Nueva interna anima a los radicales: Macri vs. Sanz

16 de marzo de 2015 03:33

10 0

Nueva interna anima a los radicales: Macri vs. Sanz

La Convención Nacional de los radicales en Gualeguaychú fijó posición, despejó fantasmas y dejó espacio, inclusive, para que el adorado juego de la interna en la UCR se siga multiplicando.

La primera enseñanza que dejó (logro tanto del bando que animó Ernesto Sanz como de sus opositores) es que el partido no se rompió. Pudo más la cobertura que el radicalismo puede darles a los suyos en las listas que ahora se negociarán en provincias y la tentación, a pesar del rechazo de muchos a cerrar sólo con el PRO y Elisa Carrió, de participar en una opción electoral este año.

Los radicales suelen desesperarse por mostrar al país que son el único partido que conserva sus instituciones internas funcionando. Y a pesar de avanzar en el acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica, la unidad no se resintió, como lo reconocieron específicamente tanto el jujeño Gerardo Morales como Julio Cobos.

Hay que reconocerle en esto un mérito especial a Cobos: cuando la Convención se puso tensa y fue evidente que Sanz lograba sumar el número suficiente (186 votos contra 330 totales) para imponer su posición, dio el portazo a la idea de una candidatura propia. "Yo no voy con la estrategia de la ruptura, no me van a obligar", se le escuchó decir entre las bancas.

El rumbo se lo había marcado la votación previa para debatir la impugnación a una convencional de Corrientes. Sanz estaba interesado en incluirla en la votación ya que tenía posición a favor del acuerdo con el PRO, pero en realidad jugaba como votación testigo de lo que vendría. Cuando la ganó por 188 votos todo estaba jugado.

La posibilidad de una ruptura era, para los conocidos de las costumbres partidarias, más que lejana. Si algún radical hubiera querido romper con el partido, el camino era no concurrir a la Convención. Hay demasiado en juego en los acuerdos provinciales que sostienen quienes se oponían a un acuerdo con el macrismo y la Coalición Cívica como para quedar a la intemperie afuera de la cobertura partidaria.

Por eso ayer, con mayor o menor entusiasmo, desfilaban dirigentes con declaraciones para mantener todos los píes en el plato.

Descartada la ruptura, los radicales, entusiasmados en encontrarle otros sentido a la candidatura presidencial de Sanz en estos meses que quedan hasta la PASO, empezaron a ilusionarse ayer con otras lecturas.

Por si hace falta recordarlo, el acuerdo que cerrarán con el macrismo incluye ir a una PASO con Sanz como candidato y a pelear con Mauricio Macri y Elisa Carrió, por ahora. Como votarán los radicales de todo el país en esa interna ampliada será cuestión de preocupación del PRO, en especial de Emilio Monzó, padre de esta negociación por el macrismo. Monzó no se preocupaba anoche de esos peligros mientras repartía felicitaciones a los radicales.

El progresismo bonaerense de Margarita Stolbizer se niega a entrar en esa PASO, tanto como el socialismo santafesino, pero aún falta tiempo para terminar de evaluar los frutos del acuerdo que ayer bendijo, en medio de pujas y amarguras, la UCR.

Un cóctel completo, por ahora imposible, entusiasmaba anoche a radicales que soñaban complicarle la existencia a macristas dentro de la PASO, como una suerte de consuelo a haber perdido su posición dentro de la Convención.

Datos para alimentar ese juego tienen de sobra. Ya en las mesas de Gualeguaychú se recordaba la interna de la Alianza de 1998 y sus sorpresas. Graciela Fernández Meijide estaba confiada en su proyección sobre Fernando de la Rúa y así fue a esa primarias.

El radical, con todo el peso del aparato partidario encolumnado, terminó sacándole el 63,90% de los votos contra un 37,5% de la candidata del Frepaso. En esa elección llegó a votar el 13% del padrón depurado.

¿Sirve el ejemplo? Seguro que no puede traspolarse a la actualidad, pero alcanza para alimentar a los radicales que ahora tienen que ponerse a bordar acuerdos con el PRO y pulir los que tienen con el massismo, provincia por provincia. Más cuando les multiplica la adrenalina el recuerdo de cómo el peronismo les complicó ese Gobierno desde el primer día.

Por eso piden leer bien la resolución que aprobó la Convención, en especial el punto 5, que Federico Storani terminó de pulir antes de la votación.

Mientras el cordobés Mario Negri calmaba la interna alegando: "Me hubiese gustado hacerlo además con los sectores progresistas amigos como el PS y el GEN, con quienes comparto ideales, además de otras fuerzas opositoras, pero decidieron no ser de la partida en este momento histórico, bisagra de la Argentina"; el tucumano José Cano le explicaba a quien quisiera oír que la decisión de la Convención no cambiará su estrategia de acuerdo con Massa en Tucumán.

En Jujuy, Morales tiene decisiones que tomar en el corto plazo. Por lo pronto deberá decidir si cambia su estrategia de acuerdo con Massa en la provincia si el kirchnerismo decide adelantar las elecciones en esa provincia.

En Santa Cruz los radicales no quieren modificar nada de su actual situación; aún festejan la ruptura del peronismo de la semana pasada y el bloqueo a la ley de lemas.

Hay otro dato imposible de evitar: hasta el acuerdo de UNEN en la Capital Federal empezó ya a trastabillar. "Vamos a la PASO con un candidato que no es radical, que participó del kirchnerismo y se fue y al que ahora le tenemos que dar toda la estructura", se escuchó durante la evaluación de daños en la madrugada tras el fin de la Convención.

Otras heridas tardarán más en cerrarse. La muestra la dio un diálogo en el recinto de la Convención: "Yo le tengo miedo a los que hacen las listas, porque las listas las hace quien tiene la lapicera", decía Sanz por el peligro de la interna en cada provincia.

Fuente: ambito.com

A la página de categoría

Loading...