, se habla de 100.000 dólares por aplicación-. Ante la negativa de la prepaga de proveerla, el juez Iván Garbarino dictaminó, el 9 de noviembre pasado, que estaban obligados a hacerlo. Sin embargo, aún con el dictamen, la situación no cambió.

El artista Roberto Jacoby inició una campaña en el sitio change.org para denunciarlo. La plataforma envió un mail: Ricardo Piglia necesita tu firma. En un día, reunieron 35.000. Como respuesta, ahora la prepaga dice que se hará cargo .

Desde el diagnóstico, el autor de Respiración artificial y Plata quemada, uno de los más importantes escritores argentinos vivos, tuvo un deterioro rápido.

"El avance fue por momentos abrupto. Piglia no puede moverse, tiene afasia completa y utiliza para comunicarse un dispositivo que lee su movimiento ocular y lo interpreta. Gracias a ese dispositivo pudo escribir su último libro. Porque su cerebro está perfecto, esta enfermedad transforma el cuerpo en una cárcel", contó a TN.com.ar su sobrino, Germán Maggiori, también escritor.

La ELA no tiene cura, pero la droga GM604 mejora notablemente la calidad de vida de los que la padecen. Así lo atestiguan los allegados a Piglia, mientras esperan que, ahora sí, la situación se destrabe.

Fuente: tn.com.ar

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