Diversidad religiosa, derecho y libertad de conciencia en debate

15 de marzo de 2015 21:26

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La diversidad religiosa y las discriminaciones en la sociedad globalizada serán tema de las Jornadas Internacionales sobre Derecho y Libertad de Conciencia, donde el sociólogo italiano Massimo Introvigne propondrá un diálogo sobre asuntos en los que "las representaciones son a veces más fuertes que los datos", informó su colega del Conicet, Fortunato Mallimaci.

"La democracia nos brinda justamente la posibilidad de dialogar, interactuar, creer que es posible transformarse juntos; ahora, si se tiene una idea clasista o xenófoba de pensar que el mal está un determinado lugar y no se va a mover de ahí...", planteó Mallimaci en una entrevista con Télam en el centro de investigaciones de Saavedra 15, en el barrio porteño de Once.

La democracia, dijo, permite esa clase de diálogo “en la medida en que aumenta en capital de derechos a aquellos que fueron desposeídos, sea capital mediático, económico, religioso, social, sexual, cultural”.

Organizadas por la cordobesa Asociación Civil Justicia es Verdad y el Ceil-Conicet, las jornadas comenzarán este lunes, de 15 a 18, con una charla en el Senado de Verónica Giménez Béliveau sobre la relación entre nacionalismo, etnicidad y religión.

El martes de 10 a 13, en la sede del Conicet en Once, Introvigne y Humberto Cucchetti debatirán sobre la experiencia europea en materia de derecho y libertad de conciencia y de las xenofobias y discriminaciones en la sociedad globalizada, con la disertación final a cargo de Mallimaci.

El mismo martes, entre las 15 y las 18, en la Biblioteca Nacional habrá una conferencia con Octavio Lo Prete, Darío Bruno e Introvigne, quien se referirá a los casos de Francia, Italia, Bélgica y Alemania y a la relación entre religión, igualdad y ciudadanía, con cierre de Juan Cruz Esquivel.

Introvigne "es un profesor muy importante que estudia el fenómeno religioso desde una mirada más global y planetaria, que se ha ocupado mucho por el tema de la libertad religiosa y el conflicto político, económico y cultural en Medio Oriente”, señaló Mallimaci.

“Fue de los pocos que hizo un planteo de enfrentarse a la ley de sectas (cultos) que hubo en Francia, diciendo que estaba en contra de la cultura y los derechos humanos en Europa”, indicó.

La postura de Introvigne es "interesante", dijo, "porque muchos de nosotros estamos colonizados por noticias que nos llegan de Europa, Estados Unidos u Oriente Medio, sin ser capaces de comprender los intereses políticos, ideológicos y económicos que están detrás de esas noticias que nos llegan”.

“Ni en Argentina ni en América Latina está existiendo violencia religiosa", pero la comunidad académica debe saber cómo esos temas son tratados, enfatizó.

Además del debate a nivel global, es tema de interés la sociedad argentina, “que tuvo un fuerte monopolio católico y hoy tiene amplia libertad religiosa aunque sigue habiendo privilegios para la iglesia católica, aunque es un momento de libertad creciente”.

No obstante hay “situaciones preocupantes” cuando se impone la enseñanza religiosa en algunas provincias, lo que no está permitido por las leyes, o “el caso de Córdoba”, que dictó una norma específica para las sectas, reglamentada en 2013, para “víctimas de grupos que usan técnicas de manipulación psicológica".

La ley define a las sectas como grupos que “exhiben una gran devoción o dedicación a una persona, idea o cosa, y que emplean en su dinámica de captación y/o adoctrinamiento técnicas de persuasión coercitivas".

Mallimaci observó que “se habla de lo que podrían las personas hacer si estuvieran en tal o cual grupo, y eso atenta contra la libertad y el principio de inocencia que todos tenemos”.

“Nadie nos puede garantizar que porque alguien sea católico vaya a cometer tal delito; sin embargo, algunas personas creen que si alguien es umbanda, testigo de Jehová o amante de los platos voladores, sí va a cometer algún delito”, cuestionó.

"Entonces -razonó- ahí hay un tema con la religión dominante respecto a la sospecha que provoca la otredad (asumir la propia identidad reconociendo la presencia de un otro), que es donde nos gusta a nosotros investigar”.

En Córdoba "tomaron la grave decisión de hacer una ley de persecución a las personas que tienen una creencia distinta, y esto nos parece que hay que mostrarlo, evitando que continúe o se expanda”, apuntó el investigador.

Así como hay ciudadanía electoral, de género o laboral, “hay algo muy importante que llamamos 'ciudadanía religiosa', en la cual las creencias, sean o no mayoritarias, deben ser tenidas en cuenta por la ley en igualdad de condiciones”, planteó Mallimaci.

Esto "no es sencillo, porque aquel que domina por mucho tiempo quiere seguir manteniendo el dominio; hay muchas asignaturas pendientes de la democracia en Argentina, como las leyes dictaminadas por (Jorge Rafael) Videla y (José Alfredo) Martínez de Hoz que establecen honorarios para los obispos”, ejemplificó.

“Todo eso debe ser discutido, así como el hecho de que se fiche a todos los cultos menos al católico: la vez pasada estuve en una sinagoga y les pregunté sobre el hecho de tener que anotarse en la Cancillería al registro 4322, y nadie sabía”, contó.

Esa ley, dijo, debería "ser derogada ya; sin embargo, los que recién llegan creen que es bueno estar inscriptos ante el Estado porque equivale a estar convalidado, aunque la Constitución Argentina dice que tiene que haber libertad de culto, de conciencia y de expresión”.

Así como "cierta prensa habla del 'terror islámico' cuando no hay ningún estudio que lo certifique -señaló-, los imaginarios son más fuertes a veces que los datos que un investigador pueda dar”.

Fuente: telam.com.ar

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