Con la caída del puente se fue parte de la historia de Orán

16 de marzo de 2015 00:30

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Con la caída del puente se fue parte de la historia de Orán

El pasado 6 de marzo una parte de la historia de Orán fue arrasada literalmente por el agua del río Colorado. Fue sin duda una experiencia muy triste que perdurará por mucho tiempo en la memoria de los oranenses. Quienes soñaron con una vida mejor en el norte salteño y transitaron sus calurosos rieles en otros tiempos no podrán olvidar aquel viejo puente ferroviario.

El viaducto fue franqueado muchas veces por aquellos jóvenes, hoy abuelos, que llegaban a Orán en búsqueda del progreso que vislumbraba la región en el siglo pasado.

Por allí llegaron españoles, turcos, judíos, israelitas, sirios y de todos los pueblos del mundo que venían a forjar con su trabajo el crecimiento del Valle del Zenta.

Fueron 100 años de vida y muchas historias en cada uno de sus vagones los que trajeron al norte, los inmigrantes con sus sueños de progreso.

Cuánta gente lo franqueó en las viejas máquinas a vapor y cuántos disfrutaron de domingos en familia en el río Colorado y con el puente de hierro como un testigo inmutable.

Hace unos días, sin dudas, se desmoronó parte de la historia. En cada tramo que arrastraba la corriente se fue un pedacito de vida, de niñez, de recuerdos y de calores atemperados en el río mirando la imponencia del puente, festejando cada vez que pasaba un tren, para luego abrazar al valiente que soportaba el estruendo de sus rieles sin chistar.

"Los viajes en tren de mi niñez y el miedo que despertaba el ensordecedor ruido que me obligaba a refugiarme en la falda de mi madre se fueron, y con el puente ferroviario se perdió un pedacito de mi niñez", es el recuerdo de Sandra.

Cómo dolió la caída de ese puente, cuánta gente sufrió al sentirlo crujir, como si expresara el dolor de ser arrastrado por la correntada. Aunque muchos creen que al puente centenario no lo volteó la creciente, lo hizo la desidia de quienes tenían que cuidarlo.

"Si me parece ver a mi padre entre esos hombres que vinieron desde sus lejanas y queridas tierras a afincarse en estas latitudes buscando un mejor pasar y con su integridad y sacrificio aportaron para que nuestra patria fuera más grande y linda y terminaron sintiéndose argentinos, como cuando mi padre (español) se sacaba la boina y se paraba firme al oír el Himno Nacional Argentino", recuerda Blanca.

Ver el puente ferroviario al cruzar el río Colorado significó siempre para los oranenses alejarse del terruño o volver a él.

Fuente: eltribuno.info

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