Bachelet le pone límites a la coalición: "Yo tomo las decisiones"

16 de diciembre de 2013 11:53

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Bachelet le pone límites a la coalición: "Yo tomo las decisiones"

SANTIAGO, Chile.- La flamante presidenta reelecta, Michelle Bachelet, entregó ayer las primeras definiciones de lo que será su segunda administración desde marzo de 2014, dejando más que claro que no aceptará intromisiones de los partidos políticos de la Nueva Mayoría en el manejo de su gobierno ni tampoco en la conformación de su gabinete.

"Ellos han entregado todo el respeto a que las decisiones las voy a tomar yo en términos de gabinete y de lo que serán las conformaciones de los gobiernos regionales. Y ésa es una relación clara entre nosotros", dijo Bachelet, tras reunirse con los presidentes de los partidos que conforman la coalición opositora.

De esta manera, la futura presidenta marcó un fuerte distanciamiento con lo que fue su anterior gobierno, en el cual privilegió, quizás exageradamente a juicio de muchos, los equilibrios partidarios y de género en desmedro de su diseño inicial y sus promesas de campaña.

"Acá hay un programa de gobierno claro, el cual nos hemos comprometido con la ciudadanía a llevar adelante (...) Yo voy a definir los criterios para cada sector y luego veré los perfiles de las personas y daré a conocer los nombres", explicó Bachelet, al anunciar que nombrará a su futuro gabinete durante la segunda quincena de enero.

En el entorno de Bachelet, contaron a LA NACION que su premura se debe a la proximidad del fallo que emitirá el 27 de enero la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) respecto del diferendo marítimo con Perú, que tiene en juego un paño de 38.000 kilómetros cuadrados frente a las costas del océano Pacífico.

"Soy una convencida de que todos tenemos que ponernos detrás del presidente de la República. Nosotros hemos tenido una política de Estado en este tema", aclaró la ex secretaria general de la ONU-Mujeres, al reconocer la continuidad que se le han dado a las relaciones internacionales en los sucesivos gobiernos desde 1990.

De esta forma, y pese a que no asumirá hasta quince días después, Bachelet pretende esperar el fallo de la CIJ con un canciller y un vocero ya en funciones, cargo este último que podría ocupar su actual vocera de campaña, Javiera Blanco.

Entre los posibles nombres para la cancillería ya empieza a tomar consenso el del ex ministro de Defensa y embajador en Estados Unidos de Bachelet, José Goñi.

Tampoco se descartan otras figuras como el ex embajador en la Argentina Luis Maira, el ex director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Juan Somavía, el empresario Máximo Pacheco y el economista democristiano José de Gregorio.

La intensa agenda protocolar de Bachelet incluyó ayer la visita del presidente Sebastián Piñera (ver aparte), del presidente del Senado, Jorge Pizarro; del presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Eluchans; del presidente de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros, y de miembros del Episcopado y de las iglesias evangélicas.

Por lo visto en las últimas horas, la transición de gobierno promete, por lo menos en apariencia, una colaboración a toda prueba por parte de la administración saliente. Ayer, tras un comité político de Piñera y su gabinete, la vocera de gobierno, Cecilia Pérez, anunció que a comienzos de enero se llevará a cabo una nueva reunión de trabajo entre el presidente y su sucesora. "Vamos a hacer un traspaso de mando transparente y contundente, para que a la próxima presidenta le vaya bien, por el bien de Chile, pero siempre defendiendo nuestras ideas", dijo Pérez.

Pero los ecos de la alta abstención electoral, cercana al 58%, no dejaron de escucharse: para la derecha, la baja tasa de votantes restó representatividad a los cambios estructurales que pretende Bachelet. "La presidenta electa no tiene la representatividad ni el mandato para tomar posiciones extremas", dijo el senador de la UDI, Jovino Novoa.

En defensa de Bachelet salió, entre otros, el presidente del Senado, el democristiano Jorge Pizarro.

"Este triunfo es total y absolutamente categórico. No puede ser cuestionado por nadie. La propuesta de Bachelet ha sido ratificada por los chilenos en nueve meses en sucesivas elecciones", rebatió Pizarro.

"No estoy de acuerdo con que esto le resta representatividad o legitimidad a la recién electa presidenta (...) Es un problema de representatividad de nuestro sistema político. Llegó la hora de la renovación y todos, el gobierno saliente y el entrante, deben abocarse a recuperarla", dijo a LA NACION el analista político y director de Adimark, Roberto Méndez..

Del editor: qué significa.

Sólo el carisma de Bachelet logró unir a facciones tan disímiles, y ahora la presidenta electa quiere demostrar quién está al mando.

Fuente: lanacion.com.ar

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