Cat Stevens: El delicado sonido del trueno

24 de noviembre de 2013 18:36

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Cat Stevens: El delicado sonido del trueno

Cat Stevens pisó por primera vez suelo argentino con un show que paseó por todos los estados emocionales a los presentes, el sábado en el Luna Park.

Al llegar al Luna Park para el concierto de Cat stevens (ahora Yusuf Islam), uno podría suponer que el 100% del público se trataría de parejas que ya superan los cuarenta; las hay, pero hay una gran cantidad también de jóvenes, adolescentes casi.

Cat Stevens en un bicho raro en la industria musical. Sin duda tuvo mucho éxito, pero nunca alcanzó el status rockero y de prestigio como muchos de sus pares contemporáneos: Bob Dylan, Leonard Cohen, Neil Young. Nunca coqueteó con el rock, y sin embargo cientos artistas del género han interpretado sus canciones; desde Rod Stewart y 10000 Maniacs hasta casos como Mr Big y los locales Restos Fósiles.

Hacia fines de los 70, Steve Adams, tal como figura en su documento, se retiró del mundo de la música, se convirtió a la religión islámica y empezó una obra benéfica alrededor del mundo. Pero sus canciones no murieron, siguieron sonando en las radios nostálgicas casi sin nombre; esos temas eternos que a veces carecen de dueño. Cat Stevens nunca fue cool, nunca fue adorado por los periodistas, nunca tuvo espacio en los medios y si hoy llega hasta acá para tocar en un lugar como el Luna Park, fue por el boca en boca y el pase de sus discos generación tras generación.

Tal vez lo mejor del show es su comienzo con “Moonshadow”, casi una canción de niños, cantada por este hombre de 65 años que no ha perdido nada de su cálida voz. Tal vez el retiro y no haber gastado sus cuerdas vocales durante tantos años hizo que haya envejecido de forma envidiable. Lejos de prédicas religiosas o de paz y amor, Yusuf es un trotamundos, un “roadsinger”, como reza su más reciente placa. Un hombre que habla sobre la vida en sus canciones: “Where do the children play?”, “The wind”, “Sad Lisa”. El amor, crecer, las decepciones, el viaje; todo lo que sea que forme a un ser humano.

Lejos de la nostalgia, y aunque se trate de la primera visita, la mayor parte del repertorio está conformado por canciones nuevas: “Midday”, “You can do whatever” o “Maybe there’s a world” que la mezcla con “All You need es love” de los Beatles, hecho que el público toma con respeto y cierta frialdad al mismo tiempo. Tal vez no hayan escuchado las nuevas composiciones hasta esta noche, pero estas canciones tienen tanta calidad como las clásicas y más de uno pasará el día siguiente descubriendo estos nuevos discos. La ausencia fuerte de clásicos hace que los presentes estallen ante la presencia de algunos como “Oh Very Young”, “Father & Son” o “Wild World”. Pero la mayoría de las veces, cuando se trata de canciones viejas, el músico prefiera re interpretarlas, darles nueva vida. “I love my dog”, “The first cut is the deepest” y “Bitterblue” son las que más cambios reciben. Otras, como “Morning Has broken”, son tan delicadas que debe ser respetada su estructura original.

Yusuf es un hombre entrañable, cálido, que puede transformar un auditorio en una sala de living, riendo y contando historias sobre su eterno viaje, y hasta bromeando sobre su éxito y cómo muchos le robaron sin que el tenga reconocimiento alguno. Un hombre en continua lucha por la paz mundial y la suya. Es un hombre que ha hecho diferencia en el mundo, pero más que nada en los abuelos, padres e hijos -todos juntos, como en los mejores momentos- que hoy están en la sala.

Fuente: elacople.com

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